Ricardo Montaner visita RD
Una visita inesperada y un llamado a trabajar por los más pequeños. La Romana.- “Hola, yo soy su nuevo maestro…. “Con esta frase y una amplia sonrisa que iluminaba su cara se auto presentaba Ricardo Montaner al llegar a una de las aulas del Centro de Atención Infantil San Martín de Porres, durante su reciente visita a La Romana, República Dominicana. Los niños y niñas sorprendidos lo miraban y sonreían… ¿un nuevo profesor? Pero lejos de mostrar confusión y temor, el grupo sonreía, pues Ricardo Montaner inmediatamente se acercaba, se sentaba en una de las sillitas, comenzaba a hablar y a jugar con ellos, ante la mirada de las “tías” que acompañan a los niños y niñas en cada aula. Era una visita sorpresa del afamado cantante y Embajador de Buena Voluntad de UNICEF. A su llegada a este centro, localizado en un populoso sector de La Romana, cercano al mercado, no había montones de fotógrafos, pero si que a unos minutos de su entrada se comenzaron a agrupar en la puerta jóvenes que esperaban para obtener un autógrafo. En el centro, Montaner era guiado por la hermana Teófila Pérez, directora del lugar, que ella prefiere llamar guardería. Iba explicándole cómo funcionaba. “Aquí abrimos las puertas desde las 6 de la mañana, para que las madres trabajadoras puedan dejar a sus niños antes de irse a trabajar. Muchos niños llegan envueltos en sus sabanitas nosotras los bañamos, les ponemos ropitas limpias y alimentamos”. Ricardo, acompañado de su esposa Marlen, y de su manager, oía con marcada atención las explicaciones, pero en cada grupo se detenía a jugar con los niños. Con un grupo trataba de terminar juntos un rompecabezas, en otro grupo colocaba un collar a una niña que le miraba sorprendido y reía. Algunos con mayor desparpajo le preguntaban si de verdad era el maestro y al oir su respuesta se reían… parecería que no le creían. ¿Por qué este centro no recibe más ayuda? Le preguntó Montaner a Tad Palac, Representante de UNICEF en el país, cuando estaba con los niños y niñas de apenas unos meses de edad. Allí se detuvo un rato, y tanto él como su esposa se sentaron con un par de niños en las piernas, jugaron, les dieron caramelos; pero al mismo tiempo cuestionaban la situación de esta población y sobre el apoyo gubernamental a los programas que los benefician. Al concluir el recorrido, unos 80 niños y niñas salieron al patio, se subieron a los columpios junto al artista, al que seguían con gran entusiasmo, estaban rompiendo con la “rutina de la casa”, habían salido al patio fuera de la hora de recreo y compartían con una persona “simpática” dijo una niña, que además les daba caramelos…
Montaner se sentó en el columpio, como un niño más, pero él quiso aprovechar para hacer un llamado especial, “es importante que trabajemos con los niños y niñas de 0 a cinco años, pues si no lo hacemos ahora, quizás después sea tarde”. Luego de recorrer el lugar y conocer cómo funcionaba, la sensibilidad del artista había aflorado a su máxima expresión, y en todo momento se dejó rodear de los niños y niñas, que querían seguir hablando y jugando con él. Fue necesario recurrir al intercambio de buen comportamiento por caramelos, a fin de que permitieran la grabación de un mensaje que Montaner quería dejar a favor de la niñez dominicana. Era una mañana luminosa, donde el calor hacía sudar a todos, pero esto no fue motivo para que mostrara fatiga ni cansancio…”los primeros años de vida son decisivos para el desarrollo, es la etapa donde los niños adquieren las capacidades para pensar, hablar, aprender”, decía, y los niños le miraban sonrientes, ignorantes de que reclamaba mayor atención para ellos. La gran calidad humana de este Embajador de Buena Voluntad de UNICEF en su intercambio con la hermana Teófila, el personal del centro y con los niños y niñas no dejaba dudas, parecía que había elegido quedarse “como estaba… a su lado y a sus pies”.* “Trabajemos para que un mayor número de niños y niñas menores de cinco años puedan disfrutar de cuidados de calidad en centros de atención,” concluyó Montaner. *”Si tuviera que elegir”, canción de R.Montaner dedicada a su hija Eva Luna.
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