Afganistán

En Kabul, Afganistán, 1.000 aulas lo cambian todo

En Kabul, Afganistán, 51 escuelas han sido totalmente renovadas; las niñas representan más de la mitad de la población estudiantil. (Video en inglés)  Véalo en RealPlayer

 

Por Rajat Madhok

Cincuenta y una escuelas han sido totalmente renovadas. La calidad de los servicios, la educación y la enseñanza han mejorado enormemente, así como el aumento de matrículas y la permanencia escolar de las niñas.

KABUL, Afganistán, 27 de junio de 2013 – Mursal Tura sueña con ser una mujer de negocios de éxito. Su interés va dirigido hacia la industria de la ropa. Esta estudiante universitaria de 21 años confía en llegar a ser algún día una importante empresaria de la moda en el Afganistán.

El futuro hacia el que mira puede que sea brillante, pero Mursal no guarda buenos recuerdos del tiempo que pasó en la escuela secundaria. En una visita a Rabia Balkhi, su vieja escuela en el centro de Kabul, la futura licenciada en comercio recuerda: “Cuando yo asistía a clase, las aulas eran de construcción muy pobre. No había patio de recreo. No teníamos sanitarios en condiciones y, lo más importante, nunca me apetecía venir a la escuela”.

“Y mira ahora”, se maravilla. “Por todas partes hay árboles y lugares con sombra. Está totalmente amueblada y equipada con un laboratorio de ciencias y biblioteca. Tiene una tapia alta que limita y protege la escuela y proporciona intimidad a las niñas. Las nuevas clases son espaciosas y ventiladas. Veo a los estudiantes felices y alegres jugando y corriendo por todas partes; un nuevo comienzo para las niñas que pueden jugar con libertad en la escuela”.

“Es tan diferente de cuando yo estudiaba aquí hace unos pocos años”.

1.000 aulas

La escuela Rabia Balkhi es una de las 51 escuelas que han experimentado una renovación total como parte del Proyecto 1.000 aulas. Financiado por el Gobierno del Japón, la puesta en marcha del proyecto está a cargo del Ministerio de Educación con el respaldo de UNICEF, y ha beneficiado a casi 300.000 estudiantes en la ciudad de Kabul.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
“Durante el recreo, me gusta montar en el columpio”, dice una de las jóvenes estudiantes. El Proyecto 1.000 aulas pretende crear escuelas amigas de la infancia para niñas y niños.

El 51% de estos estudiantes eran niñas. El proyecto ha dado como resultado que estos estudiantes tengan ahora acceso a entornos de aprendizaje seguros y amigos de la infancia. El proyecto, que necesitó cuatro años para llevarse a cabo, se diseñó con el fin de aumentar el acceso y la permanencia de los estudiantes, especialmente la de las niñas, en la educación básica, así como para mejorar la calidad de la educación infantil en todo Kabul.

 Cada una de las 51 escuelas recibió un conjunto “amigo de la infancia” con servicios que incluían sanitarios separados para niñas y niños, puntos de agua, patios de recreo, tapias divisorias con habitaciones para los guardianes, zonas verdes, senderos de hormigón y 40 equipos de mobiliario escolar por clase. Casi 3.000 profesores han recibido formación en enseñanza participativa centrada en el niño y en técnicas de aprendizaje que les aportan las capacidades necesarias para ofrecer una educación de calidad a sus estudiantes.

Proporcionar “beneficios evidentes y tangibles”

UNICEF sabe que facilitar un ambiente protector y saludable, que incluya tapias de demarcación, puntos de agua y letrinas separadas para niñas y niños, puede dar como resultado una importante mejora en las tasas de registro y en la permanencia de las niñas en la escuela. Por otra parte, las niñas y los niños que se matriculan en este tipo de escuelas contribuyen eficazmente a la higiene y la limpieza en sus propios hogares y comunidades.

“Creo que hemos demostrado que, bien dirigida y gestionada, la asistencia al desarrollo puede producir resultados impresionantes para los habitantes de Afganistán”, dice el representante de UNICEF en Afganistán, Peter Crowley. “El Ministerio de Educación, con la colaboración de UNICEF, ha conseguido beneficios evidentes y tangibles para decenas de miles de estudiantes, sobre todo niñas”.

Según el Ministro de Educación, el excelentísimo Farooq Wardak, “la educación es más importante que nunca, no solo porque representa la fuerza principal para la forja de una nación, sino por su impacto sobre la estabilidad regional y global, el crecimiento y la prosperidad”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Sadia Bromand, del Grado 11, está muy contenta con la restauración de la escuela Rabia Balkhi, una de las 51 escuelas de Kabul que fue totalmente renovada como parte del proyecto.

Superar las antiguas expectativas

El Proyecto 1.000 Aulas no solo ha cumplido sus expectativas originales sino que las ha superado. La generosa financiación del Gobierno del Japón ha permitido que se construyera un número mayor de aulas que el proyectado, así como más sanitarios; que se preparara a más personal docente y se atendiera a más niños.

En estas escuelas se ha abordado el problema del déficit de niñas en comparación con los niños, y la evidente mejoría de la calidad educativa proporcionada ha incentivado una mayor asistencia. El Embajador de Japón en Afganistán, Hiroshi Takahashi, ha expresado su satisfacción con el resultado del proyecto. Según sus propias palabras, “el desarrollo del capital humano es uno de los más grandes pilares de nuestra ayuda, ya que la educación es el motor para el desarrollo y la inserción social”.

Reemplazar las piedras por el deporte

De nuevo en Rabia, Balkhi, Mursal nos enseña el campus de la escuela y muestra el terreno sobre el que unas jóvenes juegan con entusiasmo al baloncesto y al voleibol, algo que ella jamás habría soñado hacer cuando estaba en la escuela.

“En mi época, este lugar no era más que un cúmulo de piedras y ladrillos”, dice Mursal. “Recuerdo que la única actividad lúdica que teníamos era quedarnos en clase a charlar con las compañeras”.

Al preguntarle sobre la importancia de preparar al profesorado como parte del Proyecto 1.000 aulas, Mursal, cuyo plan es obtener un doctorado, responde enseguida: “Los estudiantes pasan la mayor parte del día en la escuela bajo la tutela de un profesor. Si la preparación del profesor es buena y sabe qué enseñar y cómo hacerlo, esto influirá de manera significativa en los estudiantes”.

Inspirado por el éxito de la finalización del proyecto y el efecto logrado en los niños, el Gobierno del Japón está ahora financiando la construcción de 70 nuevas escuelas en el Afganistán, en las tres provincias centrales de montaña, Bamiyan, Daikundi y Ghor. El Ministerio de Educación, a través de la Junta Directiva Provincial de Educación y con el respaldo de UNICEF, ya ha comenzado la construcción de estas escuelas.


 

 

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