Sudáfrica

En Sudáfrica, un centro trabaja con adolescentes vulnerables para prevenir la infección del VIH/SIDA

El Centro para el Programa de Investigación del Sida en Sudáfrica (CAPRISA) apoya un programa integral de apoyo, prevención y tratamiento del VIH en Vulindlela, una comunidad rural en donde se lucha contra las altas tasas de VIH/SIDA.

 

Por Guy Hubbard

El 29 de noviembre, UNICEF publica La infancia y el SIDA: Sexto inventario de la situación, 2013, el primer informe de este tipo desde 2010. 

Hace unos años, una generación libre del sida parecía un sueño lejano. Pero ahora el mundo tiene todo lo que necesita para lograr que este sueño se convierta en realidad. Los avances para evitar la transmisión de madre a hijo del VIH han reducido en gran medida la tasa de nuevas infecciones entre los bebés de los países de bajos y medianos ingresos. Sin embargo, este mismo progreso no se observa en el tratamiento de los niños que viven con VIH, y la tendencia de las muertes por sida entre los adolescentes que viven con VIH sigue siendo alarmante.

Un centro en Sudáfrica se está centrando en los adolescentes vulnerables que se encuentran en el epicentro de la epidemia por VIH/SIDA del país, y las tasas de infección han comenzado a reducirse

VULINDLELA, Sudáfrica, 21 de noviembre de 2013 – Con una de las mayores tasas de infección en el país, Vulindlela –una comunidad rural de la provincia de Kwazulu Natal– se encuentra en el epicentro de la epidemia de VIH/SIDA en Sudáfrica.

“Solíamos realizar 8, 10, quizá 12 funerales al día”, dice el dirigente comunitario y asesor Gethwana Mahlase. “No puedo olvidar el día en que los hombres tuvieron que distribuirse entre ellos –‘¿Quién va a ir a cavar esta tumba? ¿Quién va a ir a cavar esta otra tumba?’– porque se estaba muriendo mucha gente”.

Zandile, de 19 años, participa en un grupo de apoyo CAPRISA donde los adolescentes que viven con o sin VIH pueden discutir de forma segura y libremente sobre temas relacionados con el sexo, el género y el VIH/SIDA.

 

Al no haber pruebas de detección y tratamiento del VIH con antirretrovirales, el sida mataba a las mujeres y los hombres jóvenes, obligando a los abuelos a criar a sus nietos. “Teníamos tantos huérfanos”, explica la Sra. Mahlase, “porque eran sobre todo los jóvenes quienes se estaban muriendo”.

CAPRISA

Las cosas comenzaron a cambiar cuando el Centro para el Programa de Investigación sobre el Sida (CAPRISA) abrió una clínica y una oficina de investigación en la comunidad en 2001. Por medio de un programa integral de prevención, tratamiento, atención y apoyo, el centro pudo comenzar a salvar vidas.

“CAPRISA tiene un enfoque fenomenal, innovador”, explica el Dr. Ayesha Kharsany, un científico de CAPRISA. “Lo que aspiramos a lograr es comprender la epidemia… para poder así adaptar nuestras respuestas”.

Por medio de la investigación, comenzó a surgir un panorama que mostraba una vulnerabilidad permanente. “Cuando observamos la manera de evitar las nuevas infecciones por VIH y… dónde se están produciendo esas nuevas infecciones, sabemos que tenemos que trabajar con los adolescentes”, dijo el Dr. Kharsany.

 

Llegando a los adolescentes vulnerables

En Vulindlela, el enfoque de CAPRISA tiene que ser necesariamente polifacético, ya que hay factores complejos y relacionados entre sí que contribuyen al riesgo que confrontan los adolescentes.

La tasa de desempleo de cerca del 70%, y la falta de oportunidades hace que muchos jóvenes de la zona carezcan de esperanzas para su futuro. Algunas niñas dicen que tienen que recurrir a hombres mayores para obtener apoyo y seguridad financiera.

El educador Peer Terrence Mayisela, de 21 años, alienta a los varones adolescentes a hacerse la prueba del VIH y a ser voluntarios para la circuncisión médica. El procedimiento puede reducir significativamente el riesgo de infección por VIH.

 

A sus 17 años, Zandile Mabhida pensó que una de estas relaciones tenía futuro y abandonó la escuela para casarse. Pero el matrimonio se convirtió pronto en una relación abusiva, y al final tuvo que huir, dejando atrás al hijo que había tenido.

“Comencé a fumar y a beber porque echaba mucho de menos a mi hijo”, dice Zandile, que ahora tiene 19 años. “Pero luego conocí a Gethwana [Mahlase]… Me uní a su grupo y compartí mis problemas con otros que estaban también compartiendo sus problemas”.

El grupo de apoyo ofrece un entorno seguro en el que los adolescentes se apoyan entre ellos y analizan su pasado y sus esperanzas para el futuro, así como cuestiones en torno al sexo, el género y el VIH/SIDA.

Al trabajar con dirigentes comunitarios como la Sra. Mahlase, CAPRISA puede estar al tanto de los cambios que se producen en la epidemia y en la población adolescente, y obtener conocimientos que facilitan combinar y adaptar de la mejor manera posible las intervenciones a fin de prevenir nuevas infecciones.

Prevenir el VIH/sida mediante los propios jóvenes

CAPRISA ha alentado a jugadores de fútbol de la comunidad a que trabajen como educadores de otros jóvenes de su misma edad. Ídolos de muchos jóvenes, estos futbolistas están en una posición ideal para ofrecer consejos sobre cómo evitar el VIH/SIDA.

El consejero Terrence Mayisela, de 21 años, es uno de ellos. Terrence se sometió a una circuncisión médica voluntaria por consejo de su madre, una asesora sobre VIH, y comenzó a alentar a otros miembros de su equipo de fútbol a hacer lo mismo. La circuncisión médica voluntaria masculina reduce el riesgo de contraer el VIH por vía heterosexual en un 60% aproximadamente.

Ahora, alienta a los muchachos adolescentes a que se sometan a la prueba del VIH y se ofrezcan como voluntarios para la circuncisión.

Según Terrence, “el período en que dura el dolor de la circuncisión es corto. Pero cuando uno no está circuncidado, puede contraer fácilmente el VIH, y vivir con esta enfermedad el resto de su vida”.

Algunos adolescentes siguen resistiéndose, pero sus esfuerzos están funcionando: todos los sábados, hasta 100 adolescentes reclutados por Terrence y sus compañeros educadores llegan a la clínica de CAPRISA para someterse al procedimiento.

Y hay pruebas de que CAPRISA está comenzando a tener su propio impacto. El objetivo de eliminar las nuevas infecciones en Vulindlela está todavía lejos, pero mediante la investigación, la innovación y la alianza con la comunidad, las tasas de infección se están reduciendo y las personas que viven con VIH están sobreviviendo.


 

 

Fotografía UNICEF: Detener el SIDA

Búsqueda