Las campañas de educación de las niñas

Mensaje para la “lección más grande del mundo”

Imagen del UNICEF
© United Nations
Kofi Annan: Secretario General de las Naciones Unidas.

Celebrada durante la Semana de Acción Mundial de la Campaña Mundial para la Educación, 9 de abril de 2003.

Educar a las niñas es reducir la pobreza. Esta es la lección que nos une a todos nosotros.

A esta lección venimos bien preparados. Un estudio tras otro nos ha indicado que no hay un instrumento más efectivo para el desarrollo que la educación de las niñas. Ninguna otra política tiene las mismas posibilidades de aumentar la productividad económica, reducir la mortalidad del recién nacido y de la madre, mejorar la alimentación y promover la salud, e inclusive la prevención del VIH/SIDA. Ninguna otra política es tan sólida para aumentar las posibilidades de educación de la próxima generación.

Y sin embargo, la mayoría de los menores de edad del mundo que no están escolarizados son niñas.

Por eso es que debemos redoblar nuestros esfuerzos para convertir en realidad lo que ya sabemos. Por eso es que dos de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio, aprobados por todos los países del mundo, se centran en la educación de las niñas y de los niños por igual. No son solamente objetivos con un peso propio específico; los logros que alcancemos en estas dos esferas serán fundamentales para alcanzar todos los demás.

La educación es un derecho humano. Hace 55 años, la Declaración Universal de Derechos Humanos estableció que todo el mundo tiene el derecho a una educación. El hecho de que en millones de niños y de niñas, la mayoría estas últimas, todavía carezcan de educación debe llenarnos de vergüenza.

Si queremos tener éxito en nuestros esfuerzos para construir un mundo más sano, más pacífico y más equitativo, las aulas del mundo tienen que llenarse de niñas al igual que de niños. Cada año de escolarización que terminan será un paso adelante hacia la erradicación de la pobreza y la enfermedad.

Tratemos de que ésta no sea solamente la lección más grande del mundo, sino también una lección que el mundo nunca olvide.

Kofi A. Annan


 

 

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