13 de diciembre de 2005
Reducir la mortalidad en la infancia y mejorar la salud de la madre (ODM 4 y 5)
Los programas integrados transforman los resultados
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| © UNICEF/HQ05-0750/Pallava Bagla |
Entre las estrategias prometedoras se encuentra la Atención Integrada a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia (AIEPI) a nivel comunitario, que UNICEF apoya en 82 países, y el Programa Acelerado de Supervivencia y Desarrollo Infantil (ASDI), que se lleva a cabo en 11 países de África Occidental. La integración de los servicios en conjuntos rentables se ha convertido en un componente intrínseco de las campañas de inmunización, que se suelen aprovechar para suministrar vitamina A, para pesar a los niños y niñas a fin de poder vigilar su crecimiento y estado nutricional, y para distribuir mosquiteros tratados con insecticidas.
Mediante la prestación de servicios de manera simultánea es posible estimular la demanda de atención de la salud, un elemento fundamental para la ampliación de los servicios. Está demostrado, por ejemplo, que cuando se distribuyen mosquiteros tratados con insecticidas aprovechando los servicios de inmunización, se estimula también la demanda de servicios de salud. La integración de diversos servicios también puede ampliar los beneficios que se derivan de fomentar la capacidad en materia de recursos humanos, mejorar los aspectos logísticos y garantizar recursos financieros en todo el sector de la salud.
La integración de los servicios resulta eficaz y rentable. Un artículo aparecido en 2005 en The Lancet indicó que las intervenciones orientadas a fomentar la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida y la continuación de la lactancia materna en los 6 a 11 meses siguientes, que resulta de gran importancia para la reducción de la mortalidad de menores de cinco años, costaría 414 millones de dólares si se tratara de lograr la cobertura universal en los 42 países donde en 2002 se registró un 90% de las muertes de menores de cinco años. Realizadas de manera paralela, esas dos intervenciones requerirían una inversión total de 656 millones de dólares, o un 60% más.
La integración puede abarcar esferas de acción diversas. En Uganda e Iraq, por ejemplo, las campañas de inmunización ofrecen la oportunidad de inscribir los nacimientos. En Malawi, los programas de almuerzos escolares no sólo han mejorado los niveles de nutrición de los alumnos, sino que ha atraído más estudiantes a las escuelas. En 2005, esos programas beneficiaron a unos 200.000 niños y niñas, y se calcula que en 2006 beneficiarán a unos 900.000.
Los enfoques integrados también resultan fundamentales para la protección de la niñez. Ejemplo de ello es el desarrollo de programas escolares para detectar y denunciar casos de trabajo Infantil; otro ejemplo es el de la capacitación de los agentes sanitarios para detectar las situaciones de abuso infantil.
También está demostrado el valor del espíritu de integración como estrategia de desarrollo nacional. La coordinación de ideas y actividades concretas a nivel nacional puede aumentar al máximo los beneficios e incrementar también las posibilidades de que los países conquisten las metas del ODM. Ejemplo de ello son las actividades de lucha contra el VIH/SIDA mediante un enfoque nacional integrado que se conoce como “Los Tres Unos”: un marco de acción acordado, una entidad coordinadora nacional y un sistema de vigilancia y evaluación a nivel de país.

