Sri Lanka

UNICEF alienta a los pequeños empresarios en el norte de Sri Lanka

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sri Lanka/2011/Fletcher
La empresaria Amarashanthini y sus tres hijos ante la nueva puerta de entrada de su casa.

Por Mervyn Fletcher

MULLAITIVU, Sri Lanka, 24 de agosto de 2011. Amarashanthini nos muestra con orgullo las puertas de su casa: dos puertas de madera maciza, con una sólida cerradura. Ahora tiene más confianza en la seguridad de sus tres hijos.

Se trata de una extraordinaria historia de resistencia y visión de futuro que ha permitido a Amarashanthini, una viuda de 44 años, reconstruir su casa dañada por el conflicto y poner en marcha un pequeño negocio.

Empezar de nuevo

Las puertas son la última de una serie de reparaciones que se necesitaban con urgencia en la casa familiar de Mullaitivu, en el norte de Sri Lanka, que Amarashanthini realiza poco a poco gracias a los beneficios generados por su pequeño negocio, que comenzó a partir de un capital inicial facilitado por UNICEF.

Amarashanthini, su esposo y sus hijos se vieron obligados a huir de su casa a principios de 2009 cuando se intensificaron los combates entre los Tigres Tamiles y el ejército de Sri Lanka. Su marido, pescador de profesión, murió durante los bombardeos poco antes de que el conflicto de Sri Lanka concluyera en mayo de 2009. El resto de la familia acabó en el campamento de Menik Farm, entre los cerca de 195.000 tamiles desplazados internos.

Casi un año después, en abril de 2010, Amarashanthini y sus hijos, Kirubakaran, Jaliniy Malathi, de 17, 15 y 11 años respectivamente, regresaron a su casa y ella se enfrentó a la dura realidad de tener que alimentar y mantener a su familia sin ninguna posesión. Volvieron a una casa que no tenía techo ni puertas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sri Lanka/2011/Fletcher
Amarashanthini seca el pescado antes de salarlo para vendérselo a los clientes en su ciudad.

“Ya que era una madre soltera, dependía de mí hacer algo para ganar dinero o de lo contrario nos habríamos muerto de hambre”, dijo.

Invertir en el futuro

Esto fue lo que le impulsó a iniciar su pequeño negocio. En su condición de madre viuda, fue considerada por el Departamento de Servicios Sociales locales destinataria de 25.000 rupias (228 dólares estadounidenses) en ayuda para su subsistencia, con el apoyo de UNICEF. La suma le fue entregada en diciembre del año pasado.

Rápidamente invirtió sus fondos en la adquisición de cocos y pescado fresco locales. El pescado lo seca y lo revende en a la comunidad local.

“Necesitaba iniciar un negocio que me permitiera quedarme en casa para cuidar de mis hijos”, explicó Amarashanthini. “Hasta el momento funciona bien. Estoy generando beneficios suficientes para asegurar que mis hijos tengan lo que necesitan para su educación”.

Capital inicial

En un comentario sobre su caso, el Oficial de Protección infantil de UNICEF, Saji Thomas, afirmó: “Amarashanthini, como muchos otros, reconoce que gracias a UNICEF fue capaz de recuperarse”.

Quienes reciben la asistencia en efectivo son en gran parte mujeres cabeza de familia con niños.

Amarashanthini observa su pequeño porche sombreado, otra renovación reciente de la propiedad. En una esquina hay dos árboles del plátano sembrados hace poco. Amarashanthini planea ampliar y diversificar su empresa en ciernes y los próximos pasos son cultivar y vender plátanos y organizar una granja de pollos para obtener carne y huevos. Los robles grandes crecen a partir de pequeñas bellotas.


 

 

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