Haití

En Haití, una mejora de la atención de los niños que viven en las calles y las residencias

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2011/Nybo
Pierre Juno (de 15 años y nombre ficticio) se ha comprometido a ir a la escuela en el centro Don Bosco, en Cap Haïtien (Haití).

Por Benjamin Steinlechner

CAP HAÏTIEN, Haití, 6 de enero de 2012. Casi todos los días, el padre Stra camina por la ciudad de Cap Haïtien en busca de niños y niñas que viven en las calles y están listos para trasladarse al santuario del centro Don Bosco.

Fue en uno de esos paseos cuando conoció a Pierre Juno (de 15 años  y nombre ficticio). La vida de Pierre se vino abajo cuando su madre murió. Su padre se casó con una mujer que lo golpeaba, hasta que finalmente se escapó y se convirtió en uno de los miles de niños que luchan por sobrevivir en las calles de Haití, vulnerable a los abusos, la violencia y el reclutamiento en las tristemente célebres pandillas del país.

El centro Don Bosco Lakay Lakou de atención institucional para niños de la calle es la única institución de este tipo en Cap Haïtien; no sólo ofrece un refugio contra la violencia y la inseguridad de las calles, sino también una oportunidad para aprender. Los que viven en la casa tienen que prometer –y firmar un contrato de confirmación– que van a ir a la escuela.

“La parte más importante de ayudar a los niños es comprender su vida en la calle”, dice el padre Stra. “Los invitamos a venir a pasar unas horas con nosotros todos los días. Ellos aprenden lo que se siente cuando se vive en un ambiente seguro. Van y vienen cuando quieren. Finalmente, es a ellos a quienes toca decidir si quieren permanecer con nosotros o no”.

Una gran falta de residencias infantiles

El centro Don Bosco ofrece a los niños algo especial: no sólo refugio, sino un sentimiento de comunidad; no sólo de asistencia para el presente, sino también unas aptitudes y una educación que les ayudarán en el futuro.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2011/Nybo
Después de vivir en las calles, Pierre Juno (de 15 años y nombre ficticio) está comenzando una nueva vida en el centro Don Bosco, en Cap Haïtien (Haití).

En Haití, éstas son oportunidades que muchos niños no tienen. Incluso antes del terremoto de 2010 que arrasó el país, UNICEF estima que había al menos 50.000 niños que vivían en residencias de algún tipo. Muchas de estas instituciones están mal administradas.

La mayoría de los niños que viven en estas instalaciones no son huérfanos: sus progenitores los enviaron allí con la esperanza de recibir educación y una mejor atención. Sin embargo y con demasiada frecuencia, éste no es el caso. De hecho, los niños que viven en estos lugares –hacinados en dormitorios y a menudo sin un saneamiento adecuado– son más vulnerables a los brotes de enfermedades como el cólera y corren el riesgo de sufrir explotación, incluido el abuso laboral y sexual.

Elevar los niveles de la atención

Con ayuda y capacitación de UNICEF, el Instituto de bienestar social e investigación (IBESR por sus siglas en francés) del gobierno ha trabajado para localizar y evaluar los centros residenciales e informar sobre sus normas.

Ciento cincuenta trabajadores sociales de IBESR, capacitados por UNICEF, trabajan también para localizar a las familias de los niños que viven en residencias infantiles con el fin de determinar si pueden regresar a su hogar.

El centro Don Bosco, aliado de UNICEF, trabaja mientras tanto para ayudar a aquellos que no pueden volver a casa: a niños como Pierre.

En las calles, Pierre ha sido objeto de la violencia y el hambre, pero con la ayuda del padre Stra y el centro Don Bosco, Pierre puede aprender a construirse una vida mejor.

“Yo quiero venir aquí”, dijo Pierre en el centro, “porque sé que me ayudarán”.


 

 

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