Primera infancia

Atención psicosocial y aprendizaje temprano. Una nueva dirección

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ95-0447/ Barbour
Dos niños se perfilan contra el cielo mientras trepan en un cubo de metal en la plaza principal del pueblo de Glines, provincia de la Habana, Cuba.

En los primeros años de la infancia, especialmente durante los tres primeros, los bebés y los niños de corta edad aprenden y se desarrollan más rápidamente que en ningún otro momento, particularmente si reciben amor, afecto, atención, aliento y estímulos mentales, así como también comidas nutritivas y un buen cuidado de la salud. El cerebro del niño es extraordinariamente receptivo, y durante períodos claves del desarrollo, algunas partes del cerebro infantil pueden duplicarse en tamaño en el curso de un año. Pero si el cerebro no recibe el estímulo apropiado, varios aspectos del potencial del niño para el aprendizaje pueden quedar debilitados.

El desarrollo psicosocial y cognitivo son fundamentales para el desarrollo humano, que ofrece a los niños y las niñas la posibilidad de aprender a manejar niveles de pensamiento, emociones y sociabilidad cada vez más complejos. Este desarrollo implica avanzar de lo simple a lo complejo, de una conducta dependiente a una autónoma que permite al niño y a la niña funcionar en un ambiente particular, adaptarse a nuevos ambientes, y transformar los ambientes en los cuales viven. Un niño que se ha desarrollado de una manera más completa tiene más posibilidades de sobrevivir y prosperar, de participar activamente en los avatares de la vida y de sentirse capaz de cambiar el mundo.
 
El método más importante para que los niños y las niñas se desarrollen y aprendan consiste en el contacto con sus semejantes. Cuanto más los padres y cuidadores hablen y respondan al niño y a la niña, más rápidamente aprenderán. Los padres y los cuidadores deben hablar, leer o cantar a los lactantes y a los niños de corta edad. Incluso si los niños no son todavía capaces de entender esas palabras, estas “conversaciones” precoces desarrollan sus capacidades verbales y de aprendizaje.

Los niños y las niñas comparten las mismas necesidades físicas, mentales, emocionales y sociales. Ambos tienen la misma capacidad para el aprendizaje. Y ambos tienen la misma necesidad de afecto, atención y aprobación.

El juego es clave para el aprendizaje y el desarrollo. El juego da a los niños y niñas conocimientos y experiencias y les ayuda a desarrollar la curiosidad y la confianza en sí mismos. Los más pequeños aprenden manejando cosas, comparando los resultados, haciendo preguntas y enfrentando desafíos. El juego desarrolla la capacidad verbal, de pensamiento, de planeamiento y de organización, y el poder de tomar decisiones. El estímulo y el juego son especialmente importantes si el niño o la niña tienen alguna discapacidad.

Las niñas y los niños necesitan tener las mismas oportunidades para jugar e interactuar con todos los miembros de la familia, incluido el padre.

Los familiares y los cuidadores pueden ayudar a aprender al niño y a la niña, presentándoles tareas simples con instrucciones claras, proporcionándoles objetos para jugar y sugiriendo nuevas actividades, pero sin dominar el juego del niño. Por ejemplo, vigilando al niño y a la niña de cerca, y siguiendo sus ideas.

Los cuidadores tienen que ser pacientes cuando un niño o una niña de muy corta edad insiste en querer hacer algo sin ayuda. Los niños aprenden probando hasta que tienen éxito. Siempre que los niños estén protegidos del peligro, luchar para hacer algo nuevo y difícil es un avance para su desarrollo.

Los niños necesitan jugar con materiales simples que sean adecuados para su etapa de desarrollo. El agua, la arena, las cajas de cartón, los bloques de madera, y cacharros y tapas son tan buenos como los juguetes que se compran en las tiendas. Las niñas y los niños cambian y desarrollan nuevas habilidades de manera constante. Sus cuidadores deben advertir estos cambios y dejarse llevar por el niño y la niña para ayudarlos a desarrollarse más rápidamente.

Los padres, las madres y los cuidadores necesitan estar al corriente de las etapas clave que muestran que el niño y la niña se están desarrollando normalmente. También necesitan saber cuándo deben buscar ayuda y cómo pueden ofrecer un ambiente humanitario y cariñoso a un niño o niña discapacitados física o mentalmente.


 

 

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