República Democrática del Congo

En la República Democrática del Congo, las respuestas simples para la mortalidad infantil obtienen resultados notables

Imagen del UNICEF: DR Congo, malnutrition, UNICEF Executive Director Ann M. Veneman visits
© UNICEF video
Una madre con su hijo en un centro de salud de Lubanga, en la región nororiental de la República Democrática del Congo. El centro es uno de los componentes de un plan del Gobierno, UNICEF y diversos aliados locales para afrontar la desnutrición a escala comunitaria.

La Directora Ejecutiva de UNICEF, Ann M. Veneman, se encuentra en la República Democrática del Congo en una visita de cinco días de duración en la que evalúa la situación de los niños, niñas y mujeres en el marco de lo que se considera la peor crisis humanitaria de África. A continuación, el primer artículo de una serie sobre el tema.

Por Shantha Bloemen

PROVINCIA ORIENTAL, República Democrática del Congo, 26 de agosto de 2009 – En los centros de salud se ha comenzado a pesar y medir a los niños y niñas de corta edad. Esa simple verificación de los indicadores de salud de los niños está logrando, sin embargo, resultados muy positivos.

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En vez de esperar a que los niños y niñas estén tan enfermos que deban permanecer internados durante varias semanas en los establecimientos médicos, los centros sanitarios se esfuerzan por mantenerles en buen estado de salud.

“Tratamos de reforzar la capacidad técnica e institucional del sector de la salud en materia de tratamiento y prevención de la desnutrición”, explica Abel Nimpojeje, un experto en nutrición que pertenece a la organización no gubernamental Action contre la Faim, que ofrece servicios en 27 clínicas sanitarias de la provincia. “El programa comunitario es mejor que el anterior”, añade Nimpojeje, “porque los niños y niñas no deben ser internados en los hospitales y pueden permanecer en sus comunidades”.

Tratamiento y supervisión

La madre de Mandula, una niña de tres años de edad, se enteró de la existencia del proyecto por boca de un voluntario comunitario. “Generalmente, mi hija come muy bien y juega con sus amigos. Pero hace casi seis semanas perdió el apetito, dejó de jugar y comenzó a tener problemas para dormir de noche”, explica la madre.

Gracias al proyecto de los centros de salud, es posible vigilar semanalmente la situación de Mandula y modificar el tratamiento en caso necesario. Recientemente, cuando una prueba demostró que ya podía digerir alimentos, se le prescribieron tres dosis diarias de Plumpy nut, un producto listo para su consumo que contiene manteca de cacahuete, leche y aceite.

Los centros sanitarios suministran Plumpy Nut como suplemento alimentario.  En el caso de Mandula, el personal sanitario consideró que haría falta un mes para que se recuperara del todo y regresara a jugar con sus amigos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF DRC/2009/Marinovich
Gisha, de 19 meses de edad, recibe tratamiento contra la desnutrición aguda en un centro sanitario de la República Democrática del Congo.

Gisha Kanyumpi, de 19 meses de edad, no tuvo la fortuna de ser atendido en el centro de salud de Lubanga a tiempo, porque cuando llegó ya sufría desnutrición aguda. Tres casi tres semanas de tratamiento, seguía padeciendo diarrea, vómitos y tenía fiebre, hacía difícil que respondiera a los medicamentos.

“No recibe suficientes alimentos”, afirma Popaul Kafu. “La madre me dijo que sólo come una vez por día. Pero no debemos criticar a la madre porque probablemente no tenga medios suficientes para alimentar a sus hijos”.

Seguimiento de la nutrición

El enfoque comunitario del tratamiento de la desnutrición comenzó en 2008, cuando el Gobierno empezó a emplear un protocolo nacional y módulos de capacitación de los agentes de la salud y trabajadores comunitarios. UNICEF y una red de 43 aliados en todo el país colaboran para que esos servicios se extiendan a otros puntos de la República Democrática del Congo.

Los trabajadores comunitarios realizan visitas domiciliarias e invitan a las madres de los niños y niñas desnutridos a que asistan a las sesiones semanales de nutrición que se llevan a cabo en la clínica con el objetivo de brindarles información y educación acerca de la preparación de comidas nutritivas y saludables a bajo costo.

“Lo que hemos aprendido es que la desnutrición se debe principalmente a los hábitos de alimentación”, comenta Nimpojeje. “Durante nuestras campañas de concienciación tratamos de convencerles de que consuman alimentos más variados, como verduras y pescado. También existe el problema de la alta tasa de paludismo, porque los niños enfermos tienen problemas digestivos y pueden sufrir desnutrición”.

En 67 zonas sanitarias del país (que representan el 13% de todas las zonas sanitarias del Congo) se ha instituido un sistema de vigilancia de la nutrición. Los resultados de los estudios realizados por ese sistema resultan muy importantes a la hora de decidir acerca de la creación de centros de alimentación. Además de ello, sirven para complementar el sistema de evaluación de la vulnerabilidad, que cuenta con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Intervenciones eficaces

La República Democrática del Congo tiene aún un largo camino por delante en lo que respecta a la vigencia del derecho de los niños a la supervivencia. Los niños y niñas del Congo corren peligro debido a la combinación de los sistemas de salud deficientes, la cobertura de vacunación inadecuada, la falta de acceso al agua potable, los malos sistemas de saneamiento, la desnutrición generalizada y diversas enfermedades, como el paludismo.

Sin embargo, resulta notable que en el marco de unas pocas intervenciones simples pero eficaces, los esfuerzos de los agentes sanitarios y los trabajadores comunitarios puedan salvar la vida a niños y niñas como Mandula.

“Con el anterior enfoque, el tratamiento de la desnutrición daba lugar a que muchos niños y niñas permanecieran solos en sus comunidades durante largos períodos, debido a que sus padres debían alejarse para atender a sus hijos internados en los hospitales”, comenta Nimpojeje. “Ahora, sin embargo, trabajamos directamente en la comunidad, de manera que los padres pueden compartir mucho más tiempo con todos sus hijos”.

 


 

 

Vídeo (en inglés)

La corresponsal de UNICEF, Natacha Ikoli, informa sobre el tratamiento en las comunidades de los niños y niñas desnutridos pertenecientes a familias desplazadas por el conflicto armado en la provincia de Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo.
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