Indonesia

El análisis de sangre generalizado combate el parásito del paludismo en el distrito indonesio de Sabang

Imagen del UNICEF
© UNICEF Indonesia/2010/Estey
La enfermera, Ibu Noua (izq.), extrae una muestra de sangre de un alumno en una escuela Aneuk Laot, una aldea del distrito de Sabang (Indonesia). Las labores de la enfermera forman parte de un programa de análisis de sangre que recibe apoyo de UNICEF y cuyo objetivo consiste en eliminar el paludismo en todo el distrito mediante la obtención y el examen de la sangre de todos los habitantes, y no sólo de los que muestran síntomas de la enfermedad.

Por Edward Carwardine

SABANG, Indonesia, 13 de julio de 2010 – Mohamed Safrina, de 22 años de edad, nunca ha sufrido paludismo aunque sabe bien que se trata de una enfermedad peligrosa. Sin embargo, el trabajador manual de Sabang, un distrito integrado por varias islas en la costa noroccidental de Indonesia, le tiene terror a las agujas y siente un poco de aprehensión cuando una enfermera con las manos enguantadas se arrodilla a su lado.

Mohamed cierra los ojos y aleja la mirada de la enfermera y la aguja. Varios niños que se encuentran en la habitación observan fascinados las gotas de sangre carmesí que se depositan en la pequeña placa de vidrio.

Todo termina en unos pocos minutos. La enfermera identifica y registra la muestra de sangre de Mohamed y la almacena para su envío a un laboratorio localizado a pocos kilómetros de Aneuk Laot, esta aldea que se ha convertido en el centro de una extraordinaria campaña de eliminación del paludismo.

La campaña está dirigida a los 24.000 habitantes de las 14 aldeas del distrito. Por lo general, sólo se les hacen exámenes de paludismo a las personas que muestran síntomas de la enfermedad. Sin embargo, esta campaña tiene como propósito garantizar que no se pase por alto a ninguna persona que pueda ser vector de la enfermedad.

“Tenemos que determinar quiénes constituyen el arsenal humano del paludismo e impedir que transmitan la enfermedad”, explica Ibu Nazaria, un agente sanitario local. “Si alguien tiene el parásito en su organismo y vuelve a recibir una picadura de mosquito, ese insecto puede contagiar el paludismo a un integrante de la misma familia o comunidad” .

Análisis y tratamiento

Debido a que no todas las personas infectadas con el paludismo muestran de inmediato síntomas de la enfermedad o buscan de inmediato tratamiento médico, los riesgos de transmisión son elevados. Este programa, sin embargo, representa un gran paso hacia la eliminación del paludismo, ya que constituye una verdadera cacería del parásito, porque localiza a todas las personas infectadas y les brinda tratamiento inmediato.

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© UNICEF Indonesia/2010/Estey
Amir Faisal pone unas gotas de un agente colorante en una placa de vidrio con una muestra de sangre. Si el análisis arroja resultados positivos, el paciente infectado con el paludismo recibirá tratamiento gratuito en las 24 horas posteriores al examen. UNICEF brinda apoyo al programa de análisis de sangre que se lleva a cabo en el distrito indonesio de Sabang con el objetivo de eliminar el paludismo en esa región.

“El empleo de mosquiteros y la fumigación con insecticida reducen en gran medida el número de casos, pero cuando uno llega a ese nivel, se hace necesario localizar a los parásitos y eliminarlos antes de que vuelvan a ser transmitidos”, afirma Bill Hawley, Oficial de Paludismo de UNICEF, que dirige el programa contra esa enfermedad en Indonesia.

“Sabang es el primer distrito de Indonesia donde se aplica este planteamiento, consistente en localizar al parásito mediante el análisis de sangre generalizado y en brindar tratamiento a las personas infectadas con ese parásito antes de que otro mosquito las pique y se propague la enfermedad”, añade. “El objetivo consiste en que el paludismo se convierta finalmente en una enfermedad del pasado”.

Todos queremos estar sanos

En Aneuk Laot, toda la comunidad participa en la campaña de análisis de sangre. Los seis integrantes del equipo de análisis provienen del mismo distrito. Uno de ellos, Saiful Bahri, es un voluntario comunitario. Saiful desempeña una función muy importante ya que es el encargado de granjearse la confianza de sus vecinos y de explicarles por qué los análisis de sangre salvan vidas.

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© UNICEF Indonesia/2010/Estey
Ibu Suparni y su hijo recién nacido junto a otros integrantes de su familia bajo un mosquitero que les protege del paludismo en su hogar de la aldea de Batee Shak, en el distrito indonesio de Sabang.

“Todos queremos estar sanos”, dice. “Durante los análisis, yo me encargo de obtener información de los pacientes. Averiguo qué necesitan, como mosquiteros, por ejemplo, y les transmito esa información a las autoridades locales. Cuando alguien de la comunidad está involucrado en las operaciones de este tipo, hay un mayor grado de organización y todo es más fácil”.

“También me encargo”, agrega Saiful, “de que los habitantes obtengan asesoramiento adecuado y me aseguro de que entienden qué es el paludismo. En esta región, mucha gente solía creer que podía contagiarse esa enfermedad si consumía determinadas frutas, como la papaya. Por eso es tan importante brindar información precisa, porque todos deben comprender que si tienen el parásito del paludismo y no reciben tratamiento van a volver a enfermarse una y otra vez”.

Llegar hasta la comunidad

Saiful no tiene preparación médica, ya que se trata de un trabajador manual cuyos limitados ingresos se suplementan ahora con el estipendio mensual de 200.000 rupias, equivalentes a unos 20 dólares estadounidenses, que reciben los voluntarios de la campaña contra el paludismo en este distrito. Ese estipendio es una valiosa inversión si se tiene en cuenta todo lo que los voluntarios aportan a la iniciativa, comenzando por la sensación de seguridad que les transmiten a los habitantes.

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Saiful Bahri, voluntario comunitario luce una camiseta alusiva a la lucha contra el paludismo mientras conversa con varios habitantes de la aldea de Aneuk Laot, en el distrito de Sabang(Indonesia). Los voluntarios locales tienen una importancia fundamental porque difunden información acerca de las cuestiones sanitarias, como la iniciativa del análisis de sangre universal para combatir el paludismo.

 “El papel que desempeñan los voluntarios tiene carácter vital, especialmente en lo que respecta a la movilización social”, comenta Pak Hasballah, uno de los integrantes del equipo. “Ellos saben dónde encontrar a las personas y averiguan quienes fueron pasados por alto en los exámenes previos. Eso tiene una importancia fundamental, porque debemos hacerle análisis de sangre a todos, ya que de esa manera aumentamos la confianza de la comunidad”.

El equipo en que participan Saiful y Pak ha realizado 11.000 análisis de sangre en el último mes y sólo obtuvo nueve casos positivos. Pak comenta que le gustaría que la iniciativa adquiriera carácter permanente.

“En este distrito hay por lo menos seis aldeas donde el paludismo es endémico y los habitantes de esas aldeas deberían pasar por la consulta cada tres meses”, explica. “Para eliminar el paludismo en este distrito debemos desempeñar un papel mucho más dinámico”.

Es posible eliminar el paludismo

Hasta ahora, el programa de análisis de sangre ha tenido buenos resultados. Se calcula que antes de 2005, en el distrito de Sabang se producían 80 casos de paludismo por cada 1.000 habitantes. En 2009, la proporción se redujo a 10 casos por cada 1.000 habitantes como resultado de las significativas inversiones realizadas por organizaciones como UNICEF, Care International y el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.

La tasa de casos de paludismo tuvo otra reducción este año cuando sólo se registraron dos casos por cada 1.000 habitantes. En estas circunstancias, resulta absolutamente importante luchar por la eliminación del paludismo mediante el enfoque que aplica este programa.

La Dra. Maria Meldi, funcionaria sanitaria local, está convencida de que es posible eliminar el paludismo.

“Cuatro veces al año llevamos a cabo campañas de concienciación pública sobre el paludismo, y de esa manera hemos logrado un aumento notable del número de personas que acuden a hacerse la prueba”, explica. “También tenemos un programa de distribución de mosquiteros a las mujeres embarazadas y los niños, y nos proponemos brindar educación sobre el paludismo en las escuelas”.

La campaña en masa de análisis de sangre constituye un modelo que podría ampliarse a otros distritos de la provincia. UNICEF respalda la iniciativa de Sabang con la esperanza de que su éxito y las lecciones que se obtengan alienten a las autoridades de otras regiones a emplear el mismo enfoque bajo la dirección de los organismos del gobierno locales.


 

 

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