Zimbabwe

Servicios de atención en el hogar ofrecen apoyo en Zimbabwe

Imagen del UNICEF
© UNICEF Zimbabwe/2005/Singizi
Pauros (izq.), un hombre infectado con el VIH, recibe una visita de Loveness, una de las muchas voluntarias que prestan servicios de atención en el hogar en Zimbabwe y que reciben apoyo de UNICEF.

Por Tsitsi Singizi

CHITUNGWIZA, Zimbabwe, 19 de diciembre de 2005 - Pauros es uno de los varios millones de habitantes de Zimbabwe que están infectados con el VIH y que no reciben medicamentos antirretrovirales. En lugar de esos medicamentos, Pauros recibe consuelo –aunque esto no mejore su estado de salud– de Loveness, una voluntaria que presta servicios de atención en el hogar y que recibe asistencia de UNICEF.

La voluntaria lo visita todas las semanas en su hogar en Chitungwiza, una localidad ubicada a 30 km al sudeste de Harare, la capital del país. Durante esta visita, Pauros, visiblemente demacrado, permanece oculto bajo las mantas. Pero resulta obvio que existe una profunda camaradería entre Pauros y Loveness, que lo revisa para asegurarse de que no tenga llagas por permanecer tanto tiempo en cama. La mujer lisonjea al enfermo de 40 años de edad y le pregunta cómo se ha sentido desde la última vez que se vieron.

"No me siento bien, pero las visitas de Bogo (Loveness) constituyen la parte más interesante de mi semana”, dice Pauros. "Ella me brinda consejos y se asegura de que me den alimentos. Gracias a ella he logrado superar mi desesperanza y la depresión que tuve al principio”.

El número de personas que prestan atención domiciliaria comunitaria en Zimbabwe con el respaldo de UNICEF supera ya las 2.000. En todo el país, los voluntarios y voluntarias visitan los hogares de las personas infectadas con el VIH, las atienden, les ayudan con las tareas del hogar y las cuestiones familiares y les ofrecen orientación psicológica y apoyo. En las últimas dos semanas, UNICEF ha brindado capacitación a más de 100 trabajadores especializados que desempeñaran esas funciones en regiones importantes como Hopley Farm, Kariba, Victoria Falls y Mufakose.

En el otro extremo de este municipio, Vivian se desempeña también como voluntaria prestando servicios de atención domiciliaria. Tres veces por semana, Vivian visita familias cuyos padres o madres han muerto de SIDA y hogares donde hay niños que viven con el VIH.

Terence Bonde, de 16 años de edad, es uno de los 50.000 niños que están al frente de sus familias en Zimbabwe. Él y sus dos hermanos menores consideran a Vivian una madre sustituta. “La tía Vivian habla con nosotros sobre nuestra pérdida, nuestros temores y nuestras esperanzas. Comprende y alienta mi amor por el fútbol y ayuda mis hermanos con las tareas escolares. Gracias a ella, nuestras vidas han mejorado”, afirma Terence.

"Resulta alentador notar que a pesar de las enormes dificultades, los individuos y las comunidades suman sus esfuerzos para ayudarse mutuamente a aligerar la pesada carga del SIDA”, afirma el Dr. Festo Kavishe, Representante de UNICEF en Zimbabwe. "Estos trabajadores que prestan servicios de atención en el hogar son una fuente de inspiración”.

El Programa de Atención en el Hogar, que e lleva a cabo gracias a una alianza entre UNICEF y diversas organizaciones como la Cruz Roja de Zimbabwe, recibió recientemente nuevos ímpetus cuando el Programa Mundial de Alimentos comenzó a entregar a los voluntarios comida para sus clientes.

Sin embargo, como suelen repetir Loveness y Vivian, sus labores se verían notablemente facilitadas si las personas infectadas recibieran también medicamentos antirretrovirales. En comparación con otras personas de la región que viven con el VIH, las personas infectadas de Zimbabwe reciben la menor cantidad de apoyo de los donantes de toda África meridional. A modo de comparación, cada habitante de

Zimbabwe con VIH recibe 4 dólares por año, mientras que en la vecina Zambia, cada persona en las mismas circunstancias recibe anualmente 184 dólares.

Cualquiera sea la razón de esa diferencia, se trata de una disparidad mortífera.


 

 

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