El niño y la niña en la familia

Maldivas: primeros pasos – Igualdad entre los géneros a través del desarrollo de la primera infancia

Imagen del UNICEF
© UNICEF Maldives/Pirozzi

Maldivas se compone de 1.200 islas diseminadas por el océano Índico. Históricamente, las familias y comunidades enfrentan múltiples dificultades: falta de acceso a servicios básicos, diferencias lingüísticas, conservadurismo religioso, y una forma de vida tradicional que implica que los hombres pasen mucho tiempo en el mar. En Maldivas, el paso de una economía basada en la pesca a una economía turística ha afectado a la estructura habitual de la familia y ha traído consigo un incremento en la cantidad de niños y niñas abandonados y desamparados.

Maldivas ha suscrito y ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Pese a las dificultades culturales, se han conseguido avances en la lucha por los derechos infantiles y la igualdad entre los géneros. 

En línea con el Plan Nacional de Desarrollo de Maldivas, el UNICEF formuló un enfoque basado en los derechos humanos para abordar los problemas relativos al cuidado y el desarrollo infantil. En 1999, el UNICEF puso en marcha el proyecto Primeros pasos en Maldivas. The goal is to secure every child’s full physical, cognitive and psychosocial development in a stimulating environment, and to help each child reach his/her full potential. The main objectives are:

  • Crear una cultura de medios de comunicación dirigida y dedicada a la infancia, y que trabaje con ella de un modo inclusivo, sensible, entretenido y didáctico.
  • Garantizar que padres, madres, abuelos y abuelas sean conscientes de la importancia de que tanto la madre como el padre participen activamente en la educación y estimulación de su progenie. 

Una actividad importante de este proyecto fue la campaña multimedia practicada en 2001 que, durante 52 semanas, a través de la radio, la televisión y la colocación de carteles, difundió entre las familias el mensaje de la importancia del cuidado de la primera infancia y su desarrollo. Se trataba de una campaña de mercadeo social destinada a derribar las barreras que resultan de las prácticas tradicionales y de los papeles asignados por razón del género. El propósito era marcar la diferencia en las vidas de estas familias y comunidades insulares y remotas, y subrayar la importancia de que todas las personas que están al cuidado de la infancia, especialmente el padre, participen en su educación. Los mensajes fundamentales de esta campaña son los siguientes:

  • Los bebés y niños y niñas de corta edad que pasan más tiempo de calidad con su padre crecen más saludables, alegres y seguros.
  • Los niños y niñas cuyos padres participan en su educación y ayudan con las tareas domésticas aprenden con más facilidad y tienen menos problemas de conducta cuando son adultos.
  • La colaboración del padre en las tareas domésticas y en la crianza de su progenie es beneficiosa para el niño o niña.
  • Cuando ambos progenitores comparten equitativamente las responsabilidades, el niño o niña suele desarrollar un concepto más saludable de sí mismo.
  • Los bebés cuyos padres participan en su alimentación, en bañarles y en otras tareas cotidianas son más sanos social y emocionalmente.  
  • Un padre que trabaja lejos del hogar puede demostrar su afecto de múltiples maneras.
      Lo importante para el bebé es saber que su padre le quiere. El padre puede fabricar un juguete especial, grabar una canción, un cuento o un mensaje para su bebé.
  • Las pequeñas cosas que hacen los padres pueden ser de gran ayuda para el bebé.
       Los padres pueden interactuar con sus bebés y contribuir a su crianza de maneras sencillas como, por ejemplo, abrazándoles, elogiándoles, explorando cosas nuevas con ellos y leyéndoles.

A mediados de 2003 se realizó una evaluación del proyecto “Primeros pasos”. Los resultados demostraban que para lograr el desarrollo del niño o niña de corta edad, además de la participación del gobierno y los medios de comunicación, era necesaria la de la familia y los padres. El proyecto tuvo éxito porque promovía modelos no estereotipados, que estimulaban la participación activa por parte de los cuidadores, respetando la sensibilidad a cuestiones culturales y de género. En la mayoría de las familias objeto de estudio se registró una mejora de la calidad del cuidado infantil en lo que se refiere, por ejemplo a las prácticas de lactancia materna, vacunación, participación paterna, y atención a las necesidades psicosociales y cognitivas de niños y niñas.

El caso de Maldivas pone de manifiesto la eficacia de la ayuda prestada por el UNICEF para el desarrollo del niño o niña de corta edad. Este tipo de aproximación, vaya dirigido a la infancia o a los progenitores, da una imagen precisa de la situación de los derechos infantiles y de la igualdad entre los géneros. Además, sienta las bases para un uso más extenso de las iniciativas multimedia, por cuanto constituyen una herramienta potente para incrementar la participación del hombre en el cuidado infantil y promover la responsabilidad compartida en el seno de la familia y la comunidad.


 

 

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