Educación básica e igualdad entre los géneros

De un círculo vicioso a otro positivo: la educación de las niñas en Senegal

Imagen del UNICEF
© UNICEF Senegal/2005/Pittenger
Niñas en el patio de recreo de la escuela primaria Ndiarème B, en las afueras de Dakar, Senegal. Centros como Ndiarème B se esfuerzan por crear escuelas “acogedoras para las niñas”, para aumentar el número de alumnas.

El último informe del UNICEF “Progreso para la Infancia”, dedicado a la paridad entre los géneros y la educación primaria, forma parte de las numerosas actividades que realizan los aliados en la comunidad internacional para garantizar que los niños y las niñas tengan las mismas oportunidades de ir a la escuela. El informe complementa el trabajo de la Iniciativa de las Naciones Unidas para la educación de las niñas y del proyecto Gender Achievement and Prospects in Education (GAP), ambos apoyados por organismos de las Naciones Unidas, gobiernos, países donantes, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil, el sector privado y comunidades y familias. “Progreso para la Infancia” se hará público el 18 de abril de 2005.

DAKAR, Senegal, 14 de abril de 2005 – La escuela primaria Ndiarème B está en los arrabales pobres de Dakar. La directora de la escuela, Magatte Mbow, cree firmemente que toda niña tiene derecho a una educación. Cuando se enteró de que a Aissa, de 8 años, su familia no le dejaba ir a la escuela, decidió hacerles una visita.

Al llegar a la chabola de Aissa, Mbow descubrió que los padres de la niña habían muerto, y que vivía con su abuela ciega. Aissa no podía a la escuela, dijo la abuela, porque su única fuente de ingresos eran las limosnas que recibía la anciana, quien, dada su discapacidad, necesitaba a Aissa como guía.

“Si va la escuela, no podemos comer”, dijo la abuela.

Demasiado a menudo, en Senegal, como en el resto del África occidental y central, la pobreza significa que a las niñas se las saca de la escuela, o no se las deja asistir. Con el apoyo de aliados como el UNICEF, centros del estilo de Ndiarème B trabajan intensamente para superar el problema.

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Esta niña, lista para salir corriendo, asiste a la escuela primaria Ndiarème B, donde la proporción de alumnas ha aumentado del 35% al 49% en 5 años.

Se trata de un inmenso desafío. De los 10 países con la proporción más baja de niñas escolarizadas en relación a los niños, ocho están en el África occidental y central. En Níger, Chad, Burkina Faso, Malí, Côte d'Ivoire, Guinea-Bissau, Benin y Guinea, la proporción bruta de matriculación de las niñas en relación al porcentaje de niños está entre el 63 y 75 %. En el propio Senegal, sólo un 15% de las niñas pueden asistir a la escuela secundaria, y en estadios posteriores de la vida sólo hay 6 mujeres adultas alfabetizadas por cada 10 hombres adultos alfabetizados. (Fuente: Informe sobre el Estado Mundial de la Infancia.)

“Cuando vienes de la pobreza, una vida – la vida de un niño – se ve como una forma de obtener comida, una forma de sobrevivir”, dice Mbow.

Cuando las niñas reciben una educación, la sociedad gana

Las mujeres que han recibido una educación tienden a tener menos hijos y más sanos, y es más probable que éstos vayan a la escuela y no la abandonen.

Las mujeres que han recibido una educación adquieren la capacidad de ganarse un sueldo y aprenden habilidades que les permiten ser más productivas en  su trabajo en casa. Se vuelven más capaces de protegerse a sí mismas de enfermedades como el VIH/SIDA.

Son más propensas a asumir papeles activos en la toma de decisiones en sus familias y comunidades. Y a menudo canalizan las habilidades y conocimientos que han adquirido por medio de la educación para ayudar a sus comunidades.

En resumidas cuentas, educar a las mujeres fomenta un círculo positivo que, entre otras cosas, puede dar lugar a que en el futuro haya más mujeres educadas. Sin embargo, los vecindarios que rodean Ndiarème B llevan tiempo atrapados en un círculo vicioso que lleva de la falta de estudios a la pobreza y de ahí de nuevo a la falta de estudios.

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Esta niña, lista para salir corriendo, asiste a la escuela primaria Ndiarème B, donde la proporción de alumnas ha aumentado del 35% al 49% en 5 años.

Escuelas “amigas de las niñas”

A pesar de de esto, Ndiarème B tiene un impresionante historial en la tarea de hacer que las niñas vayan a la escuela y se sientan motivadas para quedarse. En 1996, cuando el centro abrió sus puertas por primera vez, un 35% del alumnado eran niñas. Ahora, en 2005, las alumnas son el 49%.

En Ndiarème B es también más probable que las chicas acaben los estudios. Todavía en 2002, un 52% del total de alumnos de la escuela realizó con éxito los exámenes finales y pasó al siguiente curso, pero sólo un 29% de las niñas alcanzaron ese objetivo. En 2004, el 63% de alumnado superó el curso, y el porcentaje de niñas fue del 47%.

Ndiarème B, como otras escuelas del África occidental y central, ha participado en programas, apoyados por el UNICEF y por otros aliados, que se esfuerzan por crear “escuelas acogedoras para las niñas”. Se trata de centros con entornos seguros, donde no se permite la violencia física, donde se dispone de un suministro de agua y un saneamiento adecuados, y donde pueden adquirirse alimentos y bebida.

Se llevan a cabo campañas de proximidad, en las que, en zonas con un bajo porcentaje de niñas matriculadas en la escuela, unos equipos visitan las casas para hablar con los progenitores sobre cómo recibir una educación puede cambiar el futuro de sus hijas. Se dan becas a niñas, y se imparten clases especiales para adolescentes que abarcan cualquier cosa desde temas de salud femenina hasta cómo encontrar un empleo.


 

 

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