Educación básica e igualdad entre los géneros

La eliminación de las cuotas escolares en Kenya ofrece lecciones útiles para el resto de África

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Maureen Akinyi, de 14 años, asiste a la escuela en Kibera, vecindario de Nairobi, Kenya. Maureen forma parte en de los 1,3 millones de nuevos alumnos que ingresaron en las escuelas de todo el país tras la eliminación en 2003 de las cuotas escolares.

Por Victor Chinyama

NAIROBI, Kenya, 17 de abril de 2006 – Maureen Akinyi, una niña de 14 años de edad, soñaba con convertirse algún día en contable y progresar en el creciente sector empresarial de Kenya. Maureen provenía de una familia pobre pero relativamente estable de Kibera, un vasto tugurio de Nairobi donde residen más de 800.000 personas.

Maureen era una estudiante brillante. La niña tenía los mejores promedios de su clase en matemáticas e inglés y, a los nueve años de edad, se le consideraba notablemente más adelantada que sus compañeros y compañeras. Hasta que, inesperadamente, fue víctima de la mala fortuna.

En 2000, los padres de Maureen murieron de SIDA. La niña y sus dos hermanos mayores solicitaron ayuda a su tía, que los aceptó en su hogar y comenzó a pagar sus cuotas escolares. Pero a medida que aumentó el costo de la vida, la tía no pudo seguir pagando esas cuotas y Maureen debió abandonar sus estudios. Durante el año siguiente, la niña contempló su pérdida, sintiendo que sus sueños se desvanecían.

Sin embargo, en 2003, y de manera igualmente inesperada, su suerte volvió a cambiar. Encabezada por Mwai Kibaki, la alianza política Coalición Nacional Arco Iris llegó al poder debido en gran parte a una serie de promesas al electorado, entre las que figuraba la eliminación de las cuotas escolares. La firme política educacional del nuevo gobierno significó una segunda oportunidad para Maureen, que se matriculó en la Escuela Primaria Ayany, que funciona en el corazón de Kibera.

Aumento de la matriculación

La decisión del Gobierno de Kenya de abolir las cuotas y los aranceles escolares tuvo una dimensión histórica. De esa manera, Kenya se sumó a un grupo de países de África oriental y meridional que han liberado a la población de esa carga. Las naciones pioneras en ese sentido habían sido Etiopía, Malawi, Tanzania y Uganda, cuyos gobiernos comprendieron hace tiempo que las cuotas escolares impedían el acceso a la educación primaria a muchos niños y niñas, especialmente los huérfanos y los que provenían de comunidades marginadas.

En cuestión de semanas, 1,3 millones de nuevos estudiantes se matricularon en las escuelas de Kenya. El aumento de la matriculación superó la capacidad de la infraestructura escolar del país y sorprendió a los docentes, que en muchos casos no estaban adecuadamente preparados. A las escuelas de los tugurios urbanos les resultó especialmente difícil el enorme aumento del número de estudiantes. En la Escuela Primaria Olympic, de Kibera, la directora debió realizar enormes esfuerzos para impedir que los niños y sus padres derribaran el portón de entrada a la escuela. Y en muchas de las otras 18.000 escuelas públicas de Kenya se registraron similares escenas de confusión.

En la Escuela Primaria Ayany, el estudiantado aumentó de 1.200 a 2.000 alumnos. “La escuela sólo contaba con 27 docentes”, explica Ensheba Khareri, directora del establecimiento. “Los maestros debían enseñar a clases compuestas por 90 niños en lugar de los 50 alumnos habituales”.

Ante esto, la respuesta inicial de algunos padres adinerados consistió en transferir a sus hijos a escuelas privadas, lo que incrementó en un 34% la matriculación en las escuelas de ese tipo.

Durante esas primeras semanas, la Sra. Khareri y su personal hicieron exactamente lo mismo que miles de educadores de Kenya: improvisaron. Se dividió a los niños y niñas en grupos y se nombró un líder para supervisar a cada grupo. Los niños compartieron los libros, y fue necesario hacer rendir aún más los pupitres y lápices y el papel disponibles.

“Pero a medida que transcurrió el tiempo, pasamos de la sorpresa al optimismo”, rememora la Sra. Khareri. “Comenzamos a entender que estábamos protagonizando un proceso histórico. Les estábamos dando a todos esos niños, muchos de los cuales son pobres y marginados, una oportunidad invalorable. Estaban hambrientos de saber, y se les notaba en la mirada, y no podíamos defraudarlos”.

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Un grupo de alumnos de la Escuela Primaria Ayany, localizada en Kibera, un vasto tugurio de Nairobi, la capital de Kenya.

Los avances logrados y los desafíos pendientes

De inmediato, el gobierno desembolsó una suma equivalente a 6,8 millones de dólares estadounidenses en subsidios para la adquisición de elementos escolares básicos como tizas, borradores y cuadernos. Esto equivalió a unos 380 dólares por escuela, suma que no alcanzó para cubrir los gastos extraordinarios en materia de libros de texto, construcción y equipamiento de aulas, e instalaciones de suministro de agua y saneamiento. Era necesario que la comunidad internacional prestara ayuda, que fue justamente lo que diversos organismos hicieron de manera rápida y generosa.

UNICEF donó 2,5 millones de dólares para la compra de materiales destinados a la construcción de aulas provisionales, al suministro de agua y saneamiento ambiental, y a la capacitación de los docentes en la aplicación de métodos interactivos centrados en los niños. El Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido donó 21,1 millones de dólares, y al año siguiente se recibieron subsidios adicionales provenientes del Banco Mundial (50 millones), el  Departamento de Desarrollo Internacional y el Organismo de Desarrollo Internacional de Suecia (10,6 millones), el Programa Mundial de Alimentos (13,9 millones) y la OPEP (9,9 millones).

Al estímulo de este generoso apoyo, la decisión de eliminar las cuotas escolares tuvo consecuencias positivas con respecto a la política de brindar educación primaria a todos los niños y niñas de Kenya. Con el objetivo de mejorar la calidad de la enseñanza, los docentes han recibido capacitación sobre la aplicación de métodos educacionales centrados en los niños y sobre la sensibilidad con respecto a las diferencias de género. Desde 2002, el número de alumnos y alumnas matriculados ha aumentado en 28%, se han reducido drásticamente las tasas de repetición de grados y ha crecido a un nivel sin precedentes el número de estudiantes que terminan el ciclo escolar.

A pesar de los avances logrados, aún quedan varios desafíos pendientes, como el número excesivamente elevado de alumnos por maestro. Entre 2002 y 2004, el total de docentes sólo creció en 2,6%. Debido a ello, en algunas regiones la relación es de 100 alumnos por docente.

Costos y beneficios

Las experiencias de Kenya y de otros países que eliminaron las cuotas escolares fueron el tema central de un reciente foro internacional que organizaron UNICEF y el Banco Mundial en Nairobi. La reunión, a la que asistieron funcionarios de educación de Burundi, la República Democrática del Congo, Etiopía, Ghana, Haití, Kenia, Malawi, Mozambique y Tanzania,  así como representantes de diversos organismos de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales, tuvo como objetivo la elaboración de directrices para los países de África y el resto del mundo que se proponen abolir las cuotas escolares.
Esas directrices servirán para superar diversos desafíos que salieron a la luz durante el foro de Nairobi. Entre ellos, la necesidad de:

  • Poner en práctica medidas para resolver el problema del aumento de la matriculación y preservar la calidad de la enseñanza con posterioridad a la eliminación de las cuotas escolares
  • Garantizar el aumento de la matriculación de los niños provenientes de sectores excluidos o marginales, como los huérfanos, los niños que trabajan y las niñas
  • Encontrar la manera de poder suministrar a las escuelas fondos suficientes para compensarlas por la pérdida de ingresos provenientes de las cuotas y aranceles escolares.

No cabe duda que la eliminación de las cuotas escolares y el establecimiento de la enseñanza escolar primaria gratuita exige un aumento de los fondos destinados al sector de la educación. Para los niños y niñas vulnerables como Maureen Akinyi, los beneficios que se desprenden de la eliminación de esas cuotas resultan invalorables.


 

 

Vídeo (en inglés)

13 de abril de 2006:
David McKenzie, corresponsal de UNICEF, informa sobre la manera en que la histórica eliminación de las cuotas escolares en Kenya ha beneficiado a niños como Maureen Akinyi, de 14 años de edad.

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Periodistas:
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Audio (en inglés)

13 de abril del 2006:
Corresponsal de radio UNICEF, Blue Chevigny, nos informa sobre el jefe de educación, Dr. Cream Wright, sobre la eliminación de las cuotas escolares.

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