Kirguistán

Los jóvenes de Kirguistán aportan el cambio positivo a una zona después del conflicto

Imagen del UNICEF
© UNICEF Kyrgyzstan/2012/Aidarova
Unos jóvenes que han participado en un taller del centro de juventud de Jalalabad en Kirguistán. Los centros de juventud ofrecen clases como conocimientos básicos de informática e inglés así como mesas redondas sobre cuestiones acuciantes que afectan a la comunidad.

Por Galina Solodunova

KADU, Kirguistán, 9 de octubre de 2012. Erkin Japashev dice que pasó la mayor parte de sus primeros años de adolescencia en juergas en el pueblo.

En años recientes su vida ha cambiado de rumbo. Ahora es un joven líder y la fuente de inspiración para los escolares y adolescentes de esta pequeña aldea de Asia central.

Una comunidad en metamorfosis

La aldea de Kadu está en Suzak, un distrito de Jalalabad, una provincia que tiene el mayor bosque natural de nogales del mundo. La tasa de deserción escolar en la escuela es alta al igual que el desempleo entre los jóvenes.

Conforme Erkin se hacía mayor y decició hacer un largo periplo hacia el cambio personal, su comunidad atravesó su propia dolorosa metamorfosis. La región estuvo marcada por tensiones interétnicas que culminaron en un estallido de violencia en 2010.

Las oportunidades económicas y educativas fueron incluso más difíciles de encontrar tras la violencia.

Centros de juventud crean oportunidades

En otoño de 2011 se abrió un centro de juventud en Suzak: uno de 19 centros semejantes en Kirgistán establecido en 2011 y 2012 por grupos locales, UNICEF y el Ministerio de Juventud, trabajo y empleo.

La mayoría de estos centros están ubicados en zonas como la de Erkin, atrapadas entre el miedo, la desconfianza y el odio. UNICEF ha brindado apoyo técnico para actividades conjuntas y garantizado que los jóvenes tengan un espacio para ser creativos. Los centros ofrecen clases tales como conocimientos básicos de informática e inglés, así como mesas redondas sobre cuestiones acuciantes tales como el desempleo, la inclusión, el voluntariado, el establecimiento de la paz, la prevención de conflictos y la participación cívica.

Los centros ahora son conocidos por dar forma al talento juvenil, promocionar el trabajo en equipo, congregar a comunidades diferentes y brindar a los jóvenes habilidades para mejorar sus vidas.

El periplo de Erkin

Erkin se inscribió en un curso de informática del centro y pasó a ser un integrante activo. Conforme participaba en las actividades del centro, empezó a conocer a más personas, adquirió habilidades de negociación y persuasión e identificó oportunidades adicionales.

“Me percaté de que el lema del centro 'empieza por cambiar tú mismo' conducía a cambios verdaderos en las vidas de muchos adolescentes. Empecé a involucrar a los estudiantes con otros jóvenes de mi aldea mediante el centro", afirma.

El cambio de Erkin le impulsó a intentar producir el cambio. Un modo era hacer frente a la situación con el agua.

Un llamamiento para el agua

La obtención de agua potable en Kadu era tradicionalmente un reto.

Desde que cualquier persona con la misma edad de Erkin tiene memoria, los aldeanos solían extraer el agua de un manantial en la cima de la aldea, en los márgenes del bosque de nogales, y la transportaban colina abajo en baldes y a lomo de burro. Este trabajo demoraba mucho tiempo y habitualmente lo hacían las mujeres y niños.

Erkin asumió el reto. "Mis llamamientos a las autoridades locales fueron desoídos", dice. "Mis planes originales se revelaron demasiado caros para llevar a cabo. Todos decían que así se había hecho durante generaciones. Nadie quería cambiar".

Él perseveró.

Ser reunió con un parlamentario y prosiguió con numerosas peticiones por escrito para solicitar apoyo. El legislador finalmente accedió a asignar financiación para 1.360 metros de tuberías domésticas con el fin de conectar la aldea con el manantial.

Erkin también reunió a otros residentes de la aldea y los persuadió para contribuir financieramente. Erkin recaudó en total 80.000 soms (1.700 USD). Un benefactor local patrocinó la adquisición de un depósito de 10 toneladas de capacidad y un filtro para el agua.

La juventud asume la responsabilidad

Lo siguiente que está sobre la mesa para la juventud de Kadu es un centro de información. Actualmente, los habitantes tienen que viajar 50 km hasta Suzak si necesitan hacer fotocopias. Los residentes piden a los taxistas locales que realicen copias de uno o dos documentos, lo que es caro. Abrir un centro de información no sólo podría a disposición los servicios de imprenta y reprografía, sino que también serviría para capacitar a los jóvenes en informática y otras habilidades relevantes.

Asimismo hay planes para instalar farolas callejeras para el alumbrado nocturno.

UNICEF busca fondos adicionales para prestar mayor asistencia a los jóvenes. Mientras tanto, los mismos jóvenes no se quedan de brazos cruzados.

“Algunos centros ya han desarrollado sus propios planes para alcanzar sostenibilidad mediante pequeñas contribuciones de los miembros o la implicación de las autoridades locales. Cuenta con una gran probabilidad de seguir pues los cimientos ya están aquí", expone Jonathan Veitch, representante de UNICEF en Kirguistán.

El coordinador del centro de juventud de Suzak, Jengish Kanimetov, agrega: “Está quedando claro a todo el mundo que los jóvenes son una auténtica fuerza. Éste es el papel de nuestros centros: asegurar que la sangre joven se emplea para cosas buenas".


 

 

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