Panorama: Yemen

En Yemen, las parteras comunitarias salvan vidas

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2010/al-Ardi
Foreegah Ayeesh trabaja como partera comunitaria en Yemen, donde unas tres cuartas partes de los niños y niñas nacen fuera de un hospital o una clínica.

Por Zhara Sethna

HODEIDAH, Yemen, 23 de noviembre de 2010 – Foreegah Ayeesh recuerda todavía la tarde en que hace unos cuantos meses le pidieron que fuese a examinar a Amat al-Rahman, que tenía 17 años y estaba embarazada.

Ayeesh, una partera comunitaria que recibe apoyo de UNICEF, encontró a Amat pálida y con dificultades respiratorias. La joven embarazada tenía la presión arterial baja, alta temperatura y un pulso rápido. Ya se encontraba en la fase de trabajo de parto.

Debido a que la situación de Amat era grave, Ayesh recomendó que la trasladaran inmediatamente a un hospital para que recibiera una transfusión de sangre. Los progenitores y el marido de Amat accedieron. Pocas horas después, rodeada de profesionales obstétricos capacitados, dio a luz a un bebé saludable.

Ayuda fundamental para salvar vidas

Por lo general, Ayeesh habría seguido un embarazo como el de Amat desde el principio para garantizar la seguridad de la madre y del bebé. Amat vive fuera de la zona donde trabaja la partera, pero en la comunidad había personas que conocían la capacitación de Ayeesh y pudieron intervenir a tiempo.

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La partera comunitaria Foreegah Ayeesh mide la altura de un recién nacido como parte de una consulta prenatal en Yemen.

En todo Yemen, alrededor de tres cuartas partes de las mujeres dan a luz fuera de un centro de salud. Un profesional obstétrico capacitado está presente solamente en un 36% de los alumbramientos a escala nacional. Esta cifra es mucho más reducida en las zonas rurales, donde vive la mayoría de la población. En esos lugares, las parteras capacitadas pueden salvar potencialmente miles de vidas cada año.

Es mucho lo que está en juego. La atención obstétrica tiene un efecto directo y positivo en la salud del niño. Por el contrario, cuando una mujer muere al dar a luz, las repercusiones sobre su familia pueden ser enormes. A menudo, la muerte de la madre conduce indirectamente a otras muertes.

Aumentar la concienciación

UNICEF ha prestado apoyo a la capacitación de parteras comunitarias en cinco protectorados seleccionados en todo el país. Las participantes, que deben tener una educación media, proceden de las comunidades locales donde van a trabajar tan pronto como reciben el certificado del curso de dos años de duración.

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Suheila Ibrahim, una partera comunitaria en la prefectura de Hodeidah (Yemen), dialoga sobre la salud del recién nacido con Zainab Abass, que sostiene a su bebé Muhanad.

UNICEF se ha aliado con las autoridades locales y los líderes religiosos para lograr que la iniciativa sea sostenible y aumentar la concienciación sobre las repercusiones del trabajo de las parteras.

Además, UNICEF ha trabajado para establecer fondos de escala reducida en todas las comunidades, para utilizarlos en casos de emergencia. Estos fondos los manejan comités compuestos por miembros comunitarios, representantes del Consejo local, líderes religiosos y otras personas. Cuando una partera recomienda que se remita a un paciente al hospital, se contrata a un conductor para el traslado de la madre. El fondo comunitario cubre los costos.

Aceptación de la comunidad

Otra beneficiaria del programa es Zainab Abass, de 35 años, que observa atentamente mientras Suheila Ibrahim, que ha trabajado como partera comunitaria durante cinco años, pesa y mide a su hijo Muhanad, de sólo nueve días de edad. 

Abass vive en el distrito de Zaidia en Hodeidah, un protectorado al oeste de Yemen. Sus cuatro hijos nacieron en casa con la ayuda de una partera. Tener disponible a una persona con una capacidad de este tipo a escala local marca una gran diferencia, ya que la gente confía y acepta más a las parteras comunitarias que a las personas del exterior.

“Este es un poblado pequeño”, dice Abass. “Suheila es mi vecina y yo sabía que había recibido esta capacitación”.

Un trabajo gratificante

Ibrahim entrega a Muhanad a su madre después de haber terminado el examen del recién nacido. Luego le explica la importancia de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses.

Para Ibrahim, trabajar como partera comunitaria ha sido enormemente gratificante, especialmente cuando puede detectar y remitir un caso que necesita una atención especial.

“No es posible medir lo feliz que una se siente cuando salva la vida de una madre o de un niño”, dice antes de ponerse en marcha para examinar a otro recién nacido y a su madre.


 

 

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