Convención sobre los Derechos del Niño

Firma, ratificación y adhesión

El proceso de establecer obligaciones vinculantes para los gobiernos

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La Primera Dama de Venezuela, Marisabel Rodríguez de Chávez, presentó en 2002 la ratificación del Protocolo Facultativo sobre la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía en la Sección de Tratados de las Naciones Unidas.

Los tratados internacionales de derechos humanos siguen un proceso de negociación entre los Estados Miembros de las Naciones Unidas para producir una serie de normas aceptadas por todos. Los Estados individuales deciden después ellos mismos si quieren vincularse jurídicamente al tratado. Hay dos maneras en que un estado puede llegar a ser parte de la Convención sobre los Derechos del Niño: mediante la firma y la ratificación o mediante la adhesión. Estas dos medidas representan el compromiso, jurídicamente vinculante, de acatar las disposiciones de la Convención.

Los Protocolos Facultativos de la Convención se consideran independientes de la Convención y es preciso ratificarlos o adherirse a ellos de forma separada, aunque el proceso sea el mismo. Los Estados no necesitan ser parte de la Convención para ratificar o adherirse a uno o a ambos de los Protocolos Facultativos.

Firma

La firma constituye una muestra de apoyo preliminar a la Convención o el Protocolo. Firmar el instrumento no establece una obligación jurídicamente vinculante, pero es una indicación de que el país tiene intención de someter el tratado a un análisis nacional y tomar en consideración su ratificación. Aunque la firma no obliga al país a avanzar hacia la ratificación, si establece la obligación del Estado de abstenerse de cualquier acto que ponga en peligro los objetivos y el propósito del tratado, o de tomar medidas que lo debiliten.

Ratificación o adhesión

La ratificación o adhesión representan el compromiso, jurídicamente vinculante, de acatar las disposiciones de la Convención. Aunque la adhesión tiene exactamente las mismas repercusiones jurídicas que la ratificación, los procedimientos son distintos. En el caso de la ratificación, el Estado primero firma y luego ratifica el tratado. El procedimiento de la adhesión comporta esta última medida, y no esta precedido del acto de la firma.

Los procedimientos oficiales para la ratificación o adhesión varían según los requisitos legislativos nacionales del Estado. Antes de la ratificación o la adhesión, un país suele realizar normalmente un análisis de las disposiciones del tratado para establecer si las leyes nacionales se adaptan a sus disposiciones y establecer los métodos más apropiados para promover el cumplimiento del tratado.
Por lo general, los países que promueven la Convención la firman poco después de haberla aprobado. Luego ratifican el tratado cuando se han cumplido todos los procedimientos jurídicos que exige la legislación nacional. Otros Estados pueden comenzar el proceso de aprobación nacional y adherirse al tratado una vez que se han cumplido los procedimientos nacionales, sin necesidad de firmar primero el tratado.

Tanto la ratificación como la adhesión requieren dos medidas. La primera es que el organismo apropiado del país (ya sea el Parlamento, el Senado, la Corona o el Jefe de Estado o Gobierno, o una combinación de todos ellos) acepte adoptar las obligaciones pertinentes del tratado de conformidad con los procedimientos constitucionales adecuados. La segunda es que se prepare el instrumento de ratificación o adhesión, una carta oficial sellada donde se explique la decisión, firmada por la autoridad responsable del Estado, y se deposite ante el Secretario General de las Naciones Unidas en Nueva York.


 

 

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