Angola

En Angola, los trabajadores de salud de la comunidad ayudan en la lucha contra el paludismo

Imagen del UNICEF
© UNICEF Angola/2011
Graciete (dcha.) y Antonica, de 6 y 4 años respectivamente, bajo la atenta mirada de su hermana mayor. Ambas jóvenes recibieron un tratamiento contra el paludismo en el centro de salud de Cacuaco, municipio de la provincia de Luanda (Angola).

PROVINCIA DE LUANDA, Angola, 14 de noviembre de 2011. Cuando dos de sus hijas cayeron enfermas con fiebre, Conceição Antonio (28 años) no pensó en un primer momento que podría ser debido al paludismo, a pesar de que es la principal causa de mortalidad infantil en Angola. De hecho, el 52% de las muertes por paludismo en todo el país afecta a los niños menores de cinco años.

Principal causa de mortalidad

Antonio trató a ambas niñas, Gracietey Antonica, de 6 y 4 años respectivamente, con paracetamol, medicamento utilizado para reducir la fiebre. Cuando después de dos semanas no había conseguido reducir las temperaturas, llevó a las niñas al centro de salud de Cacuaco, donde se les diagnosticó el paludismo. Afortunadamente, se encontraba todavía en la etapa inicial y el tratamiento fue sencillo.

“El uso de paracetamol en niños con paludismo sólo trata la fiebre, porque el plasmodium [parásito del paludismo] continúa multiplicándose en sus cuerpos, destruyendo los glóbulos rojos y causando anemia”, explicó el Dr. Nkanga Guimaraes, Especialista en Salud Infantil de UNICEF en Angola y experto en paludismo. “Los niños tratados con paracetamol sufren a menudo un colapso y requieren transfusiones de sangre, así como tratamiento para el paludismo complicado cuando finalmente se diagnostica”.

Agentes comunitarios de salud

Pese a los avances en la lucha contra el paludismo en Angola, la situación sigue siendo crítica, con cerca de 4 millones de casos al año. El tratamiento rápido del paludismo se complica a menudo por una falta general de conocimientos básicos, especialmente en comunidades rurales o periurbanas, como Cacuaco.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Angola/2011
El Especialista de Salud infantil de UNICEF en Angola, el Dr. Nkanga Guimaraes (izda.), y el trabajador de salud de la comunidad Carlos Gómez Baptista muestran la forma correcta de instalar un mosquitero a la familia Vittorino-Fortunato en el municipio de Cacuaco en la provincia de Luanda (Angola).

En el caso de Antonio por ejemplo, no sabía que sus hijas contrajeron el paludismo debido a una picadura de mosquito. Había comprado un mosquitero tratado con insecticida para su recién nacido porque le dijeron ayudaría al bebé a sobrevivir, pero nunca pensó en conseguir mosquiteros para sus hijas mayores.

Una de las iniciativas para combatir esta falta de conocimiento es la formación que facilita UNICEF y el uso por el Gobierno de Angola de trabajadores comunitarios de salud. Cada trabajador está en la primera línea del programa de salud y es responsable de 100 familias de la comunidad donde vive. Los trabajadores educan a la población sobre la prevención de enfermedades comunes, tratan de fortalecer las competencias de salud familiar y fomentan el uso de los servicios de salud.

Prevención y tratamiento del paludismo

Carlos Gómez Baptista (47 años) participó en el primer grupo de trabajadores capacitados y lleva tres años como trabajador de salud a tiempo completo en la comuna de Cacuaco. Casi todos los días repite las lecciones sobre la causa y la prevención del paludismo y la necesidad de tratamiento rápido. Gómez Baptista explicó que muchas personas temen que les cobren el tratamiento, a pesar de que los servicios en el centro de salud de Cacuaco son gratuitos.

Los esfuerzos para seguir distribuyendo mosquiteros tienen que ir acompañadas con más campañas de educación sobre la mejor manera de utilizarlos, así como sobre la necesidad de tratamiento rápido. Además es preciso reforzar la deficiente infraestructura sanitaria de Angola después de 27 años de guerra civil en el país.

“Aquí, el paludismo es común y endémico”, dijo el Dr. Koenraad Vanormelingen, Representante de UNICEF en Angola. “Es como la gripe en muchos países más desarrollados: la diferencia es que con un mosquitero tratado con insecticida y un diagnóstico temprano es mucho más fácil de evitar y tratar”.

Y añadió: “Si el tratamiento no se aplica rápidamente, el paludismo puede matar a un niño pequeño en las primeras 24 horas. Por ello esencial la intervención de la comunidad por medio de los agentes comunitarios de salud”.


 

 

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