China

Los espacios seguros ayudan a los niños a hacer frente a las consecuencias del terremoto ocurrido en 2008 en China

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2009/ Zhao Jia
Un padre mira a su hija jugar con piezas de juguete en el espacio acogedor para la infancia de Shengli, en Leigu, en la provicia de Sichuan.

Por Jin Bo

El 12 de mayo de 2008, el peor terremoto en tres décadas sacudió China. Tras su paso, se han desplegado enormes esfuerzos para la reconstrucción. Como parte de los preparativos para conmemorar el primer aniversario del desastre, UNICEF ha vuelto a visitar las regiones más afectadas de las provincias de Sichuan y Gansu.

FEISHUI, China, 5 de mayo de 2009 – Tang Xiaoping era la propietaria de uno de los jardines de infancia privados más conocidos de Feinshui, un pequeño municipio de Axian, en la región sudoccidental de la provincia china de Sichuan. Siempre pensó que pasaría el resto de su vida dedicándose sólo a eso.

Sin embargo, la situación cambió completamente debido al desastre ocurrido en mayo de 2008, que más tarde pasó a conocerse como el "terremoto de Wenchuan".

Educación, recreo y protección

Fenshui se situaba tan sólo unos 320 kilómetros del epicentro. Aunque ninguno de los niños del lugar quedaron heridos de gravedad por el terremoto, Tang se percató de que la repercusión psicológica del mismo en los niños era bastante grave.

"Tras el terremoto, los niños ya no querían regresar al jardín de infancia", comentó. "Tampoco querían volver a verme, decían que al verme el terremoto volvería".

En septiembre, Tang encontró un trabajo nuevo: la dirección de un espacio acogedor para la infancia instalado por UNICEF para los niños víctimas del terremoto.

Los espacios acogedores para la infancia – parte crucial en la respuesta de UNICEF a los principales desastres naturales y situaciones de emergencia en todo el mundo – tienen por objetivo la prestación de servicios educativos, recreativos y protectores para la infancia. Reinstaurar las actividades educativas en situaciones de emergencia y después de éstas puede ayudar a los niños y niñas a recuperar un cierto sentido de normalidad en sus vidas, así como de esperanza para el futuro.

UNICEF ha instalado 40 de estos espacios en las regiones más afectadas de Sichuan, con el fuerte apoyo de las oficinas locales de la organización All-China Women’s Federation y de los gobiernos locales.

Recuperándose del estrés

En el espacio acogedor para la infancia ubicado en Fenshui, Tang y sus colegas contribuyen a la reconstrucción después del terremoto mediante la prestación de asistencia para que los niños se recuperen de las experiencias estresantes.

"Al principio, los padres dudaban y desconfiaban en enviar a sus hijos y los profesores de las escuelas locales nos consideraban la competencia", afirmó Tang, que formó parte de un equipo que visitó a las familias de casi todos los niños y jóvenes del municipio, para explicarles el objetivo del espacio acogedor para la infancia.

 

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2009/ Zhao Jia
Una niña lee un libro en el espacio acogedor para la infancia de Feishui, en la provincia de Sichuan.

El día de la inauguración de las instalaciones se presentaron alrededor de 80 niños con sus padres. Sin embargo, los niños estaban inusualmente callados en los días iniciales. "Ni reían ni lloraban. No hablaban. Simplemente se negaron a interactuar con el resto del mundo", recordaba Tang.

Tang sabía, por sus años de experiencia en pedagogía y las sesiones de capacitación especial organizadas por UNICEF, que los juegos siempre son un buen modo de ayudar a los niños a superar el dolor y el sufrimiento. Diseñó distintos juegos según la franja etaria: los sencillos para los niños de preescolar y los más avanzados para los adolescentes.

"Ahora soy más feliz"

Los resultados no se hicieron esperar. En cuanto comenzaron a disfrutar de los juegos, los niños empezaron de nuevo a reir y a mostrarse sonrientes.

Wang Mingying, cuyo hijo de tres años de edad, Zhang Tong, asiste al espacio acogedor para la infancia, dijó que su hijo está más despreocupado. "Le encanta venir al espacio acogedor para la infancia y se divierte mucho aquí", observó.

Li Chao, un muchacho de 12 años de edad, se acordó de la impotencia de los primeros días tras el terremoto. "Todo estaba simplemente destruido y hecho añicos", dijo. "Era como si el mundo entero se hubiera detenido… Sin embargo, aquí, en el espacio acogedor para la infancia, me di cuenta de que había muchas personas ayudándonos. Les estoy muy agradecido".

Ahora, Chao es voluntario. Después de la escuela va diariamente para ayudar con la organización de los juegos y la distribución de libros y juguetes. "Hasta soy más feliz", dijó, "ahora que puedo ayudar a niños y niñas más jóvenes que yo."


 

 

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