21 de noviembre de 2005
Proteger a la infancia (Declaración del milenio)
Una fiscalía que trabaja en favor de la infancia: Más justicia para los niños
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| © UNICEF/GUA05/Prieto |
El caso de Leticia no es excepcional; de hecho, un número increíblemente alto de niños y niñas de Guatemala son víctimas de la violencia en sus hogares y en la calle. No obstante, muchos de esos delitos no se denuncian debido a deficiencias en el sistema legal.
La Fiscalía de la Niñez Victima del Ministerio Público fue establecida en 2004 con ayuda de UNICEF y el Ministerio Fiscal. Su propósito es modificar esta situación, para lo cual ha dispuesto un lugar especial donde los adultos y los niños pueden denunciar los delitos y obtener justicia en un ambiente amable y sin sentirse intimidados.
La creación de esta división dentro del Ministerio Fiscal forma parte del objetivo de UNICEF de fortalecer el sistema de justicia tanto para los niños víctimas de delitos como para los delincuentes juveniles, y del esfuerzo que realiza Guatemala para mejorar los sistemas de protección a la infancia contra el abuso y la explotación sexual.
Durante los primeros 11 meses de 2005, el Ministerio Fiscal informó sobre 11,900 casos de abuso sexual, violencia doméstica y trata de niños.
El drama de Leticia
“Mi padrastro abusaba de mí por la noche”, dice Leticia. “A veces me escondía en el baño y permanecía allí hasta el amanecer porque no quería volver a mi cama. Y temprano en la mañana me iba a donde mi abuela”. Asustada, Leticia empezó a dormir todas las noches en casa de su abuela.
El hermano de Leticia reconoce que al principio no le creyó a su hermana. “Me enfadé mucho y no le creí”, dice. “Pero un día ella me contó, llorando, la misma historia frente a nuestro padrastro. Entonces le creí”.
A pesar de la oposición de su madre, José decidió averiguar dónde podía instaurar una denuncia.
La Fiscalía de la Niñez Victima del Ministerio Público recibe todos los meses alrededor de 200 denuncias, de las cuales la mitad tienen que ver con abuso sexual de niños y niñas.
En contacto con el sistema de justicia a muy temprana edad
“Yo no quiero que él vaya a la cárcel porque no me gustaría que eso me pasara a mí”, dice José. “Lo único que deseo es que se vaya de nuestra casa y no vuelva jamás”.
El caso sigue abierto. Leticia ya visitó a un médico forense y a un psicólogo, que evaluaron su condición física y el impacto emocional del abuso al que fue sometida. Además, la policía está en proceso de reunir datos para la investigación.
Después de declarar, Leticia estampa su huella digital junto a su firma. Las huellas digitales de su abuela y de su hermano figuran al lado de la suya. La niña se encuentra más tranquila luego de revelar su historia. Una historia que nunca ha debido ocurrir y que ella quisiera olvidar para siempre.
* Los nombres fueron cambiados.
Nota: Parte de la información específica de los países es suministrada por las oficinas de UNICEF en los distintos países, o extraída de los informes anuales que elaboran esas oficinas.

