La infancia y el VIH/SIDA

En Zambia, un programa con pruebas y tratamiento del VIH protege las vidas de niñas y niños

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Una madre sostiene a su hijo de seis semanas en el centro de salud rural Matanda, en el distrito de Mansa (Zambia), que ofrece tratamiento vital a mujeres embarazadas portadoras del VIH y cuya labor consiste en que no se produzcan nuevas infecciones por VIH.

NUEVA YORK, EE.UU., 6 de mayo de 2011. El Día de la madre se celebra en todo el mundo en fechas diferentes, en general el segundo domingo de mayo. Aunque sea en un lugar u otro y en fechas diversas, el día rinde tributo a una forma universal de devoción: el amor y el sacrificio de una madre por sus hijos. Este es un ejemplo de dicha devoción llevada a la práctica.

Mirriam Chongo vive en un distrito rural de Zambia, en la región meridional de África. Cuando se enteró de que estaba embarazada, fue a un dispensario local para hacerse un control prenatal. Los trabajadores de la salud la examinaron y le aplicaron las pruebas habituales.

Los exámenes médicos siempre conllevan una carga de ansiedad. En el caso de Mirriam todavía fue mayor ya que dio positivo en la prueba del VIH.

Esta información fue crucial no sólo para ella sino para el niño del que estaba embarazada. Los bebés pueden infectarse durante el embarazo, nacimiento o lactancia. Se calcula que diariamente más de 1.000 niños siguen naciendo con el VIH. Sin tratamiento, muchos de ellos morirán antes de cumplir dos años.

Un programa para salvar vidas

Afortunadamente, el dispensario de Mirriam prestaba unos servicios esperanzadores: un programa para rebajarlos riesgos de infección en su bebé.

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Mirriam Chongo baña a su hijo de un año, Peter, en el exterior de su casa de Mwamfule en el distrito de Samfya, Zambia.

El programa consiste en administrar medicamentos antirretrovirales a madres y bebés durante el período en el que existe riesgo de infección y en ofrecer apoyo psicosocial a las familias participantes. Los niños y las niñas que reciben este tratamiento pasan periódicamente un control para confirmar que no han contraído el virus.

El programa es integral y dura desde el comienzo del embarazo hasta que el bebé deja de ser lactante, y es también riguroso. Para que el tratamiento funcionara, Mirriam necesitó acudir sistemáticamente a las citas con los trabajadores de la salud para recibir medicamentos, asesoramiento y controles, así como para mantener unas pautas de medicación.

El único deseo de Mirriam era proteger de la infección al bebé que iba a nacer. De manera que entró en el programa y, en la fecha prevista, dio a luz un niño. Lo llamó Peter.

A pesar de los retos a los que tuvieron que enfrentarse, Mirriam y su nuevo hijo fueron más afortunados que muchas otras personas. Según las últimas estimaciones, alrededor del 20% de las mujeres embarazadas en países en desarrollo no reciben atención prenatal.

Incluso en casos en los que se descubre que tienen el virus, estas mujeres a veces no tienen la oportunidad de entrar a un programa para eliminar nuevas infecciones en los menores, como hizo Mirriam. En 2009, se calcula que sólo el 53% de las mujeres embarazadas portadoras del VIH, que vivían en países de renta media y baja, recibieron medicamentos antirretrovirales para reducir el riesgo de que sus bebés contrajeran el VIH.

El Gobierno de Zambia trabaja intensamente para hacer llegar el tratamiento y las pruebas del VIH a quienes lo necesitan, pero para muchas personas, sobre todo en las zonas rurales, estos servicios siguen estando fuera de su alcance. Aparte de que, con el clima económico reinante, ya resulta de por sí difícil el simple mantenimiento de los servicios existentes.

Un regalo lleno de vida

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Peter en su casa de la aldea zambiana de Mwamfule. Su madre se enteró de que era portadora del VIH en el control prenatal. Gracias a un diagnóstico precoz, el niño sigue libre de la enfermedad.

Ahí es donde cada uno de nosotros puede actuar en nombre de las madres y de los bebés. Una donación de 60 dólares supone la compra de pruebas del VIH para más de 50 mujeres embarazadas. Si se considera que la prueba cuesta sólo poco más de un dólar, la ganancia que se obtiene en términos de vida y salud es muy superior al coste. Regalos como éste son ideales para el Día de la madre porque amplían el verdadero espíritu de la maternidad a mujeres, niñas y niños necesitados.

Mirriam y Peter nos muestran lo importante que pueden ser regalos como éste. Un año después de su nacimiento, la última prueba del VIH realizada al pequeño confirma que está libre del virus. La entrega de su madre a lo largo de tantos meses de tratamiento está dando buenos resultados. Esto habría sido imposible sin la prueba crucial que tantas cosas reveló a Mirriam en el reconocimiento prenatal.

Los habituales regalos del Día de la madre (flores, bombones, una comida en un restaurante) son por supuesto agradables, pero el placer que conllevan es efímero. Por el contrario, saber que la donación a nombre de una madre ha ayudado a docenas de otras durará años. En este Día de la madre, considere la posibilidad de hacer un regalo, a través de UNICEF, que puede ayudar madres y bebés y a salvar vidas como las de Mirriam y Peter.


 

 

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