Lograr la enseñanza primaria universal y promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer (ODM 2 y 3)

Abordar la igualdad entre los géneros en la educación

© UNICEF/HQ05-0224/Pietrasik
El Objetivo de Desarrollo del Milenio 2, lograr la educación primaria universal, se relaciona estrechamente con el Objetivo 3, promover la igualdad entre los géneros. El Objetivo 3 es el único que incluye una meta que debía alcanzarse a finales de 2005: conseguir la paridad entre los géneros en la educación primaria.

Desafortunadamente, esa meta no se conquistó. Solo 91 países en desarrollo y 34 países industrializados estaban en camino, a pesar de que la tasa de escolarización de las niñas ha aumentado más rápidamente que la de los niños en la mayoría de los países.

Progreso para la Infancia: Un Balance sobre la Paridad entre los Géneros y la Educación Primaria (UNICEF, abril, 2005), señaló que aunque en algunos lugares se consiguió la paridad entre los géneros, aún persiste la cuestión de sus efectos sobre la igualdad entre los géneros y la habilitación de la mujer.

En la reunión técnica de consulta de la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas de noviembre en Beijing, expertos mundiales examinaron los avances y UNICEF dio a conocer la publicación Logros y perspectivas de género en la educación - el informe GAP (Primera parte). Este informe señaló que aunque 125 países estaban en proceso de conseguir la paridad entre los géneros, las matriculaciones escolares seguían siendo inaceptablemente bajas. Adicionalmente, aunque muchos de los 25 países con derecho a recibir atención especial registraron pequeños avances, solo cinco estaban en camino de cumplir la meta.

Algunos avances y lecciones aprendidas

Los progresos se pueden atribuir a una mejor planificación, a mayores inversiones y a una aplicación eficaz a nivel nacional, en buena parte gracias al efecto motivador de los ODM.

Con el propósito de consolidar e incrementar los logros, UNICEF está trabajando cada vez más intensamente a nivel sistémico, o de formulación de políticas, y está recurriendo a sus alianzas y a la promoción para influir en las políticas y las estrategias del sector educativo, aumentar el acceso a la enseñanza y mejorar la calidad de la educación. En 2005, esto permitió a UNICEF desempeñar un papel clave para que países como Gambia, la República de Moldova y Tayikistán pudieran desarrollar planes que cumplen con las normas de la financiación que ofrece la Iniciativa Acelerada de Educación para Todos.

Las campañas a gran escala siguen siendo una importante herramienta utilizada por UNICEF para que los niños y las niñas accedan a la enseñanza. En 2005 se pusieron en marcha grandes campañas para promover la escolarización y el regreso a la escuela en Comoras y Nepal; en los países afectados por el tsunami, donde, tres meses después del desastre, el 90% de los niños y las niñas ya se encontraban estudiando nuevamente; en el Afganistán, donde medio millón de niñas se matricularon por primera vez; en Haití, donde 38.000 niños (el 60% son niñas) volvieron a las aulas luego de los desastres naturales o inmediatamente después de los hechos de violencia sociopolítica; y en Somalia, donde 114.000 niños y niñas en edad de asistir a la escuela primaria se matricularon por primera vez.

De los esfuerzos para hacer que los niños regresen a la escuela y permanezcan en ella se han derivado algunas lecciones importantes. La distribución equitativa de las inversiones debe tomarse en serio. Para que los avances en el ámbito educativo perduren, es preciso abordar aspectos como la nutrición y la salud infantil, el saneamiento y el trabajo infantil. Por último, las mejoras en la educación inciden en el logro de otros Objetivos de Desarrollo del Milenio. Mejorar la educación de las niñas repercute en servicios de agua y saneamiento más adecuados en las escuelas, y aumenta la participación de las mujeres en las actividades comunitarias y en la toma de decisiones en el hogar.

Tener en cuenta las lecciones de 2005 y de años anteriores será decisivo para solucionar la situación de 115 millones de niños y niñas que, pese a estar en edad de asistir a la escuela primaria, se encuentran actualmente desescolarizados.