ÚNETE POR LA NIÑEZ

El niņo y la niņa en la familia

El ejemplo de Rumania: protección infantil en un entorno familiar

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ98-0866/Lemoyne
Una mujer ayuda a unos niños y niñas a hacer sus deberes en un centro especial de tipo familiar para niños y niñas abandonados, situado en las cercanías de Bucarest.

Rumania es un país en transición, en el que se están produciendo reformas importantes, especialmente en el sector social. El UNICEF apoya los esfuerzos del Gobierno para garantizar que estas reformas incluyen a las familias y a los grupos de niños y niñas más vulnerables.

Como consecuencia de la pobreza, la violencia, la corrupción, las enfermedades y el legado del régimen comunista, cientos de miles de niños y niñas rumanos han sido separados de sus progenitores o familiares. Muchos de estos niños y niñas, además, padecen discapacidad. Durante el tiempo que permanecen separados de su familia, podrían ser víctimas del maltrato, la explotación sexual, la trata de menores de edad o la explotación infantil. Durante este tiempo también, muchos viven en instituciones de guarda, debido a que es imposible localizar a sus familiares o a que éstos no pueden o no quieren hacerse cargo de ellos.

El UNICEF cree que la atención universal a la infancia es un derecho de todos los niños y niñas, y que el mejor entorno para educar a la infancia es en el seno una familia unida, afectuosa y solidaria. La violencia, el maltrato, el abandono y la explotación constituyen una amenaza para la infancia durante toda su vida. Los niños y niñas privados del cuidado familiar corren un riesgo mayor de ser heridos, abandonados, maltratados y explotados. El UNICEF ha prestado su apoyo al programa rumano de protección de la infancia, destinado a lograr que niños y niñas permanezcan con su familia o, de no ser posible, sean acogidos en centros de atención de tipo familiar. El objetivo era garantizar el bienestar en un entorno familiar de aquellos niños y niñas para los que la única alternativa es la acogida en una institución de guarda.

A mediados de la década de los noventa existían en Rumania casi 100.000 niños y niñas que residían en instituciones de guarda. Debido al traslape de las estructuras y responsabilidades del estado o al vacío en determinadas competencias, los servicios disponibles para la infancia se limitaban a la acogida en instituciones de guarda. Estas grandes instituciones, con gran cantidad de "clientes" clasificaban a los niños y niñas por "categorías", en lugar de centrarse en las necesidades particulares y concretas de cada uno. El UNICEF ha prestado asistencia técnica y financiera para apoyar a Rumania en la reforma de su sistema de protección, dirigida a crear más centros de atención de tipo familiar que acojan a los niños y niñas que viven en instituciones de guarda.

El proceso de reforma, que dio comienzo en 1997, se ha centrado en cuatro ámbitos: 1) la reforma del marco regulador y legal que ordena la protección de los derechos de la infancia; 2) la descentralización de la responsabilidad administrativa y financiera, del gobierno central a los municipios; 3) la promoción de servicios en el seno de la comunidad, como alternativa al cuidado en las instituciones de guarda, y 4) el incremento de la presencia y la participación de organizaciones civiles y no gubernamentales en las actividades relacionadas con el bienestar infantil.

Esta reforma ha comprendido la creación de una red de asistentes maternos    -profesionales a tiempo completo que cuidan a los niños y niñas que residen en hogares de acogida- a través de programas formulados e implantados por organizaciones no gubernamentales. En 1998, había aproximadamente 450 niños y niñas bajo el cuidado de asistentes maternos, cifra que para el año 2000 ya superaba los 5.000. Durante el mismo período, la cantidad de niños y niñas acogidos en hogares de adopción pasó de 16.500 a más de 23.300.

En el año 2000 el UNICEF comenzó a colaborar con el gobierno rumano en la tarea de ampliar su política de prestación de servicios de atención sustitutiva para niños y niñas discapacitados en el ámbito de la comunidad y promover la integración de estos niños y niñas en las escuelas corrientes. Se pusieron en marcha nuevos servicios para los niños y niñas discapacitados, como centros maternales e infantiles, centros de día y centros de rehabilitación. 

Durante los últimos años, ha disminuido el número de niños y niñas discapacitados que viven en instituciones de guarda, y ha aumentado la cifra de aquellos que viven en familias de adopción. Con el fin de asegurar su protección y su adaptación al entorno familiar, los trabajadores sociales han recibido formación para poder hacer el seguimiento de las familias de adopción que acogen a niños y niñas discapacitados. Durante el curso académico 2001-2002, más de 18.000 niños y niñas discapacitados fueron reinsertados en las escuelas corrientes.

En el período comprendido entre 2001 y 2003, la cantidad de niños y niñas acogidos en instituciones de guarda ha disminuido en un 25%; la cantidad de niños y niñas acogidos en familias de adopción ha aumentado en un 43%; el número de padres y madres adoptivos ha pasado de 3.228 a 9.170. Se han cerrado más de 90 grandes instituciones de guarda, y el número de centros de atención de tipo familiar, diseñados con el fin de que el niño o niña viva en un entorno análogo al familiar, ha aumentado de 131 a 394. Más del 50% de los niños y niñas que habían sido separados de sus familias vivían en un entorno análogo al familiar en 2003, frente al 20% en 1997.

En virtud de la reforma del sistema de protección de la infancia y de la campaña de alcance nacional "Que ningún niño o niña quede postergado", el UNICEF ha impulsado alianzas con el gobierno, organizaciones no gubernamentales y otros organismos de desarrollo. El caso de Rumania constituye un ejemplo fructífero de la labor que realiza el UNICEF en el ámbito de la protección infantil, con atención especial al entorno familiar.


 

 

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