Panorama: Lao, República Democrática Popular

Un nuevo sistema de abastecimiento de agua transforma vidas en la República Popular Democrática Lao

Imagen del UNICEF
© UNICEF Lao PDR/2011/Tattersall
Sinsai, See Chan, Chanlee y Putsady se lavan las manos en una fuente de agua instalada recientemente en la escuela pública Meesai, en la República Popular Democrática Lao.

ALDEA DE KEUNG, República Popular Democrática Lao, 9 de junio de 2011. La jornada de Sinsai, de 12 años de edad, comienza a las cuatro de la madrugada. Primero, el niño recoge agua y luego ayuda a su madre a lavar los platos y limpiar la vivienda.

Hoy, Sinsai sólo tiene que caminar unos pocos pasos para obtener agua pues hace poco se instalaron en aldea varias fuentes de suministro. Antes, el niño debía subir y bajar cuestas y atravesar arrozales para llegar hasta la fuente natural de agua más cercana, que su familia compartía con otras 32.

Una vida más fácil

Pese a que esa fuente no estaba muy lejos, el recorrido no era fácil. “Traer agua para mi familia me exigía mucho tiempo”, comenta el niño. Entre otras cosas, porque para satisfacer las necesidades de su hogar debía hacer dos o tres viajes todas las mañanas cargando en cada uno dos cubos repletos de agua.

Cuando Sinsai llegaba a la escuela, a las ocho de la mañana, debía seguir trabajando arduamente. “Todos los alumnos teníamos que ir a buscar agua para el retrete y para regar el jardín y el huerto de la escuela”, recuerda.

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Sinsai se lava las manos en la nueva fuente de agua de la escuela pública Meesai, en la provincia de Xieng Khouang. Gracias a los fondos suministrados por el Comité de Nacional Pro UNICEF de Japón y AEON, una compañía japonesa, se ha logrado aumentar los niveles de acceso al agua potable en tres provincias de la Rep. Pop. Dem. de Lao.

Sinsai estudia en una de las “Escuelas de calidad” que patrocina UNICEF, en las que los alumnos plantan flores y verduras como parte de su programa de estudios. En la práctica, Sinsai debía ir al manantial a buscar agua tres veces cada mañana y hacer otros tres viajes todas las tardes.

Se trataba de una pesada carga de trabajo para todos los integrantes de la comunidad, no sólo para los niños. “Resultaba muy difícil conseguir agua”, rememora Chan, una mujer de 62 años que vive en la vecina aldea de Keung.

La responsabilidad de obtener agua por lo general recae sobre las mujeres y los niños, y las distancias e inconvenientes que conllevaba caminar hasta un río u otra fuente natural de agua significaban que las familias debían invertir más tiempo para hacer acopio del líquido que en cualquier otra tarea.

Sin embargo, ahora gracias a los fondos suministrados por el Comité Nacional Pro UNICEF de Japón y la empresa japonesa AEON, las comunidades de tres provincias del país, entre ellas las de las aldeas de Ban Meesai y Keung, cuentan con acceso mejorado al agua y al saneamiento.

Más acceso al agua

En la aldea de Keung, el sistema de abastecimiento de agua que se instaló en octubre pasado transporta este recurso desde una montaña cercana a varios puntos de la población. El  sistema alimentado por gravedad transporta el agua hasta un depósito de almacenamiento desde el que se la distribuye a los varios grifos de la aldea.

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Chan, una mujer de 62 años de edad, frente a una fuente de agua cercana a su hogar, en la aldea de Keung, en la República Popular Democrática Lao. El nuevo sistema de suministro transporta agua potable desde una montaña cercana hasta 10 grifos en la aldea.

El nuevo sistema suministra agua potable a más de 30 familias y ya hecho posible el mejoramiento del saneamiento y la salud, además de incrementar la capacidad productiva de la región. En el caso de la aldea de Keung, los pobladores diseñaron y construyeron el sistema y están a cargo de su gestión.

“La construcción de un nuevo suministro de agua comienza con una reunión de los aldeanos en la que se establece cuál es la mejor fuente de agua y de qué manera se accederá a ella”, explica Somphan, jefe de la aldea de Keung. “En nuestro caso, la población está muy desperdigada, de manera que la decisión sobre dónde instalar los puntos de suministro de agua se tomó teniendo en cuenta la conveniencia de toda la comunidad y la manera de surtir de agua al mayor número posible de personas”.

Los habitantes de la aldea aportaron la mano de obra, la arena, las piedras y la madera necesarias para la construcción, mientras que UNICEF brindó apoyo técnico y otros materiales, tales como las tuberías de polietileno de alta densidad.

Más tiempo para estudiar

“A partir del primer diálogo comunitario que se lleva a cabo en una aldea, el proceso de construcción demora alrededor de un mes y medio”, añade Somphan. “En nuestro caso, las labores manuales y la construcción se realizaron en 28 días”.

El nuevo sistema comenzó a beneficiar de inmediato a los niños, niñas y mujeres de la zona. Sinsai y otros niños y niñas ya no deben dedicar tanto tiempo a la obtención de agua y pueden emplearlo, en cambio, en estudiar y ayudar a sus familias con otras tareas.


 

 

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