Erradicar la pobreza extrema y el hambre (ODM 1)

Menos pobreza, menos hambre

© UNICEF/HQ05-1219/LeMoyne
Erradicar la pobreza extrema y el hambre, el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio, refleja la aspiración antiquísima de mejorar la condición de vida más básica de los seres humanos y es el motor para conquistar todos los Objetivos.

La pobreza fue tema central de las discusiones de los líderes durante la Cumbre del Grupo de los Ocho (G8) en Gleneagles, Escocia, en julio de 2005. A fin de que los niños pudieran vincularse al diálogo mundial, UNICEF realizó una cumbre paralela, denominada “Foro de la Infancia C8”, en la cercana ciudad de Dunblane. Los jóvenes, procedentes de todo el mundo, hicieron un llamamiento urgente a los líderes del G8 para que, al tomar sus decisiones, tengan en consideración, ante todo, las necesidades de la infancia.

El hambre es consecuencia y causa de la pobreza infantil. La segunda meta del Objetivo, reducir a la mitad el número de personas que padecen hambre, utiliza como indicador de progreso la proporción de niños que presentan bajo peso al nacer. En tres países, Bangladesh, la India y el Pakistán, se registra el 50% de todos los nacimientos de bajo peso del mundo en desarrollo. Mientras no se ponga fin a la desnutrición infantil en esos países y en otros, será sumamente difícil cumplir cualquiera de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Abordar la carencia de micronutrientes

Prestar atención al problema de la carencia de micronutrientes, un factor que contribuye al bajo peso al nacer, ha sido decisivo para avanzar hacia el cumplimiento de las metas de los ODM. La carencia de vitaminas y minerales es un problema de salud que afecta a 2.000 millones de personas en el mundo entero. Las más vulnerables son las mujeres embarazadas y lactantes y los niños pequeños, debido a que sus requerimientos de vitaminas y minerales son mayores y a que son más susceptibles a las consecuencias perniciosas que representa su carencia.

Algunas de las implicaciones directas y positivas para todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio son las siguientes: consumir cantidades adecuadas de yodo puede reducir los índices de pobreza (Objetivo 1) y mejorar el rendimiento escolar (Objetivo 2); la administración de suplementos de vitamina A tiene efectos directos sobre la salud de los niños (Objetivo 4); la administración de múltiples micronutrientes reviste una importancia extraordinaria para las mujeres en edad de concebir e influye favorablemente en su salud durante el embarazo, en su supervivencia durante el parto (Objetivo 5) y en el peso del bebé al nacer, así como también en su salud durante la lactancia (Objetivo 4).

A consecuencia del tsunami del Océano Índico, UNICEF, la Organización Mundial de la Salud y el Programa Mundial de Alimentos hicieron a principios de 2005 una declaración conjunta sobre la necesidad de administrar suplementos de vitaminas y minerales a los grupos afectados por emergencias.