Jamaica

Nota editorial de un adolescente: “Los niños también tienen derechos”

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2009/Bailey
Jaevion Nelson, autor de un reciente editorial sobre los derechos de los niños que apareció en el periódico Jamaica Observer, forma parte de Jamaica Youth Advocacy Network, una red de promoción de los intereses de los niños, niñas y jóvenes.

Por Jaevion Nelson

Jaevion Nelson, un periodista adolescente que integra Jamaica Youth Advocacy Network, una red de promoción de los intereses de los jóvenes, es el autor de la presente nota editorial, que fue publicada el 18 de agosto por el periódico Jamaica Observer. La nota se reproduce en el presente texto como parte de una serie de artículos en vísperas del vigésimo aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño.

KINGSTON, Jamaica - Jamaica ha recibido críticas en materia de derechos humanos debido a nuestro alto grado de intolerancia contra la diversidad sexual, la deficiencia de nuestros centros de rehabilitación, la ineficiencia de nuestro sobrecargado sistema judicial, la inseguridad de las personas y la constante impunidad con que los oficiales de policía y funcionarios estatales cometen delitos.

En 1989, hace casi 20 años, los dirigentes mundiales llegaron a un acuerdo histórico con la firma de la Convención sobre los Derechos del Niño, que establece que los gobiernos, los padres, las madres y las personas o instituciones a cargo de los niños deben respetar, fomentar y dar vigencia a los derechos de todos los niños y niñas de nuestra sociedad.

La Convención sobre los Derechos del Niño fue el primer instrumento de proyección internacional que incorporó los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales de las personas. Ese tratado enuncia los derechos de todos los niños y niñas a la supervivencia y el desarrollo pleno; a que se le proteja de las influencias perniciosas, del abuso y la explotación; y a participar plenamente en la vida familiar, cultural y social.

Una tragedia deja al descubierto una situación terrible

La tragedia que tuvo lugar el 22 de mayo en el correccional juvenil de Armadale, en St. Ann, donde siete niñas y varias personas más sufrieron lesiones debido a un incendio, dejó al descubierto graves negligencias por parte de las autoridades respecto del cumplimiento de su obligación de cuidar y proteger a las ocupantes de ese establecimiento. Esas revelaciones han intensificado el debate acerca de las condiciones que reinan en los centros de acogida infantil, así como en otras instituciones gubernamentales.

La información acerca de las condiciones en que vivían las niñas es descorazonadora. Resulta alarmante que el personal de seguridad no estaba presuntamente al corriente de que el centro contaba con extintores de incendios, y que sus integrantes jamás habían participado ni en simulacros de incendios en su lugar de trabajo ni durante los cursos de capacitación.

La condiciones antihigiénicas en las que vivían las ocupantes del centro, que tenían prohibido usar los baños por la noche ya que el número de funcionarios era limitado, pone de relieve una serie de graves deficiencias crónicas. La tragedia revela la necesidad urgente de que se protejan los derechos de los niños en los establecimientos de esa naturaleza para garantizar la satisfacción de sus necesidades básicas y de brindarles suficientes oportunidades para lograr un desarrollo pleno en la vida.

Avances y obstáculos

Jamaica ha realizado importantes avances con respecto al reconocimiento de los derechos de los niños con la ratificación de la Convención en 1991 y la aprobación de la ley jamaicana sobre protección y atención de la infancia en 2004. Aunque esas medidas sean dignas de encomio, es necesario realizar esfuerzos mucho más intensos y trabajar mucho más para garantizar mediante leyes, políticas y programas que nuestro compromiso con la creación de un medio ambiente que cuide y proteja a todos nuestros niños y niñas y haga posible su desarrollo pleno.

En relación con la tragedia de Armadale, el grado de responsabilidad del Gobierno y de quienes tenían a su cargo el cuidado de las niñas se puede inferir de la lectura del apartado 3 del artículo 3 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que alienta a los Estados partes a asegurarse “de que las instituciones, servicios y establecimientos encargados del cuidado o la protección de los niños cumplan las normas establecidas por las autoridades competentes, especialmente en materia de seguridad, sanidad, número y competencia de su personal, así como en relación con la existencia de una supervisión adecuada”.

El artículo 6 añade que: 1) los Estados partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida; y que 2) los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño.

Los derechos de los niños son derechos humanos

Por lo tanto, el Estado y otras partes interesadas pertinentes tienen la responsabilidad de vigilar cuidadosamente las condiciones de los centros de acogida infantil, de contratar y capacitar profesionales que puedan brindar a los niños y niñas la atención social y la protección que necesitan, de garantizar que todos los pupilos reciban educación escolar y los servicios de recreación y esparcimiento necesarios para su desarrollo espiritual, físico, mental, moral y social.

Los jóvenes debemos tomar conciencia del importante papel que desempeñamos para una buena gestión de los asuntos públicos. Debemos alentar a los funcionarios públicos y hacerles responsables de sus acciones ante los niños, niñas y jóvenes, con el fin de garantizar la protección y promoción de nuestros derechos.

Nuestra nación se encuentra en un grave estado de ignorancia y egoísmo, ya que muchos jóvenes se interesan exclusivamente por su éxito personal y se preocupan poco por el desarrollo de su país. Es necesario que nos hagamos responsables de nuestro crecimiento y desarrollo sirviendo de ejemplo positivo a otros jóvenes. Y cuando se trate de temas que afecten a la juventud, debemos protestar correctamente y hacer oír nuestras voces hasta que el Gobierno y encargados de la fomulación de políticas no sólo nos presten atención sino, lo que es más importante, hagan algo al respecto.

Debemos concienciar a todos los jamaicanos acerca de la importancia de los derechos de los niños. Debemos hacerles comprender que los derechos de los niños son derechos humanos. Porque como afirma UNICEF, “los derechos de los niños no son derechos especiales sino derechos fundamentales inherentes a la dignidad humana de todas las personas”.


 

 

La juventud opina

Búsqueda