Educación básica e igualdad entre los géneros

La falta de escuelas obliga a los estudiantes a dejar sus hogares

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bhutan/2005/Kucita
Chandra, Tika y Lela, frente a la choza provisional donde viven de lunes a viernes.

Por Pawan Kucita

El último informe del UNICEF "Progreso para la Infancia", dedicado a la paridad entre los géneros y la educación primaria, forma parte de las numerosas actividades que realizan los aliados en la comunidad internacional para garantizar que los niños y las niñas tengan las mismas oportunidades de ir a la escuela. El informe complementa el trabajo de la Iniciativa de las Naciones Unidas para la educación de las niñas y del proyecto Gender Achievement and Prospects in Education (GAP), ambos apoyados por organismos de las Naciones Unidas, gobiernos, países donantes, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil, el sector privado y comunidades y familias. "Progreso para la Infancia" se hará público el 18 de abril de 2005.

Nueva York, 28 de abril de 2005 – Las hermanas Chandra, Tika y Lela, de 9, 8 y 7 años, respectivamente, estudian en la Escuela Comunitaria Beteni, en el distrito de Tsirang, en Bhután centromeridional. A fin de que las niñas no tengan que caminar seis horas todos los días para acceder a la enseñanza, su padre, que es granjero, construyó cerca de la escuela una pequeña choza para que ellas vivan entre semana. La humilde vivienda es de barro y palos y el techo es una lámina de hierro.

Debido a que no hay ventanas, sino varias aberturas en las paredes, la oscuridad reina incluso durante el día. De lunes a viernes, Chandra, Tika y Lela viven, cocinan, comen, estudian y duermen en la choza. Para reunirse con sus padres, los sábados caminan hasta Pakhey, su aldea, y regresan los domingos, llevando consigo alimentos para la siguiente semana.

“Me gusta estudiar”, dice Chandra, “pero no me gusta vivir separada de mis padres. Quiero estudiar y vivir con ellos”.

La rutina diaria

El UNICEF está apoyando al Gobierno de Bhután en la construcción de 137 escuelas comunitarias que deberán estar terminadas a finales de 2005, incluida una cerca de la aldea natal de Chandra, Tika y Lela. La meta es que haya escuelas cerca de las comunidades para que las niñas y los niños puedan vivir en sus hogares, en lugar de tener que vivir solos y en casuchas provisionales para poder acceder a la escuela.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bhutan/2005/Kucita
Las tres hermanas deben estudiar antes del anochecer, pues no tienen luz eléctrica.

De lunes a viernes, la rutina diaria de las tres niñas es sencilla: se levantan a las seis de la mañana, preparan el desayuno y salen a la escuela a las ocho. Como la mayoría de los alumnos no pueden darse el lujo de llevar almuerzo, en la escuela no hay descanso al medio día. La jornada escolar termina a las dos de la tarde.

Después de clases, las hermanas recogen leña, preparan la comida, cenan y estudian antes del anochecer. También juegan con sus amigos y amigas. Como no hay luz eléctrica, se acuestan a las siete de la noche. Las tres duermen juntas en una pequeña cama de 1.5 m. x 1.5 m.

A pesar de las dificultades que afrontan, Chandra, Tika y Lela desean seguir estudiando. La mayor afirma que, pase lo que pase, su mayor deseo es educarse. Las dos menores aspiran a trabajar con el gobierno.

Las nuevas escuelas, un sueño hecho realidad

Estas tres hermanas no son la excepción: muchos otros alumnos de la Escuela Comunitaria Beteni viven en chozas temporales. Tanto para los progenitores como para sus hijos está claro que la oportunidad de estudiar no se puede desaprovechar.

Sin embargo, las familias que viven separadas esperan con inmensa ilusión el día en que las nuevas escuelas comunitarias abran sus puertas. Cuando ese día llegue, los niños y las niñas podrán vivir con sus padres y, a la vez, seguir estudiando.


 

 

Búsqueda