Mozambique

Un orfanato y una compañía de danza se unen para promover la conciencia sobre el SIDA

Imagen del UNICEF
© UNICEF ESARO/Lewnes/ /2005
Un grupo de niñas y niños actúan en el prestigioso teatro nacional de Maputo para conmemorar el Día Mundial del SIDA de 2005.

Por Alexia Lewnes

MAPUTO, Mozambique, 28 de febrero de 2006 – Una colaboración singular entre un orfanato y una de las más famosas compañías de danza de África muestra como se pueden transmitir mensajes sobre el VIH/SIDA a través de la actuación artística, al tiempo que se demuestra el poder transformador del arte.

A mediados de octubre de 2005, miembros de la Compañía Nacional de Canto y Danza de Mozambique, con el apoyo de UNICEF, comenzaron a trabajar con 35 niños y niñas del orfanato Arco Iris. Los bailarines tenían 45 días para coreografiar y producir, en el más prestigioso teatro de Maputo, un musical de 45 minutos en conmemoración del Día Mundial del SIDA

La Compañía Nacional de Canto y Danza de Mozambique se ha ganado el elogio de la crítica a través de África, Europa, el Caribe y los Estados Unidos. “Intentamos usar el arte como un instrumento para transmitir mensajes”, dice David Abilio Mondlane, Director del grupo. “Nos dimos cuenta de que tal vez podamos tener un mayor impacto si le damos una voz a la comunidad misma”.

Ésta era la primera vez que la compañía trabajaba con niños. “Creíamos que bastaría con traer a los niños y enseñarles, pero rápidamente vimos que no funcionaría”, dice Mondlane. “Había tantos que tenían problemas y habían sufrido traumas: algunos eran muy tímidos y no hablaban, otros eran indisciplinados y no prestaban atención”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF ESARO/Lewnes/ /2005
La singular colaboración entre un orfanato y la Compañía Nacional de Canto y Danza de Mozambique transmite mensajes sobre el SIDA a través de la actuación artística.

“Comencé por contar mi propia historia”, dice Mondlane, un huérfano, que explica como su madre murió cuando él apenas tenía cuatro años y su padre cuando él tenía ocho. Describió los principales acontecimientos de su vida y los pasos que tuvo que dar para llegar hasta donde se encuentra hoy. “Cuando alguien cuenta su historia, es una especie de liberación”, afirma. Uno por uno, los niños y niñas comenzaron a compartir información sobre sus propias vidas,  lo que llevó a algunos de ellos a describir sus pérdidas y su dolor. “Los niños sencillamente se abrieron. Necesitaban que alguien les escuchara lo que habían pasado. Necesitaban ser oídos”.

A lo largo de las próximas semanas los niños y niñas hablaban acerca del VIH/SIDA y los bailarines comenzaron a darle forma a la obra que iban a representar. Los niños y niñas les mostraron a los miembros de la compañía como bailaban cuando estaban solos en el orfanato de manera que la coreografía reflejara movimientos que fuesen naturales para ellos.

El grupo infantil presentó “Ventana de esperanza” a sala llena en el Teatro Nacional de Maputo como parte de un programa de una semana de duración para conmemorar el Día del SIDA. A través de la música, la danza y las palabras, niños y niñas abordaron el tema  de la prevención, la prueba, el tratamiento, el estigma y el dolor de la pérdida y la discriminación. “No contraes el SIDA cuando abrazas, bailas, juegas deportes o le estrechas la mano a alguien”, dijo un niñito en una escena que resaltaba la espantosa realidad de la estigmatización y la ignorancia.

La colaboración demostró cómo la danza, la música y el teatro pueden unir a las personas y derribar las barreras que rodean el fenómeno del VIH/SIDA. “Esto abrió mi corazón”, dice Joanna, una niña de 14 años que ha vivido en el orfanato durante cinco años. “No tenía el hábito de compartir con los otros niños, ahora tengo muchos amigos. Los maestros trabajaron con nosotros y nos ayudaron a entender por qué debíamos apoyarnos mutuamente. Ahora sé que no debo discriminar ni evitar a nadie. La danza me ha enseñado a no discriminar”.

UNICEF apoya a organizaciones basadas en la comunidad que ayudan a la infancia tanto en el hogar como en la atención comunitaria.  UNICEF cree que la colocación de niños y niñas en instituciones residenciales debe reservarse como un ultimo recurso cuando no existan mejores opciones de cuidado infantil o como una medida transitoria hasta la inserción en el seno de una familia.


 

 

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