¿Cómo afecta el VIH/SIDA a las niñas y las mujeres?

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© UNICEF/ HQ04-1214/Vitale
En Bangalore, India, unas mujeres asisten a una sesión informativa sobre la prevención de la transmisión del VIH de los padres a los hijos.

A menudo, las consecuencias del VIH son más graves para las mujeres que para los hombres. La mitad de todas las personas que viven con el VIH en el mundo son mujeres. Según la Coalición Mundial sobre las Mujeres y el SIDA, representan al 57% de los adultos que viven con VIH en África subsahariana, donde la epidemia es más grave; las tres cuartas partes de los jóvenes que viven con VIH en este continente son mujeres y niñas de 15 a 24 años.

Por razones biológicas, las mujeres y las niñas corren un riesgo elevado de contraer la infección. Durante las relaciones heterosexuales sin protección, las mujeres corren dos veces más riesgos de contraer el virus de un compañero con VIH.

El hecho de que dependan de los hombres económica y socialmente limita a menudo la influencia que las mujeres pueden tener para negarse a practicar relaciones sexuales o convencer al compañero de que utilice un preservativo. Las niñas, debido a su edad, tienen menos posibilidades de rechazar los avances sexuales que las mujeres adultas. Además, corren un mayor riesgo que los niños de que las saquen de la escuela, ya sea para que se ocupen de su familia, o porque no hay el dinero suficiente para pagar la escolarización de toda la progenie.

Las niñas hacen frente a un riesgo incluso mayor de exposición al VIH.

Antes de la pandemia, las niñas tenían ya menos posibilidades de recibir instrucción que los niños. Hoy en día hay muchos niños, y especialmente niñas, que deben abandonar la escuela para ocuparse de su familia afectada por el SIDA.

Una vez que abandonan la escuela, la vulnerabilidad de las niñas aumenta todavía más. Ya no disponen de acceso a informaciones y aptitudes esenciales y no siempre tienen la posibilidad de defender sus propios intereses, ya sea en la esfera económica o en la social. Al mismo tiempo, las escuelas ofrecen protección contra la infección por VIH, ya que una educación básica de buena calidad es uno de los medios más eficaces para prevenir el VIH. En 2005, la Cumbre Mundial decidió poner urgentemente en práctica varias iniciativas, especialmente la eliminación de los gastos de escolaridad en la enseñanza primaria y, donde fuese posible, los costos de los servicios de atención de la salud.

A fin de atenuar las consecuencias del VIH, es preciso abordar las necesidades y los problemas de las mujeres a escala mundial, nacional y de las comunidades. Para lograrlo, es esencial eliminar los factores socioeconómicos subyacentes que contribuyen a aumentar la vulnerabilidad de la mujer ante el VIH, como son la desigualdad entre los géneros, la pobreza, la falta de oportunidades económicas y de educación, y la falta de protección de sus derechos jurídicos y humanos.

Pero estas desigualdades no desaparecerán si los hombres y los muchachos no participan plenamente y asumen la responsabilidad de sus acciones. Los hombres y los muchachos no deben tolerar ningún tipo de violencia contra las mujeres ni las niñas, y deben abstenerse de todo comportamiento sexual peligroso. Y los progenitores deben comprometerse a dar una educación a sus hijas.


 

 

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