Panorama: Níger

Apoyo y tratamiento para las madres de Níger que viven con el VIH

Imagen del UNICEF
© UNICEF Niger/2009/Bisin
Rachida, de 28 años de edad, sentada con su hijo de ocho meses y su hija de seis años en el patio de la sede de la Asociación de Mujeres contra el VIH/SIDA en Niamey, en Níger.

Por Sandra Bisin

NIAMEY, Níger, 12 de mayo de 2009 – En el hospital Poudrière, de Niamey, la Dra. Irène Adeossi verifica el peso y la estatura de Aminatou. Hace tres años, un análisis médico indicó que la niña estaba infectada con el VIH y desde entonces ha estado recibiendo un tratamiento de medicamentos antirretrovirales adaptado a su edad.

La Dra. Adeossi se siente complacida porque desde la última vez que vio a Aminatou la niña ha aumentado de peso y ha crecido medio centímetro.

 “Cuando la enfermera me informó que Aminatou tenía el VIH, estuve a punto de desmayarme. Me quería morir”, recuerda Rachida, madre de Aminatou, (los nombres de ambas son ficticios para proteger su identidad). Rachida agrega que tanto ella como su marido estaban infectados con el virus. “Por eso”, explica, “decidimos hacerle el examen a Aminatou cuando cumplió 18 meses. Yo tenía la esperanza de que, de alguna manera, mi hija no estaría infectada”.

El marido de Rachida murió hace un año. Pocos meses después, ella dio a luz a un niño. Para prevenir la transmisión del VIH a su hijo había estado recibiendo tratamiento, y aún tiene esperanzas de que el niño esté a salvo.

“Existe la posibilidad de que mi hijo no esté infectado con el VIH”, señala Rachida. “Pero eso sólo lo sabremos dentro de otros nueve meses”.

Tratamiento para las madres y los hijos

Para reducir los riesgos de transmisión del VIH de la madre al hijo, las mujeres infectadas reciben pastillas de AZT a partir del sexto mes de embarazo y una dosis de nevirapina durante el trabajo de parto.

Los recién nacidos se les administran los mismos medicamentos, pero en gotas. A los 18 meses de nacer, cuando el niño ya no tiene los anticuerpos que recibió de su madre, se le hace el primer examen del VIH.

 “Es importante que los niños y niñas infectados con el VIH no dejen de recibir el tratamiento médico que necesitan, y que éste se adapte específicamente a la edad y condición de cada uno”, afirma M. Adama Ouedraogo, Especialista de Salud de la Oficina de UNICEF en el Níger.

Imagen del UNICEF
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En el hospital Poudrière de Niamey, la Dra. Irène Adeossi verifica la estatura de Aminatou. La Dra. Adeossi participó en cursos de capacitación de UNICEF.

UNICEF brinda apoyo a los servicios de prevención de la transmisión del VIH de la madre al hijo en 153 hospitales y centros sanitarios de Níger. En 2008, el respaldo de UNICEF hizo posible que 445 lactantes nigerinos que habían estado expuestos al VIH durante el embarazo recibieran antibióticos profilácticos. Además de ello, 800 mujeres embarazadas cuyos análisis de VIH habían dado resultados positivos recibieron el tratamiento de prevención de la transmisión a sus hijos y unas 16.000 mujeres se sometieron voluntariamente al examen del VIH durante su primera visita médica de atención prenatal.

 

Del estigma social a la reintegración

Rachida es una de las más de 100 madres infectadas con el VIH que integran la Asociación de Mujeres contra el VIH/SIDA. La organización, que tiene su sede en Niamey y que recibe apoyo de UNICEF, brinda respaldo y orientación psicosocial a las mujeres que viven con VIH.

“Ayudar a esas mujeres a que puedan desempeñar actividades que generen ingresos constituye la mejor manera de garantizar su supervivencia y la de sus hijos”, comenta la Presidenta de la Asociación, Djamma Amadou. “Muchas de las mujeres que acuden al centro sufren discriminación social. Para ellas, conseguir empleo y ganarse la vida representa el primer paso hacia la reintegración en sus comunidades”.

A tal fin, las integrantes de la Asociación participan en planes de microcrédito que les permiten poner en marcha pequeños negocios y ganarse la vida. Rachida obtuvo de la organización un préstamo por el equivalente de 100 dólares para elaborar y vender a sus vecinos harina de maíz, que se emplea para preparar un plato tradicional nigerino llamado “la pate”.

 “Como promedio, gano entre 2.000 y 3.000 francos CFA (unos cinco dólares) diarios”, explica Rachida sonriente. “Podré pagar el préstamo en unos seis meses”.


 

 

Campaña contra el Sida


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