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VIH/SIDA

Un programa educativo de grupo

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© UNICEF Namibia
Participantes del programa "Mi futuro está en mis manos"

Entrevista con Rick Olson, funcionario a cargo de los programas del UNICEF en Namibia.

Namibia tiene uno de los índices más elevados del VIH en el mundo. Al menos una de cada cinco personas entre la población adulta del país es seropositiva.

El UNICEF coopera con el gobierno de Namibia en la educación de la juventud del país a través de "Mi futuro está en mis manos", un programa educativo en el que se forma a grupos de jóvenes de 14 a 24 años y posteriormente se les prepara para educar a otros.

Los jóvenes alumnos reciben un curso de 20 horas que se centra especialmente en la disminución de los embarazos de adolescentes y la prevención del VIH/SIDA, el abuso sexual y de substancias tóxicas, y la violencia. A cada joven que completa el curso se le pide que prepare un "plan de acción" para atraer por lo menos a 10 amigos. El UNICEF calcula que, hasta el momento, la información de los jóvenes de Namibia ha llegado a unas 100.000 personas de su edad.

Rick Olson contrastó con sus colaboradores los informes erróneos sobre el VIH/SIDA. Según él, "algunos de los mitos están relacionados con el sexismo, como el de que 'un muchacho sólo es hombre si tiene una ITS (infección transmitida sexualmente)' o que 'forzar a una muchacha a tener relaciones sexuales es algo normal en una relación afectiva'". Y añade: "Existe una cierta confusión en lo de quedarse embarazada, como que 'no te quedarás si lo haces de pie o la primera vez que realices el coito'. Algunas personas todavía creen que los curanderos tradicionales pueden curar el SIDA".

El Ministerio de Educación Básica de Namibia comenzó a desarrollar el programa "Mi futuro está en mis manos" en 1977. Al año siguiente, Olson ayudó a fundar el Comité de Dirección Nacional para invitar a los Ministerios de la Juventud y Salud, y al Consejo Nacional de la Juventud a asociarse con ellos.

Una carrera de obstáculos

Pronto se daría cuenta Olson de que poner en marcha el programa no era fácil. Por ejemplo, se había previsto inicialmente que profesores y jóvenes co-moderarían los seminarios. "Esto no funcionó por diferentes motivos", dijo. "Uno de ellos era que muchos de los profesores tenían problemas a la hora de dar información sexual y promover el uso del preservativo con sus estudiantes, especialmente con aquellos que eran sexualmente activos. Otra razón era que los jóvenes tampoco se sentían cómodos discutiendo su vida sexual, usos de substancias tóxicas, etc. con uno de sus profesores".

También había otros tipo de problemas. El Ministerio de Educación Básica afirmó que los profesores no debían recibir incentivos económicos por participar en el programa. Sin embargo, el Ministerio de Juventud insistió en que a los jóvenes se les debía pagar 500 dólares namibios - una cantidad mayor que el sueldo mensual del dependiente de una tienda - por su formación. Muchos profesores abandonaron el proyecto y muchos jóvenes participaron por los motivos equivocados.

Pronto se dejó de recurrir al profesorado como co-moderadores, aunque Olson se las ingenió, junto con sus colaboradores, para mantener a los profesores involucrados en establecer un sistema de "profesor-contacto" que supervisara el programa y mantuviera un historial. El UNICEF trabaja también con el gobierno para que equipare el pago a los jóvenes con el del voluntariado nacional a quien el gobierno ofrece por encima de los 250 dólares namibios al mes.

En la actualidad, el gobierno recluta jóvenes instructores anunciándose a través de emisiones de radios locales de todo el país. Los jóvenes seleccionados participan en un curso de adiestramiento de 10 días en el que aprenden cómo utilizar el uso de juegos y simulaciones en el programa educativo. Son evaluados por sus compañeros y se les pide que abandonen el programa si no son unos maestros eficientes.

Los resultados

Los moderadores se encargan de colocar carteles en las escuelas y por toda la comunidad, anunciando cuándo y dónde se llevarán a cabo sus propias sesiones educativas. "En las 10 sesiones tenemos una media de asistencia de casi el 85%. El 95% completan 8 ó 9 sesiones. Por si algunos no completan los seminarios, en las sesiones 2ª y 3ª se cubre información básica sobre el VIH y la higiene de la procreación", dice Olson.

Los temas sobre el VIH, comportamientos sexuales y otras conductas de riesgo se abordan también utilizando métodos participativos como el de pequeñas interpretaciones teatrales y discusiones en grupo. Esto ayuda a la gente joven a desarrollar la comunicación preparándose para tomar las decisiones necesarias que reduzcan los comportamientos de riesgo.

A cada joven que termina el curso se le entrega una camiseta y un certificado. El programa repartió el año pasado 24.000 camisetas y certificados, 28.000 cuadernos de trabajo, libretas, bolígrafos y cientos de miles de folletos sobre cómo ser monitor. Y el alcance y las cifras del programa van en aumento cada año. Unos 130.000 jóvenes han firmado su participación en el curso desde que comenzó el programa "Mi futuro está en mis manos".

Éstas son buenas noticias para el país porque los informes han demostrado que los jóvenes namibios que fueron reclutados por el programa han retrasado el inicio de sus relaciones sexuales y, cuando las comienzan, muchos de ellos utilizan preservativo.