Burkina Faso

La ampliación del tratamiento contra el VIH/SIDA a los niños y mujeres de Burkina Faso

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Pascal, de 12 años de edad, es un niño de Burkina Faso que vive con el VIH. Pascal se infectó debido a que su madre, Celine, le dio a luz sin saber que estaba infectada con ese virus.

Por Guy Hubbard

OUAGADOUGOU, Burkina Faso, 6 de enero de 2009 – Hasta que comenzó a recibir tratamiento con medicamentos antirretrovirales, Pascal, de 12 años de edad, a veces estaba tan enfermo que no podía ni siquiera levantarse de la cama. Hoy es un niño como cualquier otro, que puede jugar y reírse con Bernard, su hermano menor.

Pascal tiene VIH desde que nació, ya que se infectó porque su madre, Celine, le dio a luz sin saber que ella misma tenía el virus. Celine sólo supo que estaba infectada tras el nacimiento de Pascal y la muerte de su marido.

 “Después de la muerte de mi marido me sentía constantemente enferma”, recuerda. “Vine a la clínica para averiguar qué tenía y me recomendaron que me hiciera la prueba. Fue entonces que descubrí que estaba infectada con el VIH. También me enteré sobre la infección de mi hijo en circunstancias similares. Pascal estaba muy enfermo. Estuvo a punto de morir”.

La madre y su hijo fueron sometidos a exámenes del VIH en la clínica St. Camille, de Ouagadougou. Se trata de un establecimiento médico que desde 2001 está a la vanguardia en materia de investigación y tratamiento del VIH y el SIDA en Burkina. Gracias al programa de VIH/SIDA de la clínica, Celine y Pascal comenzaron a recibir la terapia antirretroviral que les salvó la vida.

La prevención de la transmisión de la madre al hijo

Cuando se quedó embarazada por segunda vez, Celine regresó a la clínica e ingresó en el programa de prevención de la transmisión del VIH de la madre al hijo, en el que participan anualmente unas 1.500 mujeres.

Como parte del programa, las participantes se hacen la prueba del VIH, y si el resultado es positivo reciben tratamiento. Por lo menos un 10% de las mujeres que participan en el programa están infectadas con el VIH. Sin embargo, debido a la eficacia de los tratamientos de prevención de la transmisión de la madre al hijo, ya no es inevitable que los niños también estén infectados.

El programa de prevención del VIH y SIDA de St. Camille está a cargo del Dr. Tietra, que sostienen que el éxito de la clínica se debe a que cuenta con el respaldo de una alianza eficaz.

“La clínica fue uno de los primeros sitios de Burkina donde se puso en marcha un programa exitoso de prevención de la transmisión del VIH de la madre al hijo”, dice el profesional. “Eso fue posible gracias al apoyo de UNICEF, la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud. Nos consta que la ejecución del programa se desarrolla sin contratiempos. Uno de los indicadores del éxito logrado es la importante reducción de los casos de transmisión del virus de las embarazadas con el VIH a sus recién nacidos”.

Los niños en peligro

Aunque se calcula que la prevalencia del VIH adulto en Burkina es de sólo un 1,6%, los niños, niñas y jóvenes aún corren peligro de infección. En 2007, el número de menores de 14 años que vivían con el VIH llegaba a unos 10.000, y solamente 658 niños menores de 15 años infectados recibían terapia antirretroviral.

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Desde 2001, la clínica St. Camille de Ouagadougou, es un establecimiento de salud pionero en materia de tratamiento contra el VIH y el SIDA. Esa clínica de Burkina Faso recibe apoyo de UNICEF.

La clínica St. Camille está a la vanguardia en materia de tratamiento de niños, niñas y jóvenes infectados en Burkina Faso. La sección pediátrica de la clínica, que recibe apoyo de UNICEF, atiende casos remitidos desde diversos puntos de la ciudad. En la actualidad, en esa unidad pediátrica se vigila el estado de salud de más de 200 niños y niñas que viven con el VIH o que muestran síntomas de infección.

La Dra. Monica Vilazetti brinda más detalles sobre ese aspecto de las labores de la clínica. “Los niños son examinados una vez por mes. Si alguno tiene algún problema, lo revisamos con más frecuencia y decidimos si debe ser internado o no. Los niños internados reciben medicamentos antirretrovirales. Vigilamos constantemente el estado de salud de esos niños para comprobar si se producen mejorías. Cuando les damos de alta seguimos dándoles terapia antirretroviral”.

 “Sin tratamiento no hay esperanza”, agrega. “Si esos niños y niñas dejaran de recibir los medicamentos, sus probabilidades de supervivencia serían muy, muy limitadas”.

La concienciación como arma

La lucha contra el VIH y el SIDA en Burkina Faso no se limita a las labores de la clínica St. Camille. La organización no gubernamental Reseau Africain Jeunesse Sante et Development, que se dedica a las cuestiones relacionadas con la salud y el desarrollo de la niñez y juventud, cuenta con más de 1.500 filiales en todo el país, así como con equipos de educadores juveniles que trabajan en distintos ámbitos.

Los educadores de la organización, que cuenta con apoyo de UNICEF, alientan a sus pares a hablar francamente sobre los temas relacionados con el VIH y el SIDA, que con frecuencia se suelen eludir por tratarse de cuestiones tabú. En Burkina Faso existen muchos grupos similares a Reseau Africain Jeunesse Sante et Development, que combaten la enfermedad mediante las labores de promoción y concienciación.

Celine, por ejemplo, forma parte de una agrupación llamada “Ayúdenme a ser madre”, que ofrece ayuda y orientación a las embarazadas infectadas con el VIH. Por medio de su trabajo voluntario Celine desea transmitirles a esas mujeres la esperanza que ella siente.

“No puedo ni imaginarme cómo habría sido mi vida si no hubiera recibido apoyo de la clínica”, termina diciendo Celine.


 

 

Vídeo (en inglés)

Roshni Karwal, corresponsal de UNICEF, informa sobre la lucha contra el VIH y el SIDA en Burkina Faso.
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