Educación básica e igualdad entre los géneros

En Somalia, las comunidades se unen en torno a la educación

Imagen del UNICEF
© UNICEF Somalia/2003/Taylor
En Somalia, un país desgarrado por la guerra, sólo un 13% de los niños están matriculados en la escuela primaria. Para las niñas, la cifra llega apenas

El último informe del UNICEF “Progreso para la Infancia”, dedicado a la paridad entre los géneros y la educación primaria, forma parte de las numerosas actividades que realizan los aliados en la comunidad internacional para garantizar que los niños y las niñas tengan las mismas oportunidades de ir a la escuela. El informe complementa el trabajo de la Iniciativa de las Naciones Unidas para la educación de las niñas y del proyecto Gender Achievement and Prospects in Education (GAP), ambos apoyados por organismos de las Naciones Unidas, gobiernos, países donantes, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil, el sector privado y comunidades y familias. “Progreso para la Infancia” se hará público el 18 de abril de 2005.

MOGADISHU, Somalia, 7 de abril de 2005 – En Somalia, un país desgarrado por la guerra donde el devastador conflicto civil ha dividido familias y hecho estragos en las instituciones nacionales, las comunidades están encontrando una causa común el logro de una educación para todos.

Mientras acaba de instaurarse una frágil paz, los años de conflicto han supuesto un alto tributo para unos sistemas que ofrecía en otro tiempo apoyo a los niños y las niñas. Casi todas las estructuras estatales se desmoronaron después del estallido de la guerra en 1991. Se demolieron los edificios escolares y se saqueó el material escolar.

Incluso hoy, en el periodo inmediatamente posterior a la guerra, sólo el 13% de los niños están matriculados en la escuela primaria. Para las niñas, la cifra llega apenas al 7%.

Al no haber un gobierno central que proporcione una educación para los más jóvenes de la nación, los Comités Comunitarios de Educación, gestionados a nivel local, han surgido para llevar a cabo esta tarea. Los comités gestionan financieramente las escuelas, están en contacto con los padres y procuran incorporar a los alumnos –sobre todo a las niñas– que no asisten a las clases.

En estos momentos, el UNICEF y sus aliados están poniendo en práctica campañas de movilización social a gran escala para animar a aldeanos y autoridades cívicas a unirse a los Comités Comunitarios de Educación. Dirigentes religiosos, empresarios y miembros de grupos de mujeres y jóvenes se han unido a padres y maestros, contribuyendo al fortalecimiento de las escuelas y al proceso de reconciliación que está teniendo lugar en toda Somalia.

Los comités están entre los foros más visibles y efectivos para la renovación nacional. Hasta la fecha, se han establecido Comités Comunitarios de Educación en el 90 % de las escuelas del país. Aproximadamente el 23 % de los miembros de los comités son mujeres.

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Un esfuerzo comunitario: Al no haber un gobierno central que proporcione una educación para los más jóvenes de la nación, los Comités Comunitarios de Educación ayudan a los niños a obtener una educación.

Junto a sus aliados, el UNICEF está proporcionando a los miembros de los comités formación en conocimientos básicos tales como la gestión y administración de las escuelas, y en maneras de garantizar que todos los niños se matriculen y completen la educación primaria. Subir Sheikh Abdi, supervisor escolar y vice presidente del Comité de Bay Region, dice que “nuestro objetivo es la propiedad comunitaria. Para que nuestras escuelas sean sostenibles, la comunidad debe contribuir. Así, en mi calidad de supervisor, organizo y movilizo a la comunidad, hablándoles a los padres de la importancia de la educación”.

Trabajando junto a otros organismos de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales y grupos locales para el desarrollo, el UNICEF también ha contribuido a desarrollar un nuevo plan de estudios nacional y a producir libros de texto para los cursos de primaria, todo un desafío creativo en un país donde sólo quedan escasos restos de escolarización formal, y donde no hay un gobierno federal que proporcione directrices.

Los pedagogos somalíes participaron en un proceso de dos años plagado de dificultades logísticas y sensibilidades políticas. Una serie de talleres consultivos garantizaron que todas las partes interesadas pudieran ofrecer su opinión en el proceso, dando lugar a un plan de estudios “elaborado en casa” que respeta las diferencias culturales a la vez que promueve los derechos de todos los niños y niñas.

El plan de estudios está ahora funcionando en nueve de cada diez escuelas primarias y, por primera vez, las niñas somalíes están viendo imágenes de sí mismas en roles no tradicionales.

“La capacitación en cuestiones de género es un tema crucial”, dice Mohammed Abdirahman Jama, un profesor de magisterio de 39 años. “En el pasado, los maestros varones –e incluso los niños de más edad– hostigaban a alumnas y maestras. Ahora debatimos cómo hacer participar a las alumnas, y cómo animar a las directoras de escuela y dirigentes comunitarias. Inculcamos a las maestras la importancia de hacer un seguimiento de las alumnas que a menudo faltan a clase, y de que haya letrinas separadas para las chicas."

Estas lecciones son especialmente importantes en un país donde la necesidad de que las niñas trabajen en casa, el bajo valor social que se atribuye a su educación, y la falta de modelos femeninos a imitar, contribuyen al índice más bajo de matriculación de niñas del mundo.

La pobreza omnipresente y las disparidades regionales contribuyen a agravar el problema. Más de la mitad de las alumnas viven en el centro y el sur de Somalia, con cifras mucho más bajas en las zonas del noreste y el noroeste. Las maestras son sólo un 12 % del conjunto del profesorado, y apenas un ínfimo 3 % de los directores de escuelas son mujeres. Casi la mitad de los centros carecen de letrinas, y menos de un tercio disponen de suministro de agua en el mismo lugar. Más de una cuarta parte de los maestros trabajan sin percibir salario alguno.

Los avances son lentos, pero también firmes. Según la encuesta del UNICEF sobre las escuelas primarias en Somalia durante 2003-2004, en estos momentos hay en el país 1.172 escuelas en funcionamiento, más de las 600 que había al inicio de la guerra civil. En los últimos tres años se ha producido un aumento del 28% en la matriculación para la escuela primaria.

La meta del UNICEF y sus aliados es crear un sistema educativo sostenible que no dependa de la ayuda externa. Hoy día, las propias comunidades poseen y gestionan cerca de la mitad de las escuelas del país, un testimonio del compromiso somalí de proporcionar una educación a todos los niños y niñas, y del papel de las aulas para reconstruir la nación.


 

 

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