Haití

Dos amigos íntimos sobreviven al terremoto de Haití y hablan sobre la vida en un campamento provisional

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© UNICEF/2010/Nybo
Miratson Guerrier y Ricardo Rocourt han sido amigos del alma de toda la vida. Cuando el terremoto del 12 de enero destruyó sus hogares, ambos fueron a vivir al campamento provisional Sainte Thérèse, en el vecindario de Pétionville.

Por Thomas Nybo

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 28 de abril de 2010 – Miratson Guerrier y Ricardo Rocourt han sido amigos íntimos de toda la vida. Cuando perdieron sus hogares debido al terremoto del 12 enero, se convirtieron también en vecinos.

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Al igual que muchos otros miles de personas que perdieron sus hogares por el seísmo, Miratson, de 13 años de edad, y Ricardo, de 12, encontraron refugio con sus familias en el asentamiento provisional de Sainte Thérèse, localizado en Pétionville, un suburbio de Puerto Príncipe.

"Así logré sobrevivir"

Miratson está sentado sobre una pila de escombros de lo que alguna vez fue su hogar, contándole a un visitante acerca de los momentos inmediatamente previos al terremoto.

“Yo regresaba de la escuela y en mi casa estaban preparando la comida”, explica. “Al ocurrir el terremoto, mi hermano cayó al suelo junto a una pared que se derrumbó. La pared le aplastó la cabeza y murió. Yo salté por una ventana a la parte posterior de la casa y así logré sobrevivir”.

Durante su explicación, Miratson señala el sitio donde murió su hermano. Entre los escombros se pueden ver prendas de vestir y restos de los juguetes de sus hermanos.

Ricardo, el mejor amigo de Miratson, cuenta una historia similar.

“El día del terremoto”, dice, “yo estaba fuera de la casa y mi madre en el portal, por eso no sufrimos lesiones”, señala. “Pero mi hermano, de siete años de edad, estaba estudiando en la escuela, y perdió la vida”.

La vida en los campamentos provisionales

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Miratson, de 13 años de edad, habla sobre las dificultades que existen en el campamento donde vive.

En el campamento, Miratson comparte una pequeña tienda de campaña improvisada con otros cinco integrantes de su familia. El refugio sólo cuenta con una pequeña cama instalada de manera precaria sobre el suelo de tierra.

“A veces me siento desolado porque vivimos en este campamento”, dice Miratson. “De noche, cuando llueve, el suelo se convierte en un lodazal y tenemos que subirnos a algo para no terminar empapados”.

Al igual que Miratson, Ricardo comparte una tienda de campaña con cinco miembros de su familia. En esas condiciones, le resulta difícil conciliar el sueño. Cuando llueve, el niño se refugia en el restaurante de un tío, donde duerme en el suelo.

Además de estas complicaciones, en el campamento han comenzado a escasear los alimentos y otros suministros. Ricardo dice que se está acostumbrando a comer una sola vez por día.

“A veces no tenemos qué comer”, añade. “Mi madre aún tiene trabajo, pero le han reducido el salario a la mitad”.

Esperanzas para el futuro

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Ricardo Rocourt vive en el campamento provisional Sainte Thérèse desde que su hogar fue destruido por el reciente terremoto de Haití.

Pese a su difícil situación, ambos amigos tienen muchas esperanzas con respecto al futuro. Ricardo sueña con ser presidente de Haití mientras que a Miratson le gustaría ser doctor.

En el asentamiento provisional, sin embargo, los problemas cotidianos suelen silenciar las conversaciones sobre los planes para el futuro.

“Lo único que deseo es una casa donde dormir, comida, agua, una escuela donde estudiar y un patio para jugar”, señala Miratson. “Eso es lo que me volvería a hacer feliz”.


 

 

Vídeo (en inglés)

4 de marzo de 2010: El corresponsal de UNICEF, Thomas Nybo, informa sobre la vida en los campamentos provisionales de Haití desde el punto de vista de dos jóvenes habitantes de uno de ellos.
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