Panorama: República Árabe Siria

Los ciudadanos de a pie echan una mano para ayudar a los desplazados por la violencia en Siria

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2012/Rashidi
Zienab (7 años) sostiene a su hermana de 8 meses en una escuela que funciona como refugio para familias desplazadas en Damasco (Siria). Su familia de ocho parientes tuvo que mudarse tres veces en el último mes.

Razan Rashidi, oficial de comunicaciones de UNICEF en Damasco, describe el modo en que las personas normales, que se han convertido en aliados esenciales de las organizaciones internacionales, responden a la crisis.

Por Razan Rashidi

DAMASCO, Siria, 27 de julio de 2012. Han sido tiempos difíciles para todos en Damasco. Millares de personas han tenido que abandonar sus casas para buscar refugio en zonas más seguras, a menudo en escuelas y mezquitas.

Cuando llegó el fin de semana, docenas de escuelas en Damasco y sus alrededores estaban llenas de familias desplazadas.

Voluntarios de comunidades locales y la Media Luna Roja árabe siria colaboran día y noche para prestar asistencia a la población. Los ciudadanos de a pie han formado grupos de rescate y auxilio en los vecindarios para dar recibimiento a los desplazados. UNICEF y otras organizaciones internacionales colaboran, en cambio, para brindar apoyo a la Media Luna Roja y a estos aliados locales.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2012/Rashidi
Unos niños de una escuela albergue de Damasco juegan con equipamiento deportivo de un conjunto recreativo suministrado por UNICEF.

En busca de refugio

Los jóvenes están particularmente involucrados. Algunos de ellos han hecho frente a la violencia para buscar a aquellas personas que necesitan un lugar donde quedarse y llevarlos a las escuelas y mezquitas que funcionan como refugios.

En uno de estos lugares me encontré con Oum Mustafá. Ella me contó que después de que su familia abandonara el hogar el miércoles, pasaron la noche en un parque público. "Al día siguiente algunos jóvenes nos acompañaron a la escuela", me dijo. "Soy tan afortunada de tener conmigo a mis tres hijas, mi bebé y a la familia de mi cuñada también".

Otra mujer que se refugia en la escuela contemplaba a su hija de nueve años tendida sobre un delgado colchón sobre el suelo. "Me alegro que esté dormida", contó. "Ya sabe, no hemos dormido en las tres últimas noches debido a que el ruido del bombardeo y los helicópteros era tan fuerte que parecía que estaban en nuestra casa".

Algunas de las escuelas que ahora albergan a las familias han recibido apoyo de UNICEF en el pasado. Un colega visitó un aula donde los desplazados viven ahora y se percató de la puerta pintada de rosa y de los dibujos en las paredes: signos reveladores de que era parte de la red de escuelas "acogedoras para la infancia" que UNICEF ha apoyado el año pasado.

En condiciones difíciles

Algunas personas hasta se han llevado familias de desplazados a sus propias casas. Manal, una mujer con dos hijos, ha sido la anfitriona del clan familiar procedente de Homs en los últimos tres meses. La otra noche tuvieron que mudarse y buscar refugio en una escuela.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2012/Rashidi
Majed (11 años) hace un dibujo en una escuela que sirve de refugio para familias desplazadas en Damasco (Siria). Vive allí con 17 parientes de su clan familiar.

Se está volviendo difícil mantener semejante generosidad. Muchos comercios están cerrados así que para los habitantes locales es difícil comprar suficiente comida y otros productos básicos para cubrir sus propias necesidades, más aún las de sus invitados.

Las condiciones en las escuelas no son fáciles. En una de Masaken Barzeh, cerca de 600 personas usan tan sólo siete pequeños retretes. Los nuevos residentes lo hacen lo mejor que pueden para mantener la escuela limpia, pero necesitan artículos de limpieza y concienciación sobre la importancia de una higiene adecuada. UNICEF brinda apoyo con el suministro de conjuntos de higiene que contienen detergente, champú, toallas sanitarias, jabón, toallas y otros artículos de higiene personal.

Los niños a veces colaboran ellos solos. Me cruzé con Maya (14 años). Se había mudado de casa dos veces junto con otros siete familiares y se autodenomina "experta en higiene". Los voluntarios quedaron tan impresionados con sus conocimientos que se acordó encargar a Maya el papel de persona de contacto en la escuela para la concienciación sobre higiene. Naya prometió emplear su tiempo libre para ir de ronda e informar a los demás niños sobre la importancia de tirar de la cadena del baño y limpiar los servicios cada vez que los usan. "Los niños más jóvenes me escuchan pero no estoy tan segura de los mayores", decía Naya entre carcajadas.

Un problema añadido es mantener a los niños ocupados. Ha hecho demasiado calor para jugar en el patio y no hay nada con que jugar. UNICEF, a través de sus aliados locales y de la Media Luna Roja, distribuye conjuntos recreativos y deportivos en las escuelas para que los niños puedan sobrellevar la situación


 

 

Búsqueda