Respuesta de Emergencia

El tsunami del Océano Índico

© UNICEF/HQ05-1660/Mohan
El tsunami del océano Índico del 26 de diciembre de 2004 causó importantes destrozos en ocho países –la India, Indonesia, Malasia, Maldivas, Myanmar, Somalia, Sri Lanka y Tailandia– y afectó a muchos otros países cercanos al Océano Índico. Más de 200.000 personas, de las cuales un tercio eran niños y niñas, perecieron o continúan desaparecidos.

En dos días comenzó la distribución de suministros de socorro, vacunas contra el sarampión, medicamentos antipalúdicos, agua salubre y saneamiento básico a los supervivientes. Y gracias a los esfuerzos coordinados de los gobiernos, UNICEF, otros organismos de Naciones Unidas y numerosas organizaciones no gubernamentales, fue posible proteger la salud general de cientos de miles de personas y evitar brotes de enfermedad importantes.

A 31 de diciembre de 2005, los donantes particulares y gobiernos habían aportado 660 millones de dólares a las labores de asistencia y recuperación de UNICEF; 215 millones se invirtieron de inmediato, el 96% en labores de asistencia directa a las zonas afectadas por el tsunami y en actividades de recuperación en ocho países, y el 4% restante a las oficinas centrales y regionales para actividades relacionadas con el tsunami. Los 445 millones restantes se emplearán en las labores de reconstrucción en marcha, que se terminarán a finales de 2007.

La generosidad de los donantes permitió a UNICEF responder a la devastación inmediata y colaborar estrechamente con gobiernos y comunidades en la reconstrucción a largo plazo tanto del sistema educativo como de los restantes sectores, disminuyendo así el grado de vulnerabilidad ante eventuales catástrofes y mejorando las vidas de los niños y niñas de generaciones venideras.

Construir mejores escuelas

En los días inmediatos a la catástrofe, más de 1,5 millones de niños y niñas recibieron material escolar de emergencia y 662.000 recibieron libros de texto. Rápidamente se montaron escuelas de campaña y, transcurridos 90 días de la crisis, el 90% de los niños y niñas de las regiones afectadas por el tsunami habían regresado a la escuela. Para finales de año, el sector educativo había recibido la mayor proporción –27%– de los fondos invertidos por UNICEF en el tsunami: se construyeron más de 213 escuelas provisionales y se repararon otras 375.

UNICEF colabora con varios gobiernos en la formulación de pautas y directrices para la construcción de escuelas acogedoras para la infancia que cuenten con más profesores, con más espacio, con instalaciones para estudiantes discapacitados, con agua potable salubre y con letrinas separadas para niños y niñas. Las nuevas escuelas tendrán cimientos más resistentes a fin de que puedan soportar las vibraciones sísmicas, y beneficiarán asimismo a niños y niñas de las zonas no afectadas por el tsunami.

En Indonesia, UNICEF colabora con las autoridades nacionales y las comunidades locales y provinciales en la construcción, rehabilitación o reconstrucción de 367 escuelas en Aceh y el norte de Sumatra, por un coste total de 90 millones de dólares. La construcción de la primera escuela permanente comenzó en septiembre de 2005, en colaboración con la Oficina de Proyectos para Servicios de las Naciones Unidas.

Con el fin de garantizar un acceso equitativo se están construyendo escuelas tanto en zonas accesibles como en distritos remotos, y su ubicación se decide conjuntamente por las comunidades, familias, maestros y funcionarios locales de educación. El modelo básico de escuela incluye seis aulas, servicios con lavabos, una sala de profesores y una zona de recreo al aire libre.

En Sri Lanka la devastación ha dado pie a la rehabilitación o reconstrucción de escuelas adaptadas especialmente a las necesidades infantiles. El plan trienal implantado con apoyo de UNICEF contempla la construcción de 26 escuelas adecuadas para la infancia, así como la reparación o edificación de 60 centros infantiles.