Educación básica e igualdad entre los géneros

El matrimonio adolescente amenaza la educación de las niñas en el sur de Sudán

Imagen del UNICEF
© UNICEF Southern Sudan/2005/Parker
Una clase al aire libre en la escuela comunitaria de niñas de Pul-Ajil. Desde 2002, en la región meridional del Sudán se han establecido más de 200 escuelas comunitarias de niñas.

YAMBIO, Sudán, 7 de septiembre de 2005 – Con las cabezas bajas y la mirada concentrada en sus libros, las alumnas de esta escuela escuchan atentamente los ruidos a su alrededor, ante la posibilidad de que afuera comiencen a sonar voces airadas.

“Algunos hombres llegan hasta las cercanías de la escuela y lanzan gritos contra nosotras", comenta Jackline, una alumna de 18 años de la Escuela Secundaria de Niñas de Yambio. "Creen que estamos escondiéndonos aquí. Piensan que deberíamos estar casadas".

Muchas familias deciden casar a sus hijas en la adolescencia por diversas razones. Las familias pobres pueden considerar que las niñas representan una carga económica y que el casamiento constituye una estrategia de supervivencia necesaria. O pueden suponer que el matrimonio adolescente ofrece a las niñas protección contra los peligros de las agresiones sexuales o, más frecuentemente, que les garantiza la protección de un hombre.

En otros casos, el matrimonio adolescente puede interpretarse como una estrategia para evitar que las niñas queden embarazadas no estando casadas.

En la región meridional del Sudán, las adolescentes tienen más probabilidades de ser esposas que estudiantes. De una población total de más de siete millones de habitantes, apenas 500 niñas completan anualmente el ciclo escolar primario. A modo de comparación, una de cada cinco adolescentes es madre.

Aunque el casamiento adolescente es una práctica común en toda la región, en el Sudán meridional, castigado por la guerra civil desde hace decenios, el problema se agrava profundamente debido a la pobreza endémica.

Debido a que el día de la boda la familia de la niña recibe un “precio de la novia”, que generalmente se paga en ganado, el casamiento de una hija constituye una de las escasísimas fuentes posibles de ingresos en un país donde los habitantes disponen, como promedio, de aproximadamente 25 centavos de dólar estadounidense por día para sobrevivir.

En prácticamente todos los casos, el inicio de la vida de casada implica el fin de la educación de la niña.

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Una estudiante de la escuela comunitaria de niñas de Pul-Ajil se concentra en sus tareas escolares.

“Me dicen que estoy perdiendo el tiempo”, comenta Jackline, una de las pocas niñas que han iniciado estudios secundarios. “Pero si estuviera casada, mi marido no me dejaría ir a la escuela".

Los esfuerzos de la comunidad para que las niñas no abandonen sus estudios

Ante una tasa de finalización del ciclo escolar primario del orden del 1% entre las niñas de la región meridional del Sudán, los dirigentes locales y los organismos internacionales elaboran estrategias originales para alentar a las familias a que dejen que sus hijas sigan estudiando.Desde 2002, se han establecido en la región más de 200 escuelas comunitarias de niñas que imparten instrucción escolar básica acelerada y ofrecen un entorno donde se protege a las niñas de corta edad y se les prepara para que continúen sus estudios en las escuelas del sistema oficial de enseñanza.

La ejecución del proyecto, que fue diseñado empleando como modelo una exitosa política que se aplicó inicialmente en Bangladesh, está a cargo de UNICEF, la Secretaría de Educación y el Programa de Educación Básica del Sudán, que recibe apoyo de la Agencia de los Estados

Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Las estudiantes están organizadas en pequeños grupos que estudian durante varios años con el mismo docente, lo que posibilita que a medida que las niñas avanzan en sus estudios se geste una red de apoyo. En las escuelas se emplea un calendario escolar flexible que ha sido recibido con beneplácito por las familias de las niñas. Las raciones alimenticias que suministra el Programa Mundial de Alimentos constituyen un incentivo adicional para que las niñas asistan a clases.

La seguridad en las escuelas es una prioridad para las niñas

En Yambio, la diferencia las tasas de matriculación escolar primaria de los niños y las niñas disminuyó en un 30% entre 2003 y 2004. Sin embargo, los desafíos que confronta la mayoría de las niñas de Yambio siguen siendo inmensos.

En el Sudán meridional, una de cada nueve mujeres muere durante el embarazo o el alumbramiento. Sólo el 7% del personal docente está constituido por mujeres, y casi el 90% de la población femenina es analfabeta.

Si a los 18 años una mujer continúa soltera y sin hijos, se la suele calificar de "incasable”. En muchos casos, se obliga a niñas no mayores de 12 años a casarse con hombres mucho más viejos que ellas.

UNICEF trata el problema del matrimonio adolescente como parte de una política más amplia de construcción de "entornos protectores" para la infancia, que protejan a los niños y niñas de esa forma de explotación.

El matrimonio adolescente puede tener consecuencias perniciosas para las niñas, entre ellas los problemas de salud, la violencia doméstica y la imposibilidad de recibir una educación escolar. Por lo general, las niñas no regresan a la escuela después de haberse casado.

Volviendo a la escuela secundaria de niñas de Yambio, allí escasean los alimentos, los docentes no cuentan con capacitación adecuada y Jackline, la única entre sus ocho hermanos y hermanas que va a la escuela, tiene que vender té en el mercado para pagar las cuotas escolares.

Pero lo que más le preocupa es la amenaza de violencia. Cuando se le pregunta qué haría para mejorar la escuela, Jackline responde sin dudar: "Necesitamos una cerca más fuerte, que nos proteja mientras no queramos casarnos”.


 

 

Ensayo Fotográfico (en inglés)

UNGEI

Sitio de La Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas
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