Respuesta de emergencia
El terremoto de Asia Meridional
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| © UNICEF/HQ05-1440/Pirozzi |
La mayoría de las víctimas se registraron en el Pakistán; en la India hubo aproximadamente 1.300 muertos. El Afganistán también se vio afectado. De los cerca de 4 millones de personas afectadas, aproximadamente 3,3 millones quedaron sin hogar, de los cuales entre 1,6 y 2,2 millones eran menores de edad. Los hospitales, centros de salud y edificios de la administración quedaron destrozados. Se derrumbaron 10.000 escuelas, causando la muerte de 17.000 niños y niñas y cerca de 900 docentes. Los corrimientos de tierra ocasionados por el mal tiempo y las más de 1.000 reverberaciones hicieron impracticables las carreteras. La llegada prematura del invierno y las dificultades para coordinar las labores de socorro en un terreno tan dificultoso amenazaban lo poco que el terremoto había dejado intacto.
Una respuesta rápida
El enfoque de “coordinación por sectores” de la respuesta humanitaria practicado por Naciones Unidas durante esta situación de emergencia ayudó a coordinar la prestación de la asistencia. En estrecha colaboración con el gobierno del Pakistán, UNICEF coordinó las intervenciones relacionadas con el abastecimiento de agua y saneamiento, la protección infantil, la educación y las comunicaciones, y dirigió los sectores de alimentación y nutrición conjuntamente con el Programa Mundial de Alimentos.
A finales de octubre, UNICEF hizo un llamamiento con el objeto de recaudar 93 millones de dólares para asistencia humanitaria, como parte de un llamamiento consolidado de las Naciones Unidas por 550 millones de dólares. Los donantes mostraron su generosidad y se comprometieron a aportar donaciones por más de 98 millones de dólares.
Merced a los esfuerzos realizados por UNICEF y sus aliados, se distribuyeron más de 7 millones de tabletas para la depuración de agua, 3, 5 millones de barras de jabón, 6 millones de paquetes de sales de rehidratación oral, 100.000 baldes y 350.000 bidones con el fin de asegurar el acceso a agua potable. En las zonas afectadas por el terremoto y otras adyacentes, un total de 4 millones de niños y niñas de 6 meses a 15 años recibieron vacunas contra el sarampión y suplementos de vitamina A.
Tan sólo dos semanas después del desastre se abrió la primera escuela en la zona afectada. Los niños y niñas afectados recibieron apoyo psicosocial y se pusieron en marcha mecanismos para registrar en los campamentos a 10.000 niños y niñas que se hallaban en situación de vulnerabilidad y reunirlos con sus familiares cuanto antes.
En su esfuerzo por ayudar a los más necesitados, más allá de la recomposición de las desoladoras ruinas y las vidas rotas, UNICEF y sus numerosos aliados se disponen a ayudar al gobierno del Pakistán a erigir edificios capaces de soportar la actividad sísmica y para que la reconstrucción pueda contribuir a una mejora del sistema educativo y sanitario, así como a la reducción de la pobreza. Con la seguridad de que los nuevos edificios no se les vendrán encima en caso de producirse otro desastre, la población será más libre para imaginar y trabajar en aras de un futuro mejor.

