Zimbabwe

Los huérfanos del SIDA en Zimbabwe

Imagen del UNICEF
© UNICEF Zimbabwe/2005/Elder
Aunque para la Sra. Chamutsa criar a sus nietos constituye un desafío, ella explica que cuando los ve alejarse rumbo a la escuela, siente que sus esfuerzos merecen la pena.

Por James Elder

MURAMBINDA, Zimbabwe, 26 de septiembre de 2006 - Mwaimbodei Chamutsa vive con sus cinco nietos en una desvencijada choza de paredes de barro alumbrada por una vieja lámpara de parafina. Todos los integrantes del grupo familiar duermen juntos, en parte por necesidad, ya que se trata de una vivienda en un solo ambiente, y en parte para protegerse del frío.
Los cinco niños son huérfanos y sus edades oscilan entre los 3 y los 16 años. Su nieta menor requiere cuidados constantes y atención médica, y por ello la Sra. Chamutsa debe llevarla a la clínica más cercana, que se encuentra a 5 km de distancia. Y sus otros nietos necesitan vestimenta, alimento, techo y educación.

En un país donde la esperanza de vida de las mujeres no llega a los 40 años, la Sra. Chamutsa, que ha cumplido 84, constituye una notable excepción. Pero en otros aspectos, su situación es lamentablemente común y frecuente.

Mientras que en el mundo occidental se debate acerca de jubilaciones, pensiones y edades de retiro, todas las jornadas de la Sra. Chamutsa comienzan de la siguiente manera: buscar leña, acarrear agua y preparar las gachas con que se desayunarán sus nietos antes de partir hacia la escuela. Su situación es resultado de la epidemia del VIH/SIDA, que ha impuesto una nueva carga a gran parte de toda una generación de mujeres de edad avanzada en Zimbabwe. Se trata de mujeres que han enterrado a sus hijos e hijas y que han tenido que hacerse cargo de la crianza de una generación de huérfanos que es cada vez más numerosa.

Presiones agobiantes

A pesar de que la crianza de varios niños y niñas de edades tan diversas constituye una carga inmensa para una mujer octogenaria como ella, el caso de la Sra. Chamutsa no es excepcional. ya que se repite con lamentable regularidad a lo largo y a lo ancho de Zimbabwe, un país asolado por el VIH/SIDA sobre el que el Banco Mundial dijo que tenía "el proceso de contracción económica más veloz del planeta, con la excepción de las regiones en guerra".

En Zimbabwe, una de cada cinco personas adultas está infectada con el VIH; uno de cada cinco niños es huérfano; la inflación supera el 1.200% anual; la matriculación escolar está en franco descenso mientras aumenta el nivel de desnutrición, y la esperanza de vida desciende vertiginosamente.

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© UNICEF Zimbabwe/2005/Elder
Mwaimbodei Chamutsa, de 84 años, atiende a sus cinco nietos. Se trata de Gladys, de 16 años; Tabitha, de 14; Peacemaker, de 13; Nhamo, también de 13 años, y Busi, de tres.

"Las presiones que sufre la población son agobiantes", afirma el Dr. Festo Kavishe, Representante de UNICEF en Zimbabwe. "Las enfermedades relacionadas con el VIH matan a unos 3.000 personas por semana; unos cien bebés se infectan diariamente con el VIH, y el país ya tiene 1,6 millones de niños y niñas huérfanos".

Leídas rápidamente, se trata sólo de más estadísticas lamentables sobre un país aquejado por graves problemas. Pero si se leen con atención, esas cifras ofrecen un panorama general de la crisis de orfandad en la que están envueltos Zimbabwe y varios otros países de la región.
Detrás de cada una de esas cifras hay un niño o una niña que ha perdido toda posibilidad de recibir educación o disfrutar de buena salud; o que sufre las consecuencias de la muerte de uno o ambos progenitores, y que, en definitiva, corre grave peligro de contagiarse el VIH.

Apoyo de los donantes internacionales

Hay un componente de la lucha contra esta situación que requiere ayuda inmediata. Se trata del programa de atención nutricional basado en la comunidad de UNICEF, que se concentra en la relación entre el VIH y la desnutrición. Ese programa, cuyo objetivo consiste en potenciar a las comunidades y sentar las bases de soluciones a más largo plazo en materia de seguridad alimentaria y salud pública, requiere 900.000 dólares para poder seguir funcionando.

En términos más amplios, el apoyo financiero de las naciones y organismos donantes −el Departamento de Desarrollo Internacional, la Comisión Europea, el Programa de Ayuda para el Desarrollo de Nueva Zelandia y el Organismo Sueco de Desarrollo Internacional− hace posible que Zimbabwe pueda poner en marcha un vasto programa que ampliará las labores y mejorará las condiciones de vida de los niños huérfanos y vulnerables de todo el país.

Entre los beneficiados estarán la Sra. Chamutsa y sus nietos.

"La crianza de estos niños es un enorme desafío", explica la mujer. "Ellos necesitan mucho y yo a veces tengo muy poco que ofrecerles. Pero ahora he comenzado a recibir ayuda. Para poder pagar las matrículas escolares, por ejemplo. Mis nietos me recompensan con su buen desempeño en la escuela, de manera que siento que mis esfuerzos no son en vano".


 

 

Reseña periodística

La reseña periodística de la BBC de James Elder, Oficial de Comunicación de UNICEF, contiene más información acerca de la Sra. Mwaimbodei Chamutsa, sus cinco nietos y nietas y otras familias de Zimbabwe afectadas por el SIDA.

Ver la reseña periodística
(enlace externo)

Campaña contra el Sida


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