República Democrática del Congo

Voluntarios ayudan a niños y niñas huérfanos a causa del VIH/SIDA

Imagen del UNICEF
Voluntarias como Chantal Lufini llevan ayuda a niños de la República Democrática del Congo que quedaron húerfanos y desprotegidos por el VIH/SIDA.

Por Sarah Crowe

KINSHASA, República Democrática del Congo, 24 de octubre de 2005 – Después de salir de una larga historia de guerra, la República Democrática del Congo afronta un futuro en el que los nuevos enemigos serán la pobreza y la enfermedad, sobre todo el VIH/SIDA, y en el que para luchar harán falta otro tipo de soldados.

Sin más arma que el espíritu comunitario y el consejo, los voluntarios de Cáritas, una organización católica de socorro aliada de UNICEF, llevan a cabo su labor en todo el país, tanto en la capital, Kinshasa, como en las aldeas rurales. Representan el tipo de soldados que hacen falta para las futuras luchas de la República Democrática del Congo. Su trabajo consiste en reunir información y colocar la base de una red de seguridad. Con el apoyo de UNICEF, los voluntarios buscan a niños y niñas vulnerables y los ayudan en el combate contra los asesinos que les rodean.

En un lugar como Kinshasa rondan muchos asesinos, y el VIH/SIDA es uno de ellos. Hay poca infraestructura que se pueda considerar tal; una gran parte de los residentes no tienen acceso a la educación o a los servicios de salud. La ciudad está llena de niños: constituyen hasta el 60% de la población. Muchos salen a diario a la calle, mendigando para vivir, y su situación se vuelve con gran rapidez más vulnerable que nunca.

Los huérfanos del SIDA

Los voluntarios de Cáritas son los ojos y oídos de la comunidad, y se encargan de todo tipo de problemas: niños que padecen paludismo, niños huérfanos a causa de la guerra o la enfermedad, e incluso niños acusados de ser brujos o hechiceros. No obstante, entre todos los problemas de este país, el VIH/SIDA es el gigante que acecha. En la República Democrática del Congo hay 1.100.000 personas que viven con el VIH y 770.000 niños y niñas que han quedado huérfanos a causa de la enfermedad.

Chantal Lufini reside en Kinshasa y es voluntaria de Cáritas. Chantal ha sido testigo de la propagación del SIDA por su país. "Antes, los progenitores de algunos niños y niñas morían de enfermedades y accidentes, y a otros los mataban en la guerra", cuenta. “Ahora tenemos también huérfanos del SIDA. A menudo, ambos progenitores son seropositivos, y el menor queda huérfano.

"Al principio la gente era ignorante, pero ahora, poco a poco, se habla de ello y les llegan las advertencias. Ahora están aprendiendo a cuidar de su cuerpo, y saben que tienen que ser fieles en el matrimonio, para evitar el contagio del SIDA."

Imagen del UNICEF
Los niños representan hasta el 60% de la población de Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo.

Ayuda para Judith

Con el apoyo de UNICEF, los niños afectados obtienen ayuda a través de Cáritas, que paga sus tasas escolares y les ofrece tratamiento gratuito en las clínicas.

Judith Bidimweme, huérfana de 17 años, es una de las beneficiarias del trabajo de Cáritas. Se trata de una de las pocas huérfanas que sabe con certeza que su padre y su madre murieron de SIDA. "Mi madre falleció en 1998, y en esa época mi padre estaba muy enfermo", cuenta. "Un día, mi padre me lo contó todo, porque quería advertirnos para que no usáramos los objetos punzantes que él había empleado.

"Me dijo que tenía SIDA, y que podía morir pronto. Me dijo que ésa era también la causa de la muerte de mi madre. Pero yo era muy pequeña, y no entendía. Mi padre murió en 2000".

La familia de Judith tenía una buena casa, amueblada; una televisión y un patio con gallinas. Pero todo eso ha desaparecido. Lo que no se llevaron parientes sin escrúpulos, lo vendió Judith para poder sobrevivir.
Judith cuida ahora de sus dos hermanos, de 14 y 12 años de edad, y de una hermana de 10 años. Dice que Cáritas la ayudó en una situación muy difícil. "Desde la muerte de mis padres, Cáritas ha cuidado de mí", dice.

"Ellos han pagado mis estudios, y gracias a ellos he podido obtener mi título, lo que no creo que hubiera sido posible sin su ayuda. Ellos me enseñaron contabilidad y cómo cuidar de mis hermanos y hermanas. Todos estudian gracias a ellos. Cáritas ha sido verdaderamente beneficiosa para nuestra familia".


 

 

Vídeo (en inglés)

24 octubre de 2005:
Sarah Crowe informa sobre cómo los voluntarios de Cáritas, una organización de socorro apoyada por UNICEF, ayudan a combatir el SIDA en la República Democrática del Congo.

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