Haití

Una clínica que recibe apoyo de UNICEF ofrece atención y tratamiento a las mujeres con VIH en Haití

Por Thomas Nybo

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 17 de junio de 2011. La vida se ha vuelto complicada para Claudine (nombre ficticio), de 16 años.

Embarazada de seis meses y portadora del VIH, vive con su tía en una tienda de campaña sobre el suelo de tierra en un campamento para personas desplazadas. Hace unos meses dejó a su novio, que le había transmitido el VIH y es el padre de su hijo.

VÍDEO: 1 de junio de 2011. Pedro Bujalance Andrés, de UNICEF, informa sobre los servicios cruciales que se ofrecen a las mujeres embarazadas que viven con el VIH.  Véalo en RealPlayer

 

“Rompí con mi novio porque andaba con una pistola y llevaba una vida de delincuente, e incluso ha matado gente”, dice. “Mi madre no quería que siguiera con él”.

Claudine dice que no le importa contar su historia siempre que no se revele su identidad real. Como muchos haitianos que viven con el VIH, teme que las personas la rechacen debido a su situación. Su padre murió durante el catastrófico terremoto de enero de 2010, que también destruyó su casa, y desde entonces no ha vuelto a la escuela.

Lo único positivo en su vida en este momento es una clínica que recibe apoyo de UNICEF, donde le diagnosticaron a tiempo que había contraído el VIH. Se trata de la clínica comunitaria de Martissant y es una de las 13 instituciones que forman parte de una red que recibe apoyo de la Fundación para el desarrollo de la familia en Haití.

Servicios esenciales

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
A sus 16 años, Claudine (nombre ficticio) está embarazada de seis meses y tiene el VIH. Vive en un campamento para personas desplazadas con su tía en la capital de Haití, Puerto Príncipe.

La clínica fue fundada en 2000 y ofrece una gama de servicios de la salud centrados especialmente en la salud de las madres y de los niños. “Esta clínica me ayuda dándome medicinas gratuitas para el VIH y garantizando que me mantenga sana y procurándome también una alimentación”, dice Claudine.

La clínica, que recibe apoyo de UNICEF desde 2005, ofrece consultas generales; atención prenatal, obstétrica y postnatal; atención pediátrica y planificación de la familia. Dispone asimismo de un laboratorio y de una farmacia.

Las futuras madres reciben por lo general un conjunto de servicios que incluyen atención prenatal, asesoramiento y la realización de pruebas para la detección de la sífilis y el VIH. El Programa Mundial de Alimentos ofrece apoyo en materia de alimentación.

UNICEF y sus aliados saben que el VIH forma parte de todas las situaciones de emergencia y que es fundamental mantener servicios de lucha contra el VIH para eliminar las nuevas infecciones por este virus en los lactantes y los niños. Desde que ocurrió el terremoto, proporcionar este tipo de servicios a las mujeres ha sido una de las prioridades de la oficina de UNICEF en Haití.

Atención puesta en el VIH

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Una clínica comunitaria que recibe apoyo de UNICEF en Puerto Príncipe (Haití) proporciona servicios gratuitos de la salud a las madres y los niños, incluida la atención prenatal a las madres que viven con el VIH.

“Estamos trabajando con nuestros aliados para aliviar el sufrimiento de la población: tratamos de mejorar el acceso a la atención, el tratamiento y el apoyo a las mujeres y a los niños, especialmente en la esfera de la prevención de la transmisión de madre a hijo”, comenta Youssouf Sawadogo. Especialista de UNICEF en VIH/SIDA.

La clínica comunitaria donde Claudine recibe tratamiento examina a unas 500 mujeres embarazadas todos los meses, de las que no todas tienen el VIH. Los servicios de atención prenatal son gratuitos en la clínica.

UNICEF brinda apoyo a la clínica para mejorar la atención de las mujeres embarazadas y la atención pediátrica del VIH mediante la financiación de sesiones de capacitación para reforzar las aptitudes de los proveedores. Además, alrededor de 60 mujeres embarazadas con VIH se han beneficiado desde 2010 de la administración de medicamentos antirretrovirales gracias al apoyo de UNICEF.

En la comunidad, las mujeres como Claudine hacen frente a numerosos obstáculos, entre ellos, abordar el estigma social constante que significa ser portador del VIH. Por el momento, ella mantiene su situación en secreto.

Un acceso equitativo a la atención

Vivir en un campamento complica aún más la cuestión, ya que agrava los riesgos y la vulnerabilidad de las mujeres y los niños afectados.

“Si no hacemos algo, estas mujeres y niños no tendrán un acceso equitativo a la atención y el tratamiento”, explica Sawadogo, “y por ello estamos tratando, con nuestros aliados, de mejorar los servicios en estos campamentos y de que la etapa posterior al terremoto sea más llevadera”.

Los próximos años van a ser complicados para las mujeres como Claudine. Proteger su salud y la salud de sus bebés es un desafío que requiere una actuación rápida.


 

 

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