Primera infancia

Programas de maternidad y paternidad

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© UNICEF/Myanmar/Myo Thame
May juega en el Círculo de Cuidadores de Myanmar.

Todos los niños y niñas tienen necesidad y derecho al cuidado de sus madres o padres. Ejercer la paternidad o la maternidad significa brindar al niño o la niña el cuidado y el apoyo que necesitan para sobrevivir y prosperar. Eso significa garantizar que el niño o la niña reciben:

  • protección de los peligros físicos 
  • alimentación y atención de la salud adecuadas 
  • relaciones receptivas y tiernas con personas importantes y constantes 
  • expectativas coherentes por parte de los adultos y de su entorno inmediato
  • aliento en el empleo del lenguaje de manera eficaz
  • oportunidades de aprender la importancia de cooperar, compartir y ayudar
  • oportunidades de adquirir el sentido de la independencia y de la responsabilidad, y la capacidad de tomar decisiones
  • oportunidades de participar en las actividades que fomentan el desarrollo cognoscitivo
  • apoyo al desarrollo de la estima de ellos mismos y sentimientos positivos de autoridad
  • oportunidades de entablar relaciones sociales, de convertirse en integrantes de un grupo y de adquirir una identidad cultural. Es decir, un sentimiento de pertenencia
  • ejemplos positivos

Para que los niños y niñas logren un desarrollo pleno, es fundamental que reciban cuidado paterno o materno, y apoyo. Sin embargo, los padres y madres de todo el mundo confrontan obstáculos formidables, como las consecuencias del VIH/SIDA, el uso indebido de las drogas, el aumento de la pobreza, la necesidad de alejarse del hogar en busca de trabajo, los efectos de los conflictos armados, y así sucesivamente. Con frecuencia, padres y madres carecen de las aptitudes, los conocimientos o los recursos para criar a sus hijos de manera que disfruten de un desarrollo pleno. Con el objetivo de brindar a las familias las aptitudes y conocimientos necesarios para cuidar, alimentar y proteger a sus hijos, UNICEF respalda los Programas de paternidad y maternidad que se adecuan a las diversas necesidades de los niños y sus padres, madres o cuidadores. Por ejemplo, esos programas pueden concentrarse en la capacitación de las madres u otras personas a cargo de los niños para que comprendan la manera en que éstos se desarrollan y den respuestas adecuadas, o pueden sugerir las maneras en que los padres pueden participar más activamente en las vidas de sus hijos. Los programas también pueden estar orientados a brindar a padres y madres las aptitudes que, aún no estando directamente relacionados con la crianza de los niños, aumentarán la capacidad de éstos de ejercer sus funciones. Por ejemplo, dotándoles de aptitudes laborales que les permitan aumentar sus ingresos y dedicar más recursos a la salud, la alimentación y la educación de sus hijos.

¿Y cómo logra esto UNICEF?  UNICEF colabora con los medios de difusión nacionales y locales para propagar mensajes básicos pero eficaces. Profesionales capacitados realizan visitas domiciliarias y brindan orientación a los padres, madres y otras personas a cargo de los niños. Los voluntarios y capacitadores hablan con los padres y madres en grupos o de manera individual. Mediante la inclusión de la comunidad en el diálogo, UNICEF logra establecer contacto con más padres y niños de corta edad a fin de que reciban el apoyo que necesitan para su desarrollo. Cuando los padres y madres cuentan con acceso a la información y las aptitudes requeridas, sus hijos pueden desarrollarse plenamente, emocionalmente seguros, socialmente confiados, mentalmente alertas y saludables.


 

 

 

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