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| Una madre y su hijo esperan turno para que el niño sea revisado en el Centro Clínico Pediátrico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Baylor de Lesotho, que recibe apoyo de UNICEF. |
Por Chris Niles
MASERU, Lesotho, 4 de junio de 2008 — Kananelo, de siete años de edad, llega acompañado por su abuelo al Centro Clínico Pediátrico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Baylor, en la capital de Lesotho, un país con un elevado nivel de pobreza y una de las tasas de VIH y SIDA más altas del mundo.
Hace algo más de un año, la familia de Kananelo se enteró de que el niño vivía con el VIH. Kananelo es huérfano de madre, ya que ésta murió de SIDA cuando el niño tenía seis años de edad, de manera que su abuelo le acompañó en el viaje de 30 km. hasta la clínica.
“Tratamos a cualquier persona que entre a nuestra clínica”, explicó la Dra. Kathy Ferrer, Directora Adjunta de la Clínica. “No es necesario que el paciente nos haya sido remitido. Cualquier persona puede entrar directamente de la calle, y no cobramos por ninguno de nuestros servicios”.
La prevención del contagio del VIH de la madre al hijo tiene una importancia fundamental en un país donde casi una cuarta parte de la población adulta está infectada con esa enfermedad. De todos los niños que nacen con el VIH y que no reciben tratamiento, la mitad muere antes de cumplir dos años de edad.
Abundantes recursos en un país pobre
De no haber existido el centro clínico de Baylor, Kananelo sería otro trágico dato estadístico. Cuando llegó a ese establecimiento, su sistema inmunológico ya estaba fallando y padecía una infección pulmonar. Debido a que su familia carecía de medios para pagar el tratamiento, el niño fue remitido a la clínica, donde se le examinó y comenzó a tratar con medicamentos antirretrovirales.
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| © UNICEF video |
| Un doctor en la clínica de Baylor, donde se prestan servicios médicos gratuitos a todos los pacientes de VIH/SIDA, examina a Kananelo, de siete años. |
A los abuelos de Kananelo, que confrontan diariamente el desafío que significa criar un niño de corta edad, les encanta que su nieto haya recuperado su vida.
“Este país es tan pobre que no nos puede ofrecer mucho, pero los beneficios que nos brinda la clínica son maravillosos”, afirmó el abuelo de Kananelo, Peter Phushi Mashia.
Servicios a escala nacional
UNICEF se ha comprometido a garantizar que los efectos beneficiosos del Hospital Baylor puedan aplicarse en todo el sistema de atención de la salud de Lesotho, de manera que se puedan prestar servicios similares en las zonas rurales, capacitar a un número mayor de agentes sanitarios e incorporar el tratamiento de los niños y niñas con el VIH en los programas sanitarios comunitarios.
El éxito del tratamiento que reciben los niños y niñas como Kananelo garantiza la difusión de importantes mensajes entre la población.
“Todos ven que estos niños crecen, aumentan de peso y vuelven a la escuela”, explicó la Dra. Ferrer. “Creo que una de las contribuciones más importantes que realizamos consiste en darle esperanzas a la gente a la que le prestamos servicios. De esa manera se difunde nuestro mensaje y aumenta el número de niños y niñas a los que se les hace la prueba del VIH y otros exámenes médicos”.
Vídeo (en inglés)
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