Malawi

En los centros para la primera infancia se ayuda a los niños de Malawi afectados por el VIH

Imagen del UNICEF
© UNICEF Malawi/2008
Un grupo de niños canta y baila en la sede de la Organización Kanengo de apoyo a los niños afectados por el SIDA, ubicado en Lilongwe, Malawi. El centro brinda valiosa ayuda en un país donde más de medio millón de niños y niñas han perdido a uno o ambos progenitores debido al SIDA.

Por Victor Chinyama

LILONGWE, Malawi, 8 de octubre de 2008 – Pese a que se trata de un edificio sin características especiales que parece una construcción como cualquier otra, todos los sábados a la mañana se transforma en un hervidero de niños y niñas dedicados a diversas actividades. Los niños cantan una canción que dice “Seamos felices y cantemos” y la melodía asciende en un crescendo encantador. Las voces de los niños y niñas transmiten una felicidad totalmente opuesta al dolor de sus vidas reales.

Todos los sábados a la mañana, unos 350 niños y niñas, muchos de ellos huérfanos, participan en este programa de la Organización Kanengo de apoyo a los niños afectados por el SIDA, que les ofrece la posibilidad de participar en actividades teatrales, y de cantar y bailar. Se trata de una diversión muy necesaria en un país donde unos 550.000 niños y niñas, que constituyen más de la mitad de todos los niños huérfanos de Malawi, han perdido a uno o ambos progenitores debido al SIDA.

La Organización Kanengo, que comenzó a funcionar en 1997, cuenta hoy con ocho centros de cuidado de los niños basados en la comunidad en los que se prestan servicios a unos 4.000 niños y niñas.

Apoyo a los niños afectados por el VIH

En los centros se ofrecen diversas actividades a niños y niñas de tres a cinco años de edad; servicios de atención basada en el hogar a niños y niñas que viven con el VIH; un conjunto de servicios especiales llamado Rincón de los Niños para los menores de 7 a 18 años, y un programa de Muchachas Guías. En Malawi hay 5.700 centros de cuidado de los niños basados en la comunidad en los que se prestan servicios a más de 400.000 niños y niñas.

Pero lo que ha despertado un gran interés entre las personas dedicadas al cuidado de los niños en la primera infancia en África ha sido el apoyo que los centros brindan a los niños y niñas de muy corta edad, que logran un notable desarrollo cognoscitivo mediante su participación en un programa en el que se emplean las canciones, los juegos, los cuentos y otras formas de juego y entretenimiento.

Los programas de aprendizaje de los centros de cuidado de los niños basados en la comunidad están a cargo de voluntarios locales. Un comité formado por padres y dirigentes locales electos supervisa la gestión cotidiana de los programas, cuyos materiales se adquieren en la comunidad.

En el centro de la Organización Kanengo, los niños y niñas aprenden usar el retrete y a lavarse las manos, y cuentan con un patio de recreo equipado con columpios. Cuatro veces por semana, unos 190 niños y niñas asisten a las clases de desarrollo en la primera infancia del centro. Uno de los aspectos más atractivos del programa es el componente de nutrición.

La única comida del día

“Durante el recreo de media mañana comieron gachas”, informa Arton Chikaonek, coordinador del programa de desarrollo en la primera infancia. “Nos aseguramos de que almuercen antes de regresar a sus hogares. Para muchos de estos niños, esa es la única comida del día”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Malawi/2008
La Organización Kanengo presta apoyo a los niños y niñas afectados por el SIDA.
En las últimas dos décadas, en Malawi y la mayoría de los países de África subsahariana proliferaron las guarderías privadas, en muchos casos localizadas en las zonas urbanas. Pero esas escuelas no están al alcance de la mayoría de la población.

Además, la pandemia del SIDA dejó a una multitud de niños y niñas sin posibilidades de acceso a la atención y el cuidado en la primera infancia e impuso enormes exigencias a los servicios y funcionarios de bienestar social.

Ante esa situación, comenzaron a organizarse centros de cuidado de los niños basados en la comunidad, que aumentaron de 649 en 1996 a más de 5.000 en 2005. Muchos de los nuevos centros carecían de edificios propios y llevaban a cabo sus actividades en aulas prestadas o en albergues improvisados. Además, muy pocas de las personas a cargo del cuidado de los niños y de los integrantes de los comités habían recibido capacitación adecuada, de manera que la calidad de los servicios dejaba mucho que desear.

El mejoramiento de la calidad de los servicios

Esa situación se modificó en cierta medida en 2003, cuando UNICEF colaboró con el Gobierno de Malawi en la elaboración de una política nacional de desarrollo en la primera infancia. Poco después se puso en práctica un plan quinquenal de mejoramiento de la calidad de los servicios de los centros de cuidado de los niños basados en la comunidad.

Desde entonces, UNICEF ha ayudado al gobierno a elaborar un programa de estudios, manuales de capacitación y una guía para el personal de los centros que han servido para capacitar al personal docente y a quienes tienen a su cargo el cuidado de los niños y niñas en los centros. Recientemente, UNICEF suministró los fondos necesarios para llevar a cabo un inventario del número de centros que funciona en el país, así como de la calidad de los servicios que prestan.

Los centros de cuidado de los niños basados en la comunidad benefician en gran medida a los niños y niñas que asisten a los mismos. Allí, los menores adquieren aptitudes físicas, mentales y sociales útiles, y reciben todos los días una comida nutritiva, apoyo psicosocial y estímulos cognoscitivos. Todo eso les prepara para iniciar después de manera auspiciosa su educación primaria.


 

 

Campaña contra el Sida


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