Agua y saneamiento

El agua, el medio ambiente y el saneamiento son factores que afectan a todos los niños y que están particularmente vinculados a la educación de las niñas. Cuando más de 1.000 millones de personas no tienen acceso al agua potable en condiciones de seguridad y 2.400 millones de personas –casi la mitad de la población del mundo– no disfrutan de un saneamiento adecuado, no es sorprendente que muchas escuelas no puedan facilitar estos servicios esenciales a sus alumnos.

El agua potable y un saneamiento adecuado son tan importantes para la enseñanza como los lápices, los libros y los maestros. Dichos servicios tienen una importancia crucial para que las niñas tengan el lugar que les pertenece en las aulas. Sin estos servicios básicos, las niñas seguirán ausentes de las aulas. Demasiadas escuelas no tienen, lamentablemente, condiciones higiénicas adecuadas, con un suministro de agua inseguro y unas instalaciones averiadas, sucias e inseguras, con lavabos y letrinas que no son adecuados a los niños, en particular a las niñas. Algunas escuelas no tienen en absoluto agua o instalaciones de saneamiento, y con demasiada frecuencia las escuelas implican un riesgo para la salud de niños y niñas.

Si bien esta situación afecta a los niños de todas las edades, un saneamiento inadecuado perjudica especialmente a las niñas, a muchas de las cuales empuja a abandonar la escuela por falta de privacidad y de respeto a su dignidad. En algunos casos, las niñas consiguen seguir, a pesar de estas condiciones deplorables, pero abandonan la escuela más tarde, en el momento de la llegada de su menstruación. El UNICEF afirma que todas las escuelas primarias deben estar dotadas de letrinas limpias y separadas para los niños y las niñas.

Si queremos que las niñas sigan en la escuela, también debemos liberarlas de la dura tarea de ir a buscar agua a pozos distantes. La traída de agua potable para uso familiar es una tarea que a menudo recae en las niñas, por razones de discriminación y de los papeles asignados en razón del género. En lugar de asistir a la escuela, pasan horas dedicadas a esa tarea de conseguir agua, y cuando tienen la buena suerte de poder asistir a la escuela están a menudo demasiado cansadas para realizar cualquier tipo de aprendizaje.

La educación de las niñas tiene también relación con unas condiciones higiénicas adecuadas. La educación en higiene es tan importante como conocer el alfabeto. Una higiene inadecuada conduce a problemas de salud, que a su vez mantienen a las niñas –y los niños– alejadas de la escuela. Y en los casos en que la enfermedad no llega a alejarlas de la escuela, dificulta en gran medida su capacidad de concentración y aprendizaje. No es posible dar a niños enfermos una enseñanza de calidad.

El UNICEF hace llegar el agua potable, el saneamiento adecuado y la formación sobre la higiene a las escuelas primarias, como parte de su esfuerzo mundial de conseguir escuelas adaptadas a los niños. Un ejemplo de la vinculación de los tres factores agua, medioambiente y saneamiento con la educación de las niñas es el Proyecto de saneamiento escolar y educación en higiene (SSHE), una iniciativa conjunta del UNICEF y el Centro internacional de recursos. Su aplicación comenzó en febrero de 2000, en Burkina Faso, Colombia, Nepal, Nicaragua, Viet Nam y Zambia. A escala global, regional y nacional, el proyecto propugna la educación escolar en materia de higiene y la creación de las condiciones necesarias para llevar a práctica esa formación. El programa, que hace hincapié en la participación local, proporciona ayudas escolares de bajo coste, tecnología asequible y desarrollada por la comunidad, y educación en higiene aplicada a las condiciones de la vida cotidiana en las escuelas primarias.


 

 

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