Haití

La reanudación de las clases en todo el país llena de esperanza a los niños haitianos

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2010/Bakody
Los mellizos Jean-René y Jean-Raymond Michel, de 13 años de edad, demuestran su felicidad al finalizar su primer día de regreso a clases en Jacmel, Haití.

Por Jennifer Bakody

Con información adicional de Jill Van den Brule

JACMEL, Haití, 5 de abril de 2010 – A casi tres meses del violento terremoto que el 12 de enero devastó al país, el Ministerio de Educación de Haití, que recibe apoyo de UNICEF y de sus aliados, ha realizado un llamamiento a los niños y niñas de todo el país para que regresen a clases.

El llamamiento representa el primer paso hacia el objetivo de que más de 700.000 estudiantes regresen a clases en los próximos dos meses, y que un número aún mayor lo haga en septiembre, cuando comience el nuevo año académico.

El gobierno de Haití también ha anunciado la prolongación hasta agosto del año académico en curso, de manera que los alumnos dispongan de tiempo suficiente para ponerse al día con sus estudios tras el tiempo perdido debido al terremoto.

El regreso a clases

La École Sainte Thérèse de Jacmel, una escuela primaria pública con 614 alumnos y alumnas, resultó muy dañada durante el terremoto. Sin embargo, eso no impidió que las clases se reanudaran gracias a las lonas y otros elementos y materiales que suministraron UNICEF y sus aliados.

Jean-Raymond y Jean-René Michel, hermanos mellizos de 13 años de edad, se sienten muy felices de haber vuelto a la École Sainte Thérèse, y cuentan que durante las largas semanas que tuvieron que permanecer alejados del centro de enseñanza se sintieron aburridos e inquietos y que con frecuencia se preguntaban cuándo podrían reanudar sus estudios.

Tras el terremoto, los niños pasaron los días en las calles y las noches en una tienda de campaña que compartían con los otros seis integrantes de su familia. Jean-Raymond comenta que debido al desastre natural, ahora siente ansiedad cuando está dentro de un edificio.

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Cientos de alumnos primarios regresan a clases en la école Sainte Thérèse, una escuela de la ciudad haitiana de Jacmel. Debido al estado precario en que quedó el edificio escolar, las clases se desarrollan en una tienda de campaña.

“Vinimos a la escuela, vimos la tienda de campaña, y nos gustó de inmediato”, añade. “Nuestros maestros la prepararon y ordenaron muy bien. Alinearon nuestros asientos y escritorios de la misma manera en que estaban antes, cuando estudiábamos en el aula”.

Jean-René agrega que toda la familia está feliz por la reanudación de las clases, ya que sus padres y su abuela deseaban fervientemente que los hermanos reiniciaran sus estudios.

“Nuestros padres sentían un intenso dolor por nuestra situación”, explica Jean-Raymond.

Pasión por la educación
El terremoto del 12 de enero causó la muerte de unos 38.000 alumnos haitianos y de más de 1.300 maestros y otros trabajadores de la educación, además de destruir más de 4.000 escuelas y la sede del Ministerio de Educación. Asimismo se perdieron todos los datos disponibles sobre la educación en el país, y se calcula que el desastre interrumpió o puso fin a la educación de unos tres millones de niños y niñas.

Hasta la fecha, UNICEF y sus aliados han colaborado con el Gobierno de Haití mediante el suministro de unas 3.000 tiendas de campaña que se emplean como aulas. A su vez se han distribuido conjuntos de materiales para alumnos y maestros, elementos de recreación y mobiliario escolar para ayudar a los niños y niñas que perdieron sus escuelas o que debieron instalarse en campamentos provisionales tras perder sus hogares.

Por otra parte, se han ofrecido cursos de orientación a maestros y voluntarios y se elaboró un programa de estudios provisional que cubre las aptitudes y los conocimientos prácticos para la vida, el apoyo psicosocial y la preparación para las situaciones de desastre.

“En este país hay una gran demanda de educación”, afirma Françoise Gruloos-Ackermans, Representante Interina de UNICEF en Haití. “Es evidente que los niños y sus familias están sedientos de conocimientos. Las familias haitianas brindan más valor a la educación que a cualquier otro servicio que puedan recibir y queremos dar todo nuestro apoyo a esa pasión por la educación”.

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La Sainte Thérèse, una escuela pública de Jacmel que cuenta con 614 alumnos, resultó gravemente dañada durante el terremoto que sacudió a Haití el 12 enero. UNICEF y sus aliados han suministrado lonas y otros materiales y elementos para que esos niños y niñas pudieran reanudar su educación.

Restaurar las esperanzas

 A pesar de la precaria situación en que viven, Jean-Raymond y Jean-René creen que tienen un futuro lleno de posibilidades.

“Quiero ser soldado de Ia MINUSTAH, para proteger a mis padres”, dice Jean-René, refiriéndose a las fuerzas de paz de Naciones Unidas en Haití.

“Y yo”, agrega Jean-Raymond, “quiero ser sacerdote, para ayudar a todas las personas enfermas de hacerles sentir mejor”.

UNICEF cree que la educación fomenta esas esperanzas en tiempos de crisis.

“La reanudación de la educación es uno de los requisitos fundamentales para el restablecimiento de las esperanzas. Sin embargo, se trata de un proceso prolongado que requiere un compromiso total por parte de todos los aliados”, señala Mohamed Fall, jefe interino de educación de UNICEF. “La educación es la base firme sobre la que Haití podrá volver a ponerse de pie. Se trata de una base que puede resistir un terremoto y puede servir de punto de partida para que los niños y niñas haitianos tengan un futuro seguro”.

 


 

 

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