El niņo y la niņa en la familia
El Afganistán: Campaña para Educar a las Niñas - Comunicación con las familias
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| © © UNICEF/HQ04-0001/ NOORANI |
Durante la mayor parte de su historia contemporánea, el Afganistán ha sido escenario de inestabilidad política y de catástrofes naturales. La economía del país y su infraestructura han sido prácticamente destruidas, afectando a las vidas de todas las personas y familias. Como consecuencia del radicalismo del régimen talibán, que prohibía las niñas asistir a las escuelas oficiales y a las maestras ejercer, el índice de matriculación de las niñas descendió prácticamente a cero en 2000, siendo el más bajo del mundo.
Tras la caída del régimen talibán, el UNICEF colaboró con el Ministerio de Educación para lograr el rápido restablecimiento y la reanudación de las oportunidades de aprendizaje de 4 millones de niños y niñas, con especial atención a la educación de las niñas. El UNICEF ha colaborado estrechamente con las familias y comunidades a fin de promover la importancia de la escuela como foco para el cambio, garantizando la educación que la infancia precisa para su posterior desarrollo. Uno de los actuales objetivos de programa es incrementar el número de niñas matriculadas en un millón para 2005.
El enfoque del UNICEF consiste en colaborar con el Ministerio de Educación en la puesta en marcha de una campaña para educar a las niñas que, mediante una estrategia de comunicación, induzca un cambio de actitud en los progenitores y las familias del Afganistán. Este enfoque aborda una serie de cuestiones interrelacionadas y complejas. Estas cuestiones constituyen la base para poder formular una estrategia de comunicación adecuada, y que contenga mensajes pertinentes, y para determinar los agentes del cambio y cauces de difusión.
El UNICEF colaboró con el Ministerio de Educación designando a una consultora especializada en comunicación y socialización para que formulara una estrategia de comunicación a favor de la educación de las niñas en el Afganistán. La estrategia de comunicación para inducir el cambio de actitud consistiría principalmente en generar una demanda para educar a las niñas, mediante la difusión de mensajes dirigidos a padres y madres, cabezas de familia y dirigentes de la comunidad, prestando un servicio valioso y de gran importancia para todos ellos.
El primer paso fue concebir y diseñar un mensaje temático básico dirigido a grupos seleccionados de la población, con la siguiente idea: "Estaría orgulloso de enviar a mi hija al colegio y de que finalice su educación a fin de que tenga la oportunidad de participar en la reconstrucción de nuestro país, con confianza." Los grupos seleccionados abarcan todo el espectro de partes interesadas: beneficiarios (padres, madres y cabezas de familia), personas influyentes (profesores, dirigentes religiosos y de la comunidad) y grupos de influencia (encargados de políticas, burócratas, funcionarios del gobierno y ONG).
El segundo paso consistió en concebir y crear un canal de comunicación: una "caravana" para la difusión del mensaje. La caravana ofrece la posibilidad de transmitir mensajes que pretenden implicar a todo tipo de público, en especial a padres y madres. La propia caravana se convierte en propagador de la educación de las niñas, potenciando a las familias y comunidades para que colaboren infundiendo confianza a las niñas a fin de que desarrollen su valía.
Esta campaña se sirve de una serie de herramientas para sensibilizar a los progenitores y provocar en ellos un cambio de actitud; estas herramientas pueden ser anuncios televisivos, folletos dirigidos a los dirigentes religiosos en pro de la educación de las niñas, anuncios radiofónicos o incluso material didáctico para la formación de mujeres y madres. Cada una de estas herramientas se dirige a un público concreto, en un esfuerzo por llegar a todos y cada uno de los afganos.
En octubre de 2003 se inició una campaña nacional de comunicación a favor de la educación de las niñas. Su objetivo es sensibilizar a padres y madres, familias, comunidades, y niños y niñas de la importancia de educar a las niñas, e informarles acerca de las escuelas y las ayudas disponibles para la educación de las niñas.
Los resultados de los sondeos muestran que el índice bruto de matriculación de las niñas en la escuela había aumentado un 9%, pasando de un 28% en 2002 a un 37% en 2003. A finales de 2004 se pondrá en marcha la campaña de seguimiento inspirada en la idea de la caravana.
En 2003, la ayuda prestada por el UNICEF a las familias afganas y su colaboración con el Ministerio de Educación resultó en importantes logros y reconocimientos. Más de 4 millones de estudiantes y 85,000 profesores regresaron a la escuela contando con el material adecuado. Cuarenta y dos escuelas fueron rehabilitadas. Para marzo de 2003 se habían matriculado 360.000 niñas más, y desde septiembre de 2003 se han matriculado otras 60.000.
El caso del Afganistán constituye un ejemplo del trabajo que realiza el UNICEF con las familias, comunidades, organismos gubernamentales y organizaciones no gubernamentales a fin de promover la igualdad entre los géneros y la educación de las niñas. Es también un ejemplo del éxito del UNICEF en materia de comunicación y promoción de programas en aras de la transformación social y de los comportamientos.















