Comunicación para el desarrollo

Movilización social

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ07-0486/Christine Nesbitt
NIGERIA: Un imán explica a su comunidad la importancia que reviste la inmunización de los niños.

En UNICEF se define a la movilización social como el proceso que involucra y motiva a una amplia gama de aliados en los planos nacional y local en lo que concierne a elevar los niveles de conciencia y exigir la conquista de un objetivo del desarrollo determinado mediante el diálogo personal. Como parte de ese proceso, los integrantes de las instituciones, las redes comunitarias, las agrupaciones cívicas y religiosas y otros colaboran de manera coordinada para entablar diálogos con sectores específicos de la población a los que se desea dirigir mensajes puntuales. En otras palabras, la movilización social tiene como objetivo facilitar el cambio por medio del accionar de diversos protagonistas de esfuerzos interrelacionados y complementarios.

Dos buenos ejemplos de las labores eficaces de movilización social corresponden a Colombia. El primer ejemplo es la Campaña Juanita, que se llevó a cabo en 1988. En esa iniciativa se empleó la imagen de una niña de 10 años de edad para representar a todos los niños y niñas colombianos. A los fines de la campaña, una niña que había escrito una carta conmovedora recibió el nombre de “Juanita”. La carta y el retrato de “Juanita” fueron difundidos por los medios de prensa, la radio y la televisión, y reproducidos en grandes carteles que se colocaron en las plazas de todo el país. La carta de “Juanita” también apareció en un panfleto que contenía información orientada a concienciar a los candidatos a alcalde de diversas ciudades de Colombia, así como a los demás protagonistas de la vida política del país, acerca de las cuestiones que afectan las vidas de los niños y niñas colombianos. El mensaje básico de la campaña fue que la democracia tiene un carácter fundamentalmente local, y que sólo es posible garantizar políticas eficaces y asegurar la obligación de rendir cuentas de los funcionarios cuando los protagonistas y los temas del quehacer político y social tienen profundas raíces locales.

El segundo ejemplo data de una década más tarde, cuando el movimiento en pro de la paz era débil y el proceso de pacificación fragmentario. En 1996 nació el Movimiento de los niños por la paz en Colombia, protagonizado por niños, niñas y adolescentes que trabajaron en pro de la paz en forma individual o en pequeños grupos, a menudo corriendo graves peligros. Ese movimiento dio lugar al Mandato de los Niños para la Paz y los Derechos, en el que 2,7 millones de niños y niñas votaron por abrumadora mayoría en defensa de sus derechos a la vida y la paz. En 1997 se convocó a un Mandato Ciudadano por la Paz, la Vida y la Libertad, y 10 millones de colombianos adultos dieron su respaldo al Mandato de los Niños y se comprometieron a participar en la pacificación del país. En 1998, Andrés Pastrana ganó las elecciones presidenciales con un plan de pacificación basado en ambos mandatos.

En el plano comunitario, los niños y niñas involucrados en el movimiento en pro de la paz organizaron cursillos prácticos de arte, juego y defensa del medio ambiente con el objetivo de ayudar a otros niños afectados por la violencia. En varios municipios se eligieron niños alcaldes a fin de que abogaran por la paz y la participación de la infancia. El Movimiento mantuvo su carácter no estructurado durante varios años y en el mismo participaron diversas organizaciones como las agrupaciones de Scouts y Guías y la Cruz Roja Colombiana. El objetivo del mismo siempre consistió en lograr la unidad de los jóvenes por encima de las barreras raciales, económicas y geográficas. [Para obtener más información, sírvase consultar Working for and with Adolescents, UNICEF (2002), pp 34 a 41.]


 

 

Soldados de paz: Una cruzada de los niños

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(Videoclips de 20 a 60 segundos de duración, en formato Real)

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