La salud del neonato

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ02-0570/ Pirozzi
Un niño recién nacido duerme en una clínica de Accra, la capital de Ghana.

Objetivos de Desarrollo del Milenio 4:

Reducir la tasa de mortalidad infantil en dos terceras partes para 2015.

Desafíos

El 38% de las 10,1 millones de muertes de niños menores de cinco años que se registran anualmente ocurren durante las primeras cuatro semanas de vida, durante el periodo neonatal. Esto significa que en su primer año de vida, los recién nacidos tienen 30 veces más probabilidades de morir durante el primer mes de vida que durante los 11 restantes. El 99% de las muertes de recién nacidos ocurre en los países en desarrollo, donde, además, los pobres tienen tasas de mortalidad neonatal muy superiores a las de los ricos. Se trata de una reveladora muestra de la desigualdad en materia de acceso a la atención de la salud de buena calidad.

En la mayoría de los países, la mortalidad infantil ha disminuido en las décadas recientes. Sin embargo, la mortalidad materna y neonatal generalmente no ha sufrido cambios.

Soluciones

Debido a que casi la mitad de todas las muertes de recién nacidos ocurren en las 24 horas posteriores al alumbramiento, y a que casi un 75% de ellas sucede en la primera semana posterior al parto, las estrategias deben concentrarse en la prestación integral y continuada de atención de la salud. Se trata de un enfoque que abarca el aumento del acceso a la atención prenatal durante el embarazo, el mejoramiento de la gestión de los partos normales a cargo de parteras capacitadas, el acceso a la atención obstétrica y neonatal de emergencia en caso necesario, y la atención oportuna de la madre y el recién nacido. Además de estrechar los vínculos entre los diversos niveles de atención en los establecimientos sanitarios, la prestación integral y continuada de la atención de la salud se refiere al fortalecimiento de los vínculos entre las comunidades y los establecimientos sanitarios.

No se debe aceptar el mito de que la única manera de prestar atención a los recién nacidos enfermos consiste en tratarlos en unidades hospitalarias de atención de la salud neonatal de alto costo. Existen pruebas de que es posible reducir en gran medida la mortalidad y la morbilidad de los recién nacidos mediante la implementación en los establecimientos sanitarios y en los hogares de intervenciones simples y de bajo costo durante el alumbramiento y en los días y semanas posteriores al parto, cuando la madre y el hijo están más amenazados. Entre esas prácticas fundamentales figuran secar al recién nacido y cuidar de que no se enfríe, comenzar a amamantarlo tan pronto como sea posible inmediatamente después del parto y apoyar a la madre para que pueda amamantar a su hijo de manera exclusiva, prestar atención especial a los niños con bajo peso al nacer y diagnosticar y tratar a tiempo los problemas de salud de los recién nacidos, como la asfixia y la sepsis.

En su mayoría, se trata de prácticas de atención de la salud que las familias pueden realizar por ellas mismas, o con la ayuda de un agente sanitario comunitario. Éste podría participar en el alumbramiento cuidando al recién nacido, o visitar a la madre y al hijo en las primeras 24 horas posteriores al parto, además de una o dos veces más durante la primera semana. Ese es un aspecto fundamental debido a que más de un 50% de las muertes de recién nacidos ocurren en el hogar, y a que en muchos países no se hará realidad hasta dentro de muchos años el objetivo a largo plazo de preparar un número suficiente de parteras capacitadas que puedan asistir a los alumbramientos. Los expertos calculan que si se lograra más de un 90% de cobertura de esas intervenciones fundamentales en las comunidades y los establecimientos de atención de la salud sería posible reducir la tasa de mortalidad neonatal en un 70%.

En colaboración con los gobiernos y sus aliados, UNICEF puede prestar asistencia en la elaboración y desarrollo de programas de atención materna y de los recién nacidos basada en el hogar que se fundamenten en modelos exitosos de trabajo de los agentes sanitarios comunitarios o las agrupaciones de mujeres de las comunidades, mientras se fortalecen los establecimientos sanitarios y los enlaces entre las comunidades y los hospitales que prestan atención de emergencia.

UNICEF también trata las cuestiones relacionadas con la salud de los recién nacidos en el marco de otras esferas programáticas, como la inmunización, la nutrición, la prevención de la transmisión del VIH/SIDA de madre a hijo y la prevención y cura del paludismo.

Alianzas e iniciativas mundiales

UNICEF es uno de los principales integrantes de la Alianza para la Salud de la Madre, del Recién Nacido y del Niño, y colabora estrechamente con el Fondo de Población, la OMS, la campaña de reducción de la  mortalidad y discapacidad materna de la Universidad de Columbia y Save the Children/Saving Newborn Lives. A fin de respaldar las iniciativas sobre la atención de la salud de los recién nacidos en el plano nacional, UNICEF y Save the Children (en inglés) han redactado una Nota Conjunta de Orientación Programática Referida a los Recién Nacidos.


 

 

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La “regla de los dos tercios”

Cada año mueren más de 7 millones de bebés antes de cumplir los dos meses de edad.

Casi dos tercios de estas muertes ocurren durante el primer mes de vida.

Entre aquellos que mueren durante el primer mes de vida, aproximadamente dos tercios mueren durante la primera semana de vida.

Entre aquellos que mueren durante la primera semana de vida, dos tercios lo hacen durante las primeras 24 horas de vida.

Si desea más información y datos a escala mundial sobre el recién nacido, diríjase al  "Estado del recién nacido en el mundo” (vínculo externo) , un informe elaborado por la iniciativa  Salvar la vida del recién nacido (vínculo externo).

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