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| © UNICEF/HQ99-0477/ Pirozzi |
| En 1999, en Rwanda, Cyiza, de 17 años (derecha), con su madre en la aldea de Rubungo, a las afueras de Kigali, la capital. Cyiza se reunió recientemente con su familia tras haber permanecido retenido desde 1994 en el centro de rehabilitación de Citagata. |
La adolescencia es una de las etapas más fascinantes y quizás complejas de la vida. Los adolescentes tienen el potencial para romper los ciclos de violencia, pobreza y discriminación que se transmiten de una generación a otra. Los adolescentes que cuentan con el apoyo del cariño familiar prosperarán de manera insospechada y se convertirán en miembros creativos y solidarios de su familia y su comunidad.
El UNICEF cree que la familia es esencial para el pleno desarrollo del adolescente. Los programas del UNICEF tienen por objeto fortalecer a la familia, por cuanto es la principal responsable de cuidar de los niños y niñas desde sus primeros años y durante la adolescencia, y hacer que se sientan seguros, vinculados, valorados, informados, libres y capaces de expresar sus preocupaciones y necesidades.
Concentrarse en la adolescencia contribuye a promover la salud pública, el progreso social y económico y la democracia. Para el UNICEF, centrar la atención en la adolescencia significa velar por los derechos humanos y de la infancia. Los adolescentes tienen derecho a la información y al conocimiento, a poder acceder a servicios como la educación, la sanidad, el ocio y la justicia, a disfrutar de un entorno seguro, y a gozar de oportunidades para participar y que se escuchen sus opiniones. El UNICEF ha asumido el compromiso de fortalecer las capacidades de la familia y la comunidad con miras a ampliar el horizonte de opciones y oportunidades de los adolescentes y facilitar su participación en las decisiones que afectan a su vida.
La adolescencia es también un período de transición, en que los jóvenes comienzan a dirigir su atención fuera del hogar y a cooperar con la sociedad de manera extraordinaria, como jóvenes dirigentes de su comunidad, trabajadores, cuidadores de otras personas y modelos de conducta. Al gozar de una mayor autonomía, los adolescentes dejan de verse a sí mismos como niños, si bien reconocen que aún no son adultos. Comienzan a buscar respuestas a los numerosos retos que ahora enfrentan, en la familia, profesores y compañeros.
El UNICEF desarrolla formas innovadoras de colaborar con la familia y amplía sus alianzas al objeto de generar oportunidades para que los adolescentes se conviertan en miembros no sólo competentes, sino integrados, generosos y comprometidos de la sociedad. Esto sólo será posible si protegemos y potenciamos a los adolescentes mediante: a) el acceso a información, conocimientos y servicios; b) un entorno favorable en la familia, la escuela y la comunidad; c) una participación significativa que les permita definir sus prioridades en el contexto de los planes de desarrollo de su país.
Vea los ejemplos de Jordania y Mongolia para conocer cómo abordan las oficinas del UNICEF de estos países la problemática del adolescente en la familia.